sábado, 28 de junio de 2014

NUESTRO IMPERIO ROMANO, AYER Y HOY

                               
                     
                            AYER Y HOY DE NUESTRO IMPERIO ROMANO  
   
                                                                                                            Por Juan Córdoba García.

Banda de la Compañía de Romanos de Montoro en 1985
               
Este texto trata de la historia y actualidad de una antigua tradición conservada en una pequeña ciudad de España llamada Montoro, en la provincia de Córdoba. En esta ciudad llamada Montoro, algunos de sus habitantes acompañan a las procesiones de Semana Santa vestidos con uniformes singulares  y ejecutan ritos y ceremonias de una antigüedad de más de trescientos años.

This article deals with the history and present of an old tradition preserved in a small town in Spain called Montoro, in Córdoba province. In this town called Montoro, some of its inhabitants accompany the processions of Semana Santa dressed in uniforms and running singular  rites and ceremonies of a length of more than three hundred years

          LA COMPAÑÍA DE ROMANOS DE MONTORO
    La Asociación Compañía de Romanos  de Montoro o más popularmente conocida como Imperio Romano de Montoro es una muy antigua institución montoreña de carácter laico, seglar, cuyos miembros,  vestidos con  singulares trajes desfilan por sus calles el Jueves y Viernes Santo acompañando a las procesiones de Semana Santa, entonando marchas con su banda de cornetas, tambores y bombos, ejecutando sus ritos y ceremonias ancestrales, escoltando a las Autoridades, Clero, Hermandades y Cofradías;  contribuyendo notablemente al engrandecimiento y esplendor de la Semana Santa de esta localidad. Es además una Asociación legal inscrita en la Delegación Provincial de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía de Córdoba con el nombre de Compañía de Romanos de Montoro, sometida en su totalidad a la legislación vigente reguladora del Derecho de Asociación.
 Hay que distinguir en esta institución dos conceptos diferentes: por una parte la Compañía de Romanos que es el conjunto formado por La Junta Directiva, los socios, que se dividen en socios protectores y socios numerarios, siendo  los primeros quienes colaboran y participan en algunos actos, y los socios numerarios que además de sus derechos y deberes como socios protectores, son los que se visten de Romano el Jueves y Viernes Santo. La Compañía de Romanos es por lo tanto  el conjunto de los componentes de la Asociación,  e  Imperio Romano que es el conjunto de todos los socios numerarios vestidos que romano el Jueves y Viernes Santo sin distinción realizando los ritos y ceremonias ancestrales que componen esta institución y acompañando a las procesiones por las calles de Montoro.
  Los reorganizadores de la Compañía de Romanos tras la Guerra Civil, en la primera página del  primer libro de actas, fechada el dos de marzo de 1941 definieron a la Compañía de Romanos de Montoro como un grupo de entusiastas montoreños amantes de la tradición que se visten de romano el Jueves y Viernes Santo para acompañar a las Procesiones por las calles de Montoro, este concepto ha de permanecer siempre presente entre los componentes del Imperio por muchos que hoy sean sus integrantes.
  Como he indicado anteriormente,  existen dos clases de socios en dicha Asociación, los socios numerarios y los socios protectores. Los socios numerarios son aquellos que se visten de romano  el Jueves y Viernes Santo, que a día de hoy sobrepasan con mucho los cuatrocientos,  y los socios protectores que son aquellos que colaboran con la Compañía; a día de hoy el número total de asociados de la Compañía sobrepasa los setecientos.
Cuerpo de Gastadores de la Compañía de Romanos de Montoro.

 ORÍGENES.- Las primeras referencias escritas a esta institución se remontan a mediados del siglo XVII,
vinculada  entonces a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Montoro.
Existe constancia escrita en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno a mediados del siglo XVII de la existencia de un estandarte con las siglas SPQR (senatus populusque romanus)  y  de un pequeño grupo de soldados vestidos con pieles de gineta que acompañaban a la imagen de Nuestro Padre Jesús en la procesión de la mañana del Viernes Santo,  pertenecientes estas personas a un estrato social inferior, que en un documento se les denomina pates de mingala,  eran personas que se dedicaban a realizar tareas en pro de la comunidad  que los demás no querían realizar por ser considerados esos trabajos de gente de baja extracción social, recibiendo como pago del servicio prestado a la comunidad solo una comida, que se llamaba minga (mingala). Probablemente muchos de ellos provenientes de pueblos más o menos cercanos más deprimidos económicamente que la villa de Montoro, uno de estos pueblos era Obejo, algunos de cuyos habitantes se dedicaban a portar imágenes y a amenizar con danzas y representaciones del Antiguo y Nuevo Testamento las procesiones de Semana Santa, uno de ellos debió ser Juan de Obejo, al que se considera el fundador de la Compañía tal como la conocemos hoy en día.
  
ACTA DE COMPROMISO FUNDACIONAL 
            Gracias nuestro investigador y Cronista Oficial de Montoro José Ortiz García y a José León Solís sabemos por los documentos hallados en el archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús que la Compañía de Romanos la fundó Juan de Obejo, un devoto de Nuestro Padre Jesús quien en 1694 se comprometió ante notario con  la Cofradía de Nuestro Padre Jesús a sacar una compañía de 40 soldados para que acompañaran a la procesión del Viernes Santo por la mañana para darle más lucimiento, dado que los que sacaba la Cofradía eran muy escasos, compromentiéndose también como compensación por el servicio a dar a estos soldados lo que fuera de su voluntad.
    De esta manera Juan de Obejo fundaba lo que con el tiempo se llamaría Compañía de Romanos de Montoro, con carácter laico, seglar, independiente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, también de carácter popular por ser éste un seglar de origen popular, que no firmó de su puño y letra porque no sabía según dice el acta de compromiso fundacional de la Compañía de Romanos de Montoro. En este acto el grupo de soldados romanos se independiza de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús y sin sometimiento a sus reglas. Juan de Obejo se compromete a buscar otros hombres que quieran salir acompañando a la procesión vestidos de soldados y además con pocos medios. De esta misma manera nosotros hemos heredado esta institución de nuestros antiguos fundadores de tal forma que en la actualidad sigue siendo una institución laica, popular y con pocos medios, tal y como la fundó Juan de Obejo  hace 320 años.  

  LA PRIMERA REGLA DE LA COMPAÑÍA.
     
            Gracias también a nuestro investigador José Ortiz nos ha llegado íntegro el texto del primer Reglamento de la Compañía que se conoce y por el que se regía ésta   desde época muy antigua, que es el Reglamento  del 8 de junio 1788 donde el Capitán Alonso Valverde, El Alférez Isidro Beltrán  y otros soldados  romanos, todos vecinos de Montoro aprobaron, escribieron y dieron a conocer las siete reglas por las que se regía la compañía desde tiempo inmemorial y que es el primer Reglamento de la Compañía del que se tiene conocimiento y cuyo contenido en resumen es :
- No haber un número fijo de soldados romanos.
-Que el cargo de Capitán, que era la figura más importante y recaía en el más antiguo, el Alférez el siguiente en antigüedad, el sargento el siguiente, luego el cabo y así sucesivamente.  - En caso de ausencia del Capitán, la responsabilidad recaía en el Alférez
-Dejan claras las reglas que el Capitán es la máxima autoridad y como símbolo de tal dignidad porta un bastón de mando.
-Que se  cesa en el puesto por muerte o abandono.
- Los puestos se adquieren por antigüedad y en caso de enfermedad o fallecimiento se va corriendo la escala ocupando los puestos vacantes.
- La obligación de asistir a todas las procesiones de Semana Santa sin poder abandonar su puesto los miembros sin consentimiento del Capitán o la figura de mayor autoridad que estuviera en ese momento presente en las filas.
- Si no se comunicaba y justificaba la ausencia en los desfiles se perdía el puesto y si el individuo quería ingresar otra vez en las filas, ocuparía el último puesto, volviendo a ascender en escala en la medida en que otros más nuevos se fueran incorporando.
- Otra regla era la del cuidado de las prendas, el responsable de su deterioro tendría que pagar de su bolsillo la reparación.
- La séptima trataba sobre la admisión de un nuevo miembro, que debía ser aprobada por la mayoría de  los integrantes de la compañía reunidos en casa del Capitán en los  tres días de carnaval antes del miércoles de ceniza, con lo cual tenemos ya aquí un precedente antiquísimo de lo que en nuestra época sería la Asamblea pues son todos los miembros de la Compañía los que deciden sobre los asuntos importantes en el seno de la Compañía.
- Por último la Compañía era pobre y no tenía para pagar en muchos casos la reparación del tambor ni darle el morrión a un nuevo miembro por falta de medios. En este sentido, en el referente a la escasez de medios de la compañía de soldados romanos, en el Catastro de Ensenada de 1752, en el que se hizo inventario de todo real que se movía en Montoro, no se hace referencia en ningún momento a las procesiones de Semana Santa ni a esta Compañía, y sí se hace referencia curiosamente a gastos originados en el Concejo, hoy Ayuntamiento, en fiestas como la Asunción, el Corpus Cristi, la Purificación de María y la fiesta de la Natividad. El día de hoy el patrimonio de la Compañía lo componen los trajes propiedad del Imperio, sus insignias y el dinero suficiente para los gastos anuales, hasta en eso coincide hoy el Imperio Romano con lo que está constatado en el reglamento del 8 de Junio de  1788.

DOCUMENTOS DE PROHIBICIÓN Y DETRACTORES HALLADOS EN ARCHIVOS SOBRE LA COMPAÑÍA.

En el reinado de Carlos III, entre  las disposiciones más trascendentes emanadas desde la esfera gubernamental destacan dos: la prohibición de la disciplina pública, los rostros tapados y las procesiones nocturnas, por  Real cédula de Carlos III en 1777 y el decreto de extinción de las cofradías de 1783 que suprimía todas aquellas que no tuviesen la aprobación civil o eclesiástica,  y evidentemente la Compañía de Romanos estaba incluida entre las que fueron objeto de prohibición. 
 Entre las medidas de prohibición referentes a la Compañía cito por su importancia las siguientes, que cualquier  interesado en este tema puede consultar en el texto de Don Manuel Nieto Cumplido sobre Religiosidad popular y  Semana Santa en Montoro (1986):
1-  El auto del Fiscal de la Real Chancillería de Granada sobre las procesiones de Semana Santa en Montoro de siete de agosto de 1807 que dice: "es muy frecuente celebrarse estas procesiones por una cuadrilla de  hombres abanderizados sin hermandad conocida, sin constituciones ni aprobaciones competentes..."
2-  El informe del Obispo de Córdoba al Presidente de la Real Chancillería de Granada de fecha 12 de marzo de 1817 sobre la normativa que ha dictado en las celebraciones de Semana Santa que comenta de esta manera: "... a los que se agregaba una patrulla de hombres con armaduras antiguas, presididos por otros figurando Anás, Caifás, Pilatos, Herodes y otros semejantes con otras mil alegorías impertinentes..."
3-  El edicto del Alcalde de Montoro Don Francisco Nuño de Lara y Obrero del 27 de marzo de 1817 en el que se prohibían estas representaciones de la Pasión en Semana Santa, se fijó mediante carteles en los sitios públicos para su general conocimiento, y esa misma noche los carteles fueron acuchillados.
4-  El informe de la actuación del mismo alcalde Don Francisco Nuño de Lara pasada la Semana Santa por parte del capellán Ruiz de Valenzuela, de la parroquia de San Bartolomé dirigido al Obispo de Córdoba de fecha 10 de abril de 1817 que dice: " Se sacaba un paso en las procesiones que  Vuestra Ilustrísima  no había hecho mención en sus decretos, tal vez por no tener noticias de él. Este figuraba las tropas de Herodes y asistían al Señor en su Prendimiento con sus picas, alabardas y tambor batiente, y penetrado el Don Francisco Nuño de que esto no contribuía a otra cosa mas que a un pasatiempo tal vez ridículo, mandó que esta vil soldadesca no asistiese a las procesiones, dándoles licencia absoluta de retiro sin honores ni el sueldo de buenos frascos de rosoli que solían beber por el trabajo de la asistencia... Más abajo sigue: "Pero entiendo que para cuando llegue el año que viene no faltarán hermanos mayores, pues se reputa entre estas gentes como acto positivo de honor sacar las procesiones de Semana Santa y de aquí es que el Señor Conde de Robledo ha tomado a su cargo el sacar la de Jesús Nazareno y demás".
  Estos documentos tienen gran importancia, entre otras cosas nos revelan que existía una bandera ya a principios del siglo XIX, que existía también  el Prendimiento, que la institución estaba muy arraigada en el pueblo, capaz de desafiar al orden establecido en pro de la continuidad de la institución, y algo muy importante que ha llegado hasta nuestros días, que es la aristocracia local, en el caso que se menciona el señor Conde del Robledo de Cardeña, Don Antonio Camacho y Madueño, y  la burguesía local  la más férrea defensora de la institución, una característica que permanecerá hasta los años sesenta del siglo XX en que la institución fue adquiriendo el carácter más arraigado en la generalidad de los habitantes de Montoro. Tambien se puede comprobar que se  hace mención ya en un documento a los excesos en la bebida de los miembros del Imperio a principios del siglo XIX.
-5- Por último cito que en 1944, prohibido el derecho de reunión y asociación por parte del Régimen, los miembros de la Junta Directiva seguían reuniéndose en Junta Directiva sin hacer caso a dicha prohibición para preparar las procesiones de Semana Santa, ocurrió que careciendo el Imperio de banda propia porque todos los instrumentos se habían perdido durante la Guerra Civil, tenía la Junta  que pedir prestadas cornetas y tambores al Delegado del Frente de Juventudes y éste se negó a prestar cornetas y tambores con objeto de prohibir la manifestación pública del Imperio el Jueves y Viernes Santo. A punto estuvo de desaparecer la Compañía si no llega a ser por el esfuerzo económico de los miembros más pudientes, que decidieron comprar con su propio dinero los instrumentos mínimos necesarios para poder salir ese año y  que en adelante la Compañía y pudiera tener banda propia. Gracias al esfuerzo de Don Antonio Cano Serrano (Comandante y Presidente)  Don Pedro Rodríguez Sánchez (Primer Teniente Ayudante del Comandante, Don Manuel González Canales (abanderado del Imperio), Don Juan Calero Pérez (Portaestandarte), y de los representantes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Don Juan García Cano, de la Entrada de Jesús en Jerusalén don José de la Coba y Luque, de la Vera Cruz Don Francisco Solaz Malvo, del Santo Entierro Don Rafael Rivas Serrano; a la generosidad, desprendimiento y amor a su pueblo y al Imperio de todos estos señores se debe la continuidad del Imperio Romano hoy en día.

DOCUMENTOS QUE CONSERVA LA COMPAÑÍA.

 El Órgano de Gobierno conserva y custodia dos libros de actas de la Compañía desde 1941 hasta la actualidad, a excepción de un tercer libro que contenía las actas desde 1949 hasta l964, perdido, destruido  u oculto intencionadamente. El primer libro de actas abarca desde 1941 hasta 1993 a excepción de los años antedichos,  el segundo libro abarca desde 1993 a la actualidad sin interrupción. Dentro del primer libro de actas es de especial mención el periodo desde 1941 a 1983, año en que desaparece de las filas del Imperio casi en su totalidad (salvo excepción de contadas personas), la generación que reorganizó la Compañía tras el lapsus de la Guerra Civil, por ser sus reorganizadores portadores directos de la más fiel y antigua tradición romana montoreña, muchos de aquellos señores ya eran miembros del Imperio antes de 1936, como es el caso de Don Antonio Cano Serrano, Don Don Manuel González Canales, Don Pedro Rodríguez Sánchez o Don Juan Calero Pérez..
   El primer libro de actas de la Compañía es un documento fehaciente y fidedigno en el que se encuentran escritos asuntos relacionados con temas que interesan,  inquietan o provocan dudas a muchos miembros del Imperio en la actualidad y que dan origen en ocasiones a discusiones, a veces con una vehemencia desproporcionada e innecesaria, es por esta razón que me he sentido obligado a publicar recientemente un artículo en que trato de  algunos temas actuales que contiene en dicho primer libro de actas de la Compañía para conocimiento del mayor número de asociados posible.
 Haz clic en este enlace para acceder al contenido de los libros de actas de la Compañía de Romanos de Montoro:  Actas de la Compañía de Romanos de Montoro.

CONTINUIDAD EN EL TIEMPO.

A la vista de los documentos conservados y dado el arraigo popular  de esta institución, que tengamos  conocimiento actualmente desde su fundación en 1694, la Compañía de Romanos de Montoro solo ha tenido un paréntesis de ausencia en las procesiones de Semana Santa de Jueves y Viernes Santo en Montoro de 1936 a 1939 en toda su historia, no ha aparecido documento alguno que contradiga esta afirmación hasta la actualidad.

Banda de cornetas. La costumbre de seguir la tradición se transmite desde la
infancia.

   
Banda de tambores de la Compañía
FOTOS DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS

 REGLAMENTOS DEL IMPERIO ROMANO DE MONTORO.
Además de la Primera Regla antes referida que data de junio de 1788, que sin conocerse su contenido hasta hace pocos años, esta Regla ha estado en vigor casi en todos sus apartados por tradición oral hasta la actualidad. En fechas más recientes se han aprobado diversos reglamentos que han servido temporalmente para la buena marcha del Imperio. El primer Reglamento reciente data de 1984, posteriormente se redactó un segundo Reglamento en 1992 tras la inscripción de la Compañía en el Registro de Asociaciones de Andalucía y actualmente existe otro Reglamento mucho más completo en el que venimos trabajando desde hace cuatro años que está en vías de aprobación y cuyo contenido provisional puede el lector ver haciendo clic en este enlace: Proyecto de Reglamento de Régimen Interior del Imperio Romano de Montoro .No existe precedente en la historia de esta Compañía de Romanos de un Reglamento recopile la tradición romana montoreña en la totalidad de su riqueza material e inmaterial, que abarque todos los aspectos que componen esta institución intentando no olvidar ninguno. Esperamos su pronta aprobación por el máximo número de asociados.


PATRIMONIO.
El Imperio Romano de Montoro posee dos clases de patrimonio: un patrimonio material que lo conforman los trajes de romano que lucen sus miembros el Jueves y Viernes Santo, sean estos de propiedad particular o sean  propiedad de la Compañía de Romanos, el Jueves y Viernes Santo forman parte del todos del Imperio Romano de Montoro,  las insignias de la institución: bandera, estandarte y Senatus. Los trajes de romano ya sean propiedad particular o de la Compañía forman parte del Imperio Romano de Montoro y solo pueden ser usados en el contexto de Jueves y Viernes Santo participando en los actos de esta manifestación pública anual, estando prohibido su uso sin autorización de la Junta Directiva en otro contexto diferente a este sin distinción de que el traje sea propiedad privada o de la Compañía.
 Un patrimonio inmaterial que está constituido por los rituales, ceremonias, acompañamiento de procesiones, desfiles etc que forman el conjunto de la tradición romana montoreña. Este es su más importante patrimonio y el más frágil en el sentido de que necesita más protección dado que al ser intangible puede es más susceptible de ser alterado por diversos factores, para la conservación de la mayor pureza de esta tradición es indispensable que existan personas con conocimiento profundo de ésta y que actúen de garantes de su conservación en la mayor pureza y autenticidad.

 ORGANIZACIÓN DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS:
                           La Compañía está organizada de dos formas diferentes. Una como Asociación Cultural, con su Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero, Vocales, que obedece a la normativa legal vigente, con un Estatuto legal propio de cualquier asociación de carácter cultural.
   Existe además  otra organización paralela y compatible legalmente con la anterior que es su Regla actual, tal y como nos ha sido transmitida desde tiempos inmemoriales sin apenas haber sufrido cambios sustanciales hasta nuestros días desde hace siglos, esta organización  es la que contiene toda la tradición romana montoreña y otorga a esta institución de la singularidad del Imperio Romano de Montoro en su manifestación pública de Jueves y Viernes Santo por las calles de Montoro acompañando a las Procesiones, según la cual cada miembro ocupa un puesto o lugar en las filas y en otros casos algunos miembros tienen una función determinada y otras particularidades, dicha Regla escrita en vías de aprobación puede referido anteriormente, y que es de obligado cumplimiento para los socios numerarios pues solo atañe a la manifestación pública de la Compañía el Jueves y Viernes Santo. Atendiendo a este último Reglamento  está  formado el Imperio Romano de Montoro  por los siguientes cuerpos: gastadores, banda de cornetas y tambores, oficiales y granaderos.
Gastadores.- Abre la formación de las filas del Imperio Romano en primer lugar el cabo de gastadores, es el encargado de abrir paso entre la multitud para facilitar el paso de los demás miembros del Imperio Romano, le siguen  detrás  cuatro cuartas de gastadores por estricto orden de antigüedad.
Banda de Cornetas.- encabezada por el cabo de cornetas más antiguo, el segundo cabo  justo detrás, integrado en la primera fila de cornetas, después los  demás cornetas por orden de antigüedad.
Banda de tambores.- encabezada por el cabo titular, el segundo cabo detrás, integrado en la primera fila de tambores, tambores por orden de antigüedad,  y en último lugar, los bombos.
Oficiales.-   En primer lugar se sitúa el Comandante. El Comandante del Imperio Romano es una figura clave del Imperio el Jueves y Viernes Santo. Todos los miembros del Imperio Romano el Jueves Santo por la tarde están convocados en la puerta de la casa del Comandante. El Comandante tiene unas funciones específicas con una tradición de varios siglos, entre ellas destacan ordenar marcha ordinaria en los desfiles, el inicio y fin de las carrerillas, ordenar marcha lenta en el acompañamiento de las procesiones, el toque del himno en la salida y entrada de las insignias e imágenes que acompaña el Imperio en su templo, ordenar el Prendimiento ,romper filas,  el fin de los desfiles y la retirada del Imperio hasta el año próximo en la puerta de su casa el Viernes Santo por la noche. El puesto de Comandante es electivo por todos los asociados de entre los Oficiales que se presenten a candidatos aunque no siempre ha sido esta la forma de su elección. El Comandante va   acompañado por dos tenientes ayudantes, que son los Oficiales de mayor antigüedad y según el primer libro de actas de la Compañía los dos tenientes ayudantes del Comandante son sus sustitutos en caso de ausencia del Comandante.
 El Cornetín va situado justo detrás del Comandante en una fila solo y éste obedece todas las órdenes del Comandante en los desfiles con sus toques específicos para cada acto.
  El Capitán es el responsable del cuerpo de Granaderos y su puesto es electivo al igual que el de Comandante, éste va acompañado de dos ayudantes, posteriormente dos filas de tres oficiales de mayor antigüedad;
  El Abanderado es otra figura destacada en el Imperio Romano. Se tiene constancia documentada de la existencia de la bandera en las filas del Imperio desde 1807 en el auto del fiscal de la Real Chancillería de Granada se cita ya la existencia de la bandera del Imperio. Desde el tercer tercio del siglo XIX la bandera del Imperio Romano de Montoro ha sido portada por miembros de la misma familia en línea directa descendente hasta el día de hoy sin interrupción. El Abanderado va  acompañado de dos tenientes escoltas, detrás de éste van colocadas dos filas de tres oficiales.
  El Portaestandarte del Imperio actualmente es otra figura importante en las filas del Imperio. El Estandarte del Imperio es la insignia más antigua de la que se tiene documentación en la Compañía de Romanos, aparece en documentos de mediados del siglo XVII en el archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, era hasta hace muy pocos años popularmente conocido como  la pajarita, esta denominación no hace alusión al águila bicéfala que hoy corona dicha insignia sino a un pájaro, especie de paloma o similar que coronaba el susodicho estandarte del que existe al menos un documento gráfico en una foto de la fototeca del blog  pasionpormontoro de fines del siglo XIX o prinicipios del siglo XX. El actual portaestandarte pertenece también a una familia de muy antigua tradición romana de Montoro. El Portaestandarte va  acompañado de dos escoltas.  A continuación dos filas de Oficiales en fila de cuatro;
 Los  Porta-Senatus, el Imperio posee actualmente tres insignias llamadas Senatus, cuya incorporación a las filas data solo de 1999. Les siguen en orden  el resto de oficiales y cadetes.
  Es el cuerpo de Oficiales de la Compañía es el que aún conserva  algunos valiosos elementos antiguos en su indumentaria como corazas, cascos, sables, espadines, terciopelos de seda, bordados de canutillo en botas en oro y plata, de considerable valor histórico y testimonial. El cuerpo de Oficiales del Imperio estuvo integrado durante siglos por muchos miembros de la burguesía local, siendo los miembros de este cuerpo los que han conservado con más arraigo las tradiciones del Imperio Romano de Montoro.
A la izquierda empuñadura de un sable isabelino de la época perteneciente a
un oficial sublevado, con el escudo y corona real borrados intencionalmente,  perteneciente
hoy a un oficial de la Compañía de Romanos. A la derecha una réplica de un espadín masónico. 

Ricos bordados en botas de oficial. Las botas a la derecha de la imagen con
bordados antiguos de canutillo recuperados de una casulla del siglo XIX.
 La Sentencia y el Sentenciero. Este puesto es singular en el Imperio Romano de Montoro, es un reducto de cuando el Imperio Romano formó parte integrante de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Este es el único puesto y traje que no pertenece al Imperio Romano de Montoro, sigue siendo propiedad de la antedicha Cofradía de Nuestro Padre Jesús.

Cuerpo de granaderos.- . Este es el cuerpo del Imperio Romano más numeroso y merece una mención especial. Este a mi modo de ver es el primer cuerpo que se creó en el Imperio Romano de Montoro allá por el siglo XVII cuando Juan de Obejo se comprometíó a buscar una compañía de cuarenta soldados romanos para acompañar a la procesión del Viernes Santo por la mañana. Hoy forman este cuerpo personas de toda clase y condición humana y social, es el cuerpo más diverso del Imperio Romano de Montoro. Si bien fue siempre el cuerpo más numeroso, durante la Guerra Civil desaparecieron todos los trajes granaderos, de tal manera que en los tres primeros años tras la reorganización de la Compañía tras la Guerra Civil no tuvo representación en las filas por haber desaparecido todos los trajes de granadero en los años de la Guerra. Fue en 1944 cuando la Junta, tras muchas dificultades económicas y de otra índole ese año  acuerda llevar a cabo una rifa y con los fondos obtenidos confeccionar seis trajes de granadero fiel reflejo de los existentes antes de la Guerra Civil. Este es el origen de la rifa anual que realiza el Imperio hoy en día y cuyo sorteo se lleva a cabo en la Plaza de la Constitución el Domingo de Resurrección.
 Está formado el cuerpo de granaderos por los sargentos, cabo en las primeras filas, les sigue todo un nutrido grupo de soldados romanos por orden de antigüedad al igual que en los demás cuerpos del Imperio Romano.  Cerrando las filas del Imperio Romano se sitúa el cabo cola.
Primera fila del cuerpo de granaderos, sargentos, cabo y Sentenciero con capa azul.
Cuerpo de granaderos de la Compañía de Romanos de Montoro.

LOS PUESTOS EN EL IMPERIO ROMANO.
 Los puestos que ocupan los miembros de la Compañía y su función dentro de la formación en su manifestación pública de Jueves y Viernes Santo,  el rango de los miembros  en la Compañía, se adquieren por antigüedad e incluso hasta por herencia siempre que un descendiente reúna ciertas condiciones, en un complicado y controvertido procedimiento descrito en el Régimen Interior que consta en la página antes mencionada. Los miembros del  Imperio Romano ocupan su puesto por orden de antigüedad en escala ascendente de atrás hacia  delante de izquierda a derecha, de tal forma que el más antiguo en una fila es la persona que va a la derecha a excepción de algunos puestos relevantes como el de Comandante, Capitán, Abanderado, portaestandarte, etcétera que ocupan el centro de la fila. Esta es una de las tradiciones más arraigadas dentro del Imperio.  

 CEREMONIAL DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS EL JUEVES Y VIERNES SANTO, SU MANIFESTACIÓN PÚBLICA ANUAL.
    El ceremonial, el ritual, el itinerario que realiza el Imperio Romano el Jueves y Viernes Santo es inmemorial, es el mismo desde hace varios siglos y hasta la redacción de este Reglamento en vías de aprobación no se había recogido siendo una parte muy  importante del patrimonio inmaterial del Imperio Romano.
El Jueves Santo a las 18.15 de la tarde inexcusablemente todos los componentes de la Compañía sin excepción están citados en la puerta del domicilio del Comandante, éste ordena al Cabo de Gastadores el itinerario a seguir en el  primer desfile acompañado de toques de cornetas, tambores y bombos hasta el domicilio del Portaestandarte. Llegados a este lugar tiene lugar la ceremonia y rito de salida del Estandarte, siendo la forma básica de esta ceremonia el toque de Marcha Real y presentación de armas por parte de gastadores, oficiales y granaderos.
Portaestandarte de la Compañía vestido con rica capa de terciopelo
de seda antiguo.

Inmediatamente La Compañía se dirige al domicilio del Abanderado, donde se ejecuta la ceremonia de salida de la Bandera, siguiendo el mismo protocolo que en la salida del Estandarte. Una vez estén la insignias en las filas nunca podrán abandonar su sitio. Seguidamente el Comandante ordena el desfile hasta la plaza de
Abanderado de la Compañía, igualmente vestido con capa de terciopelo
de seda antiguo.

 Jesús, donde el Imperio ensaya al menos tres veces el Prendimiento de la imagen de Jesús el Jueves Santo por la noche en la conocida plaza del Charco y el Prendimiento de Nª Sª de los Dolores el Viernes Santo por la mañana en el auto sacramental del Sermón del Paso. La forma en que se lleva a cabo esta ceremonia es la siguiente: El Comandante, auxiliado por el cornetín ordena a este los cuatro toques que lo  constituyen a lo que los miembros del Imperio obedecerán según la  tradición: firmes, caretas abajo, presenten y prendan.  Tras un descanso, la Compañía vuelve a formar desde la plaza de San Juan de Letrán  a la plaza del Charco donde se lleva a cabo la ejecución del Prendimiento de la imagen de Jesús. Ejecutado el Prendimiento de la Imagen de Jesús  el Comandante ordena   marcha lenta, quedando desde este momento la imagen de Jesús a merced, escolta y custodia del cuerpo de gastadores, seguidos de la banda que entonará las marchas y toques propios para este paso,  y seguidamente los demás miembros de la Compañía que acompañarán a la imagen hasta su entrada en procesión en la Iglesia de Santiago. Posteriormente acompañará el Imperio a las autoridades y clero al Ayuntamiento en marcial desfile armonizado con marchas compuestas por autores locales específicamente para esta clase de desfiles en sincronía con la banda de la Asociación Músico-Cultural Juan Mohedo de Montoro  y una vez llegados a la Plaza de España se procede al reparto de las Guardias.
Grupo de oficiales romanos el Jueves Santo antes del Prendimiento.


 LAS GUARDIAS.
Las guardias son la custodia o vigilancia que hacen al Santísimo los miembros de la  Compañía de Romanos en distintas iglesias de Montoro tras finalizar la procesión del Jueves Santo  y el acompañamiento de las autoridades al Ayuntamiento, y su duración es de una hora, de once y media  a doce y media de la madrugada aproximadamente. El protocolo de su ejecución es muy complejo,  perfectamente descrito en el Reglamento que consta en la página 31 del Proyecto de Reglamento antes mencionado .  Tras la recogida de guardias hay un descanso antes de la salida de la Procesión de Nuestro Padre Jesús, que tiene lugar en la madrugada, desde las dos hora solar hasta el mediodía  del Viernes Santo.

LA MADRUGADA DEL VIERNES SANTO.-
 La descripción de la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Montoro no es objeto de este discurso pero  es una de las más singulares que existen en toda Andalucía. Es aún una procesión que contiene elementos religiosos de origen muy antiguo, fruto de la religiosidad popular que fueron prohibidos y perseguidos durante el siglo XIX. Fruto de la devoción popular, aún no se han estudiado con suficiente profundidad los elementos que la componen tanto a nivel de creencia religiosa como a nivel antropológico, social, etnológico, etcétera. Insto al lector de este discurso a que nunca se pierda esta inigualable manifestación de religiosidad popular que transcurre desde las dos hora solar del Viernes Santo  hasta  el mediodía por las calles más diversas de Montoro acompañada por la Compañía de Romanos, el Piadoso y Antiquísimo Coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y otras bandas.
Cuerpo de granaderos de la Compañía en la plaza de España de Montoro el
Jueves Santo.

Finalizada la procesión de Nuestro Padre Jesús, sobre el mediodía del Viernes Santo, la Compañía acompaña a las autoridades, clero, hermandades y cofradías al Ayuntamiento con los toques y marchas propios de su banda, en su mayoría compuestos para la misma.

VIERNES SANTO POR LA TARDE.- 
A las 18 horas  del Viernes Santo, los miembros de la Compañía se reúnen en la Plaza de España, junto al Ayuntamiento para el tradicional desfile del Viernes Santo acompañando a autoridades, clero, cofradías y hermandades  desde el Ayuntamiento hasta la iglesia de San Sebastián para la salida y acompañamiento de la procesión del Santo Entierro. Una vez salida la procesión, la Compañía de Romanos acompaña y escolta al Santo Sepulcro en toda su carrera procesional por las calles de Montoro.
  Finalizada la procesión se inicia el desfile con las autoridades, clero, hermandades y cofradías hasta el Ayuntamiento donde el Comandante y sus ayudantes entrarán junto con estas para su despedida hasta el próximo año mientras los demás miembros de la Compañía los  esperan  en formación en la plaza. Tras la salida de Comandante y ayudantes del Ayuntamiento sin solución de continuidad  con paso de marcha ordinaria se inicia el desfile  para la entrada de las insignias Bandera y Estandarte según domicilio de los titulares, con idénticos protocolos que para su salida el Jueves Santo. Seguidamente el Comandante ordena marcha ordinaria hasta su domicilio, una vez llegados a éste ordena el cese del toque de la banda de cornetas y  tambores, y romper filas hasta el próximo Jueves Santo finalizando con un ¡Viva el Imperio Romano!
Elementos que componen un traje de oficial  de la Compañía de Romanos de Montoro.
  
EL TRAJE DE ROMANO.-        
El traje de romano que hoy portan los miembros de la Compañía es fruto de una evolución a través de la historia de la institución. Algunos complementos del traje de romano actual tienen su probable origen en los rajes de coracero de las tropas napoleónicas pero esto no está estudiado con detenimiento.El traje de romano está compuesto de elementos comunes a todos los cuerpos que forman la Compañía  y otros complementos específicos para cada cuerpo  o incluso para un miembro concreto según el puesto que ocupa.
Bordado en oro y pedrería de unas botas de romano de oficial de la Compañía. Una
característica singular es que cada miembro del
 cuerpo luce motivos diferentes en el
bordado de sus botas. 



Senatus y Portasenatus. Insignias incorporadas recientemente a la Compañía
de Romanos.
LAS INSIGNIAS DEL IMPERIO ROMANO DE MONTORO. Son por tradición la bandera y el estandarte a las que todos los miembros de esta institución deben el mayor respeto. En 1999 se incorporaron tres nuevas insignias llamadas Senatus, que como elementos novedosos en una institución  tradicional como ésta, su aceptación y asimilación han sido y siguen siendo objeto de controversia. No obstante el Lábaro que es el verdadero nombre de estas insignias es un elemento típicamente romano pues acompañaba a los Emperadores allá donde iban. Tengo un artículo inédito en el que doy a conocer la importancia de esta insignia en tiempos de los emperadores romanos, espero que con su publicación contribuya a su aceptación por parte todos los miembros del Imperio Romano.

 LOS SÍMBOLOS de la Compañía de Romanos de Montoro son el águila bicéfala coronada por una corona que en heráldica se conoce como corona ducal, enmarcada  o no en un óvalo,  las iniciales S.P.Q.R. abreviaturas del latín  Senatus Populusque Romanus (El Senado y el Pueblo Romano), las iniciales P. R. del latín Populus Romanus  grabadas o incrustadas según el caso principalmente en bandera, estandarte, corazas, y banderines que lucen nuestros trajes y complementos y la cruz romana montoreña grabada en el centro de algunos quitaquites,

  DE LAS RELACIONES ENTRE LOS MIEMBROS DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS.-
Los miembros de la Compañía de Romanos de Montoro están obligados entre sí a obedecer las normas de respeto, camaradería, cordialidad por el solo hecho de  pertenecer a la  misma Institución tanto en las filas de ésta el Jueves y Viernes Santo,  en las reuniones y Asambleas, así como en la vida cotidiana. Las relaciones entre los miembros de la Compañía trascienden en muchos casos el mero compartir Jueves y Viernes Santo una vivencia y sentimiento comunes, son más profundas y dignas de estudio aparte, cosa que aún no se ha realizado debido a su complejidad. Ser miembro de la Compañía es una forma importante de integración social en la cultura de la localidad y para muchos una seña de identidad muy importante en su vida. 
 Insto e invito  al lector a visitar Montoro el Jueves y Viernes Santo para disfrutar de una de las más bellas expresiones de religiosidad popular que es la Semana Santa de Montoro en Jueves y Viernes Santo.
¡Viva el Imperio Romano!. 
     Haz clic en este enlace para ver fotos de la Compañía de Romanos de Montoro. FOTOS ROMANOS DE MONTORO

viernes, 27 de junio de 2014

LA COMPAÑÍA DE ROMANOS DE MONTORO, FUNDAMENTOS DE LA TRADICIÓN, PRIMER LIBRO DE ACTAS.


   LA COMPAÑÍA DE ROMANOS, FUNDAMENTOS DE LA TRADICIÓN. EL PRIMER LIBRO DE ACTAS.



Romanos en la Redonda el Jueves Santo de 1984,
pirmer año en que los romanos desfilaron por la
Redonda.


Primer desfile del Imperio por la Redonda el Jueves Santo de 198çEst

Este artículo es una descripción del estado actual de una Asociación  de tradición centenaria llamada Compañía de Romanos de Montoro.

This article is a description of the current state of a centuries-old tradition called Association Company Montoro Romans.

  Habida cuenta del bastante generalizado desconocimiento entre una mayoría amplia de los miembros de la Compañía de Romanos de Montoro de los  textos legales y documentos en que se fundamenta la Asociación Compañía de Romano siendo mucho mayor es el  desconocimiento de los las fuentes documentales fehacientes y fidedignas que son los pilares y el fundamento de la tradición del Imperio,  intentaré aclarar algunas cuestiones que son primordiales  para la mejor comprensión del funcionamiento del Imperio como institución legitimada y como  tradición.
  La Compañía de Romanos de Montoro, como Institución se rige por una normativa legal de obligado cumplimiento  y está sometida en todas sus decisiones a la la legislación vigente en materia de asociaciones. Esta normativa la conforman las diferentes leyes que regulan una Asociación.: La ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo reguladora del Derecho de Asociación; La ley 4/2006, de 23 de junio, de Asociaciones de Andalucía; el Estatuto de la Asociación Compañía de Romanos de junio de 2007 Registrado  el cinco de noviembre de 2008 con el número 2402 Sección 1 en  la Delegación de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía de Córdoba que le otorga legitimidad pública. El sometimiento a esta normativa da carta de naturaleza legal a la Compañía de Romanos de Montoro y por tanto nos permite constituir nuestras asambleas, el derecho de manifestarnos públicamente para acompañar nuestras procesiones de Jueves y Viernes Santo y otros actos considerados menores,  por todos conocidos.
La Compañía de Romanos de Montoro se compone de un patrimonio material que lo integran los peculiares trajes de romano y sus insignias, y un patrimonio inmaterial que lo componen  la formación de sus filas en diversos cuerpos, el  puesto que cada uno de sus miembros ocupa en cada cuerpo,  sus ritos, ceremonias y todos aquellos actos en que participa  el Jueves y Viernes Santo, elementos complicados y desconocidos para el observador externo y aún menos para el visitante.
  El Imperio Romano de Montoro es ante todo, sobre todo y por encima de  todo una tradición  y como tal tiene unas fuentes documentales que son fundamentales para la conservación de ésta.  Los pilares que sustentan esta tradición son en primer lugar los libros de Actas de del Imperio Romano, sus libros sagrados, cuyo contenido no puede nunca contradecir la normativa vigente citada en el párrafo anterior, que es de obligado cumplimiento, y si en cualquiera de estas actas hubiera alguna disposición contraria a la normativa legal vigente, se entenderá que es contraria a la ley y por tanto, no escrita.
   Otro pilar fundamental de la tradición romana es  la tradición oral, transmitida directamente por nuestros antecesores, principalmente a través de nuestra  relación directa con los reorganizadores de la Compañía  tras la Guerra Civil,  que fueron los verdaderos transmisores de la tradición romana tal y como ha llegado a nosotros. Pocos somos ya quienes tuvimos el privilegio de conocer a algunos de ellos y aprender de primera mano sus enseñanzas sobre la tradición romana montoreña  que aún permanecemos en las filas del Imperio.
   El Régimen Interno del Imperio Romano debe ser fiel a la tradición contenida en los libros de actas y al legado que oralmente nos transmitieron sus reorganizadores.
   Es especialmente importante para el mantenimiento de la tradición, el contenido del primer libro de actas de la Compañía, que contiene los fundamentos ésta, transmitida por sus reorganizadores, fieles portadores de dicha tradición; siempre que el contenido se ajuste a la normativa legal vigente, este sigue estando en vigor. Otros documentos fehacientes son el Acta de Constitución de la Compañía, conservada en el archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de 1694 y la primera Regla que se conserva, de fecha ocho de junio de 1788, devueltos a la luz  estos dos últimos documentos por nuestro investigador y Cronista Oficial de Montoro José Ortiz García en varios de sus trabajos publicados.   Los documentos gráficos suponen en ciertos casos un testimonio material importante.  En la última década, a causa del magnífico acuerdo de la Junta Directiva de instituir  como costumbre el Pregón Romano anual,  este  acto  se ha  convertido en una fuente  de primordial importancia, principalmente para dar a  conocer públicamente y con plena libertad por parte de los pregoneros del Imperio, sean o no miembros de la Compañía,  sus vivencias y su forma de sentir esta tradición en lo más profundo de su ser, un acuerdo insólito en  toda la historia del Imperio Romano de Montoro y enormemente positivo para la continuidad de la afición y la tradición.
     Entre las confusiones dignas de destacar  que se aprecian en las asambleas y conversaciones entre muchos miembros del Imperio Romano, es muy común  no saber discernir  entre  Estatuto y  Régimen Interior, un error que debemos subsanar corrigiendo y enseñando en las reuniones a los socios del Imperio la diferencia entre ambos textos, la competencia, contenido y trascendencia de cada uno de los textos. 
    Contadas con los dedos de una sola mano son las personas que tienen en la actualidad un conocimiento global de todos cuantos documentos he mencionado anteriormente, y que son fundamentales para el mantenimiento y conservación de la tradición en toda su pureza. Si bien el número de socios del Imperio  que se visten de romano ha aumentado considerablemente  en las últimas décadas, este aumento no ha ido acompañado de un mejor conocimiento de la tradición romana montoreña a causa del desconocimiento de las fuentes en que se sustenta la tradición, en buena parte debido a que pocos o casi ninguno de los conocedores de ésta tradición en profundidad se han ocupado de transmitirla a las nuevas generaciones que forman hoy en día las filas del Imperio ni a los demás  asociados, y que estoy seguro de que estarían ávidos de conocer si se fomentara su enseñanza a tantos jóvenes que hoy forman en las filas del Imperio.  
    Esta falta de transmisión del conocimiento de la tradición romana montoreña está provocando graves  confusiones y ocasionando muchos perjuicios a la institución que como no busquemos las soluciones apropiadas serán irreparables en cuanto a la conservación de este legado patrimonial tan  rico y antiguo. Como consecuencia del desconocimiento del origen, esencia y sentido de las tradiciones, éstas  se tergiversan, se mixtifican, se contaminan de elementos externos ajenos a su originalidad, se pierde el verdadero sentido de su existencia, se contagian y contaminan  de elementos conocidos por los sociólogos y antropólogos como alienantes, que significa ajenos a su esencia,fuera de contexto  de su sentido primitivo; es  muy común actualmente recurrir a elementos mal copiados de tradiciones de lugares ajenos que se consideran de más categoría o enjundia; de esta manera las tradiciones pierden las peculiaridades que las hacen únicas, pierden su autenticidad convirtiéndose en meras exhibiciones folclóricas para un  turismo de baja calidad e inculto. No es este el caso del Imperio Romano de Montoro hasta la actualidad por fortuna, pero debemos poner entre todos los miembros del Imperio los medios para que esto no ocurra y la tradición permanezca lo más íntegra posible porque la autenticidad, pureza e integridad es lo que hace valioso al Imperio Romano, y cualquier visitante, por muy poco sensible que sea es capaz de percibir tal autenticidad de nuestra tradición el Jueves y Viernes Santo.
    El Órgano de Gobierno de la Asociación es el encargado principalmente de contribuir con  todos los  medios a su alcance para que las nuevas generaciones tengan acceso al conocimiento de la tradición romana genuina y auténtica utilizando y poniendo en valor el conocimiento de personas y fuentes fidedignas, y todos los miembros del Imperio que tienen el privilegio de tener estos conocimientos están obligados a transmitirlos a la gran cantidad de jóvenes que hoy forman las filas del Imperio Romano de Montoro, en suma, que no nos llevemos a la tumba lo que hemos aprendido de nuestros predecesores conocedores de la tradición. De lo contrario el Imperio Romano de Montoro corre el riesgo de perder sus peculiaridades y convertirse en una asociación más de tantas como se han creado en los últimos tiempos, sin ninguna característica distintiva y con gran merma de su auténtico valor.
   No obstante no hay que hacer oídos sordos ni echar la vista a para otro lado cayendo en el autoengaño de que todo funciona correctamente en el seno de la Institución y del Imperio pues existen evidentes deficiencias actualmente tanto en la Compañía como Institución, así como en la tradición del Imperio.
    La falta de calidad en el contenido del discurso del Órgano de Gobierno en las Asambleas, la inexistencia en éste de  varias personas con suficiente capacidad  oratoria, dialéctica, con conocimiento profundo de la institución y la tradición  romana montoreña contribuyen notablemente a  que acudan a las mismas un número muy reducido de asociados,  de  los ochocientos asociados con que cuenta actualmente la institución, no llegan  en muchos casos  a cuarenta el número de asistentes a una Asamblea;  incluso muchos de los asistentes abandonan la sala por falta de interés y calidad del contenido de la convocatoria. Este hecho trae graves consecuencias, basta  con que poco más de una o dos decenas de miembros se conjure organizando un grupo con intención de obstruir un proyecto del Órgano de Gobierno  cuando el orden del día contiene algún punto que consideran perjudicial para sus intereses, organizándose en reuniones tabernarias, y en los últimos tiempos hasta son utilizadas las redes sociales, creando grupos de contacto que usan como medio para detractar los proyectos e incluso ridiculizar y mofarse a nivel personal de los miembros del Órgano de Gobierno, difundiendo bulos sobre la intencionalidad oculta de  un proyecto que esté ejecutando dicho Órgano. En muchos casos se trata de oponerse por el mero alarde de echar un pulso para neutralizar  toda iniciativa que venga del Órgano de Gobierno. Es fácil hoy en día, se trata de convocarse por cualquier medio de comunicación y quedar de acuerdo para votar en contra de una propuesta de la Junta Directiva, así que tan solo menos de una veintena de miembros pueden hacer ineficaz  la labor de muchos meses de una Junta Directiva , de esta manera, la Junta llega a encontrarse maniatada, minada por críticas destructivas y sin estímulos para realizar cualquier labor porque  ya de antemano sabe que cualquier iniciativa que considere positiva para el bien de una mayoría, va a ser abortada. Impiden asimismo que miembros del Imperio con capacidad, conocimientos de la tradición provenientes de varias  generaciones de romanos ocupen cargos, por la tan conocida respuesta del no me presento a las elecciones de Junta Directiva o no acepto un cargo porque: "no quiero trato con esa gente" o porque "no quiero follones".  Esta expresión se ha hecho desdichadamente conocida, tanto que ha dado lugar la expresión popular "los follones de los romanos". Una asamblea con  tan baja participación de socios es legal desde el punto de vista de la normativa vigente pero realmente no es representativa. Es bastante probable que la dejación por parte de personas capacitadas para asumir cargos en la Junta Directiva  de lugar a la presentación de una candidatura a la elección del Órgano de Gobierno única que nace ya viciada, de un grupo cuyo único fin ha sido minar y tirar por la borda los proyectos de una Junta.  No sería digno de mención llamar la atención sobre todo este asunto  por mi parte si no estuviera ya impregnando la única manifestación pública del Imperio en acompañamiento de las procesiones de el Jueves y Viernes Santo:  en dos ocasiones al menos se ha puesto en evidencia y menoscabado la reputación y el buen nombre del Imperio Romano con dos incidentes en Viernes y Jueves Santo, de claro alarde y reafirmación machista y oportunista sin el menor respeto hacia Montoro y con total menosprecio hacia los miembros del Imperio que consideran el Jueves y Viernes Santo el día más importante del año ni la consideración y mayor respeto que se merecen  quienes al vestirse de romano renuevan la tradición más preciada de su familia desde hace siglos.   Esos miembros, más obstruccionistas que disidentes,  ignoran que existen personas que también tienen puntos de vista diferentes respecto al Órgano de Gobierno y colaboran con éste por el bien del Imperio Romano,  asimismo ignoran que en la normativa legal vigente existen varios artículos que ordenan los deberes y obligaciones de los asociados: el artículo 22 de la Ley Orgánica 1/2002 de Asociaciones, el 33 del Estatuto: Deberes de los socios "participar en las actividades de la Asociación y trabajar para el logro de sus fines" y todos los demás  apartados de dichos artículos que no cito por falta de espacio, que obligan a los asociados a  colaborar  con propuestas y proyectos  positivos  para lograr los fines y el progreso de la Asociación y del Imperio. El fomento de la asistencia del máximo número de socios a las Asambleas es primordial para que la Compañía funcione correctamente y los acuerdos tomados en ellas  sean consensuados, conocidos y respetados por el máximo número de miembros del Imperio y asociados.
 La inexistencia de una persona con suficiente capacidad de expresión verbal,  conocimientos sobre la tradición, que sepa desenvolverse  en  las intervenciones públicas en nombre de la institución, ante los medios de comunicación, con la importancia que hoy día tiene una buena publicidad, hace que el Imperio Romano de Montoro no sea suficientemente conocido en los medios y no ocupe el lugar que se merece en el conjunto de la Semana Santa Andaluza. Estos son algunos ejemplos recientes que hacen que la Institución no funcione con la diligencia que debiera ni sea reconocido su gran valor como institución antiquísima por más empeño y trabajo que los componentes de la Junta y colaboradores realicen.
En cuanto a la manifestación pública anual de Jueves y Viernes Santo también se ve afectada por varias anomalías, cito como la principal por la  gravedad que supone en cuanto  al detrimento de la tradición que conlleva,   la gran cantidad de personas que acuden vestidos de romano al primer  desfile de Jueves  y Viernes Santo por la tarde, que contrasta enormemente con la escasos miembros del Imperio que asisten vestidos de romano a la Procesión de Nuestro Padre Jesús la madrugada del Viernes Santo, en que las filas del Imperio quedan reducidas a menos de una quinta parte de los asistentes  a los desfiles, ignorando que el Imperio Romano tal como hoy lo conocemos nació con  el único fin  de acompañar a la Procesión de Nuestro Padre Jesús a fines del siglo XVII. Que acompañar a las procesiones de Semana Santa es la única razón de su existencia, y que en ningún documento fehaciente consta que el Imperio Romano  de Montoro  tiene como fin desfilar en el sentido de  alarde de exhibición pública. La expresión desfilar vestido de romano, hoy tan extendida es totalmente ajena a la razón de existir del Imperio Romano de Montoro y no aparece en ningún documento fidedigno. La misma expresión Compañía con que se conoce a esta institución tiene un sentido de acompañamiento desde la primera vez que se usó a fines del siglo XVII, y no nació para ser usada en  el sentido castrense.
  Es bastante usual que algunos miembros de la Institución se enfrasquen en discusiones sobre aspectos de la Compañía que ya fueron resueltos hace muchos años. Muchas de estas discusiones o incluso enfrentamientos ya se habían producido muchas décadas atrás y se habían solucionado pero, como ya he dicho en varias ocasiones el desconocimiento de las fuentes primarias de la tradición por parte de una mayoría hace que vuelva a salir  a la luz  un asunto que estuvo en  cuestión hace muchas decenas de años,  que en muchos casos la solución a la cuestión planteada se encuentra en los libros de actas de la Compañía y quedó zanjada en su día. No voy a omitir que existen problemas que se plantearon hace muchas décadas y que han llegado a nuestros días sin una solución definitiva ni eficaz y en el espacio que me permite un artículo es imposible abordar temas polémicos irresolutos hasta el día de hoy, solo trataré de algunos conceptos mal entendidos por muchos miembros del Imperio Romano.
  Los libros de Actas que conserva el Imperio Romano de Montoro son dos, el primero abarca desde 1941 a 1993 con una interrupción desde 1949 a 1965. El segundo libro abarca desde 1993 a la actualidad. Dentro del primer libro me referiré sólo al periodo desde 1941 a 1983, año en que desaparece de las filas casi en su totalidad (salvo excepción de contadas personas), la generación que reorganizó la Compañía tras el lapsus de la Guerra Civil, por ser sus reorganizadores portadores directos de la más fiel y antigua tradición romana montoreña, muchos de aquellos señores ya eran miembros del Imperio antes de 1936, como es el caso de Don Antonio Cano Serrano, Don Don Manuel González Canales, Don Pedro Rodríguez Sánchez o Don Juan Calero Pérez..
   El primer libro de actas de la Compañía es un documento fehaciente y fidedigno en el que se encuentran escritos asuntos relacionados con temas que interesan,  inquietan o provocan dudas a muchos miembros del Imperio en de actualidad y que dan origen en ocasiones a discusiones, a veces con una vehemencia desproporcionada e innecesaria.
  -El primer equívoco, muy extendido, se encuentra  en  el propio concepto del Imperio Romano de Montoro. El acta de dos de marzo de 1941 en sus primeras líneas lo define con claridad meridiana: " Un grupo de entusiastas montoreños amantes de la tradición..." Está claro que la reorganización de la Compañía no es una respuesta popular espontánea ni pretende asemejarse a una organización militar, sino una asociación, como lo  había sido antes de la Guerra Civil. Inmediatamente, en el mismo párrafo los reunidos se disponen al nombramiento de miembros y constitución de una Junta Directiva nombrando los cargos correspondientes de la Junta  en misma forma y manera que hoy en día:  Presidente, Vicepresidente, Tesorero, Secretario y Vocales, pues esos señores eran conocedores de la constitución de una asociación por el motivo de que el asociacionismo en España tiene varios siglos de antigüedad. Nombrados los cargos de los componentes de la Junta Directiva, convocan otra reunión para el cuatro de marzo, dos días después.
  -El acta del cuatro de marzo de 1941 tiene como motivo de la  reunión  proceder al nombramiento de puestos, en el sentido del lugar que cada uno de los miembros iba a ocupar en lo sucesivo en las filas de la Compañía para el acompañamiento de las procesiones de la Semana Santa, recayendo los puestos en propiedad, conservando el propio los miembros que poseían un puesto en las  filas del Imperio antes de la Guerra Civil, y conservando los derechos que sobre el puesto tenían sus antecesores, los sucesores. El primer puesto que se nombra es el de Comandante, que recae en Don Antonio Cano Serrano, el más antiguo,  el segundo puesto más antiguo y que le sigue en importancia es el de Primer Teniente Ayudante del Comandante Don Pedro Rodríguez Sánchez, el tercero en importancia y antigüedad es el de segundo Teniente Ayudante del Comandante, el cuarto puesto designado es el que ocupará el centro de la segunda fila, el puesto de Capitán, Don Juan Martín Madueño Torres-Pardo, que mantiene el puesto de su padre, así sucesivamente de mayor a menor antigüedad.
    De ambas actas se deduce que los  reorganizadores de la Compañía tenían muy clara la diferencia entre el concepto de cargo  como miembro de una Junta Directiva y el concepto de puesto exclusivamente como el lugar que  cada miembro ocupa en las filas del Imperio,  logrado dicho puesto por antigüedad. Y algo mucho más importante, que el rango en el Imperio se adquiere por antigüedad, que el cuarto puesto es el de Capitán, para ocupar el centro de la segunda fila de oficiales, sin vínculo alguno con la jerarquía castrense, es esta una peculiaridad del Imperio Romano por pocos conocida. Los puestos no se volverán a designar hasta que no exista una vacante por fallecimiento o por dimisión de un miembro, momento en que corre la escala de izquierda a derecha. En este mismo sentido,  habiendo sido  designado por La Junta Comandante Accidental,  Don Juan Martín Madueño Torres-Pardo  en el acta de 10 de marzo de 1965, y siendo este mismo señor Presidente del Imperio Romano,  el 25 de Febrero de 1969  La Junta designa para ocupar el sitio del Comandante a Don Diego Rodrígez Madueño, Primer Teniente Ayudante del anterior  Comandante Don Francisco García Serrano (fallecido en febrero de 1965),  mientras se resuelve la sucesión en el puesto de Comandante definitivo. Es esta la única ocasión en los libros de Actas del Imperio en que el cargo de Presidente no recae en la misma persona que el  puesto de Comandante. Así consta en el libro de actas. Don Juan Martín Madueño Torres-Pardo no utilizará la palabras Presidente y Comandante hasta su nombramiento definitivo como Comandante del Imperio en el acta del 28 de septiembre de 1973.
    -Que el puesto de Comandante no se elegía por sufragio de todos los asociados, ciertamente era electivo pero se elegía como Comandante a un oficial  por  sufragio de  todos los oficiales convocados y,  así consta en el acta de veinticuatro de marzo de 1949.
        -El puesto lo ostenta la persona, no el traje. El acta de 15 de marzo de 1966 en su párrafo 4º dice que los puestos, en este caso de oficiales, "serán exclusivamente para los que tengan nombramiento, el uniforme no tendrá derecho a puesto cuando lo saque otra persona ajena... y se reunirán los oficiales para aceptar o no el puesto que tiene que ocupar (dicho traje)". El acta de 16 de febrero de 1967 se ratifica en ese sentido dejando zanjada la cuestión en lo sucesivo: "cuando un miembro de la Compañía no saliese por enfermedad u otras fuerzas mayores, el traje no tendrá derecho a salir en su puesto de  (en caso de ) no salir su propietario... caso de salir el traje con otra persona que no sea su propietario será por común acuerdo del cuadro (miembros del cuerpo) a que pertenezca el traje, bien de oficiales, gastadores, banda o granaderos".
     -De los puestos hereditarios. El acta de 4 de marzo de 1941, que hace referencia al primer nombramiento de puestos en el Imperio tras la Guerra Civil menciona que los puestos recaen "en propiedad y con todos los derechos que tuviesen en ellos sus antecesores" pero no especifica si esos antecesores son ascendientes, por lo tanto no aclara del todo la cuestión de a qué miembros del Imperio se extiende el derecho de ocupar un puesto. El acta de 16 de febrero de 1967 deja clara esta cuestión provisionalmente:  Don Pedro Rodríguez Sánchez hace la petición a la Junta Directiva de que salga su hijo Don Pedro Rodríguez Madueño para que se le respete el puesto de Primer Teniente Ayudante del Comandante y la Junta aprueba  dicha  petición. Es la Junta Directiva la que tiene la potestad de decidir si un descendiente directo es apto para ocupar el puesto de su ascendiente.
    Pasados siete años, en 1974, muchos miembros del Imperio Romano demandan que los puestos hereditarios se hagan extensivos a todos los cuerpos de la Compañía. La Junta se vio obligada a convocar una reunión en la que estuvieran presentes representantes de todos los cuerpos del Imperio Romano, esta reunión es la más representativa que existe en todo este periodo del que me ocupo en este artículo. Es la primera reunión donde acuden representantes de todos y cada uno de los cuerpos de la Compañía de Romanos de Montoro, anteriormente todas las cuestiones eran resueltas por la Junta Directiva. De esta reunión surgió el acta de uno de Junio de 1974 que instituye en el Imperio Romano los puestos hereditarios de padres a hijos sin distinción del cuerpo al que se pertenezca. No hubo acuerdo verbal en esta reunión y tuvo que recurrirse al voto secreto por papeleta con el resultado de tres votos en contra, tres votos en blanco y seis votos a favor de la extensión de los puestos hereditarios a todos los miembros del Imperio Romano. El texto dice: "Todos los puestos de toda la Compañía de Romanos sin especificar clase serán hereditarios de padres a sus hijos siempre que reúnan las condiciones de estatura, gustarle y apoyar todas las contras y reveses que se presenten y ocupar el puesto con la honradez que se merece nuestro Imperio Romano". Como se puede comprobar  no existió unanimidad en la votación y se tendrá derecho al puesto hereditario con unas condiciones. Aún quedamos en el Imperio dos miembros del Imperio que firmamos dicho acta, Don Juan Ayllón Canales, convocado como representante del Cuerpo de Granaderos y yo, Juan Córdoba García que entonces contaba con diecisiete años de edad  y el Cuerpo de Oficiales me otorgó la confianza de representarlo en esa importante reunión, plasmando por vez primera mi firma en el libro de actas del Imperio Romano, junto con la firma de mi padre José Córdoba, representante de la banda de cornetas, paradógicamente la única vez que un padre y un  hijo firman un acta en representación de dos cuerpos distintos en el Imperio; pero si me preguntan el día de hoy qué voté o si estaba a favor o en contra de la extensión de los puestos hereditarios a todos los miembros del Imperio diré que no recuerdo si mi voto fue favorable o contrario. Como curiosidad destaco que desde aquella fecha al día de hoy nunca se ha dado el caso en todo el Cuerpo de Oficiales del Imperio desde la reorganización del Imperio en 1941 que un hijo herede el puesto de su padre salvo el  abanderado y portaestandarte que son por naturaleza hereditarios. Por último señalo que el artículo 20 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo reguladora del Derecho de Asociación dice: "Sucesión en la condición de asociado. La condición de asociado es intransmisible, salvo que los Estatutos dispongan otra cosa, por causa de muerte o a título gratuito". Pero los Estatutos de la Compañía actualmente en vigor no hacen mención ninguna  respecto a la sucesión de derechos de asociado por causa de muerte ni por ningún otro motivo.
     -A raíz de un incidente en la banda de tambores ocurrido en el primer desfile del Jueves Santo de 2011, en el que al llegar a la plaza del Charco los tambores sonaron a cajas destempladas existe una tendencia entre algunos miembros del Imperio, incluidos miembros de la Junta Directiva a elaborar un régimen punitivo e incluirlo en el Régimen Interior, sus consecuencias  nos atañen a todos los  miembros del Imperio, es decir, que nos corta a todos los componentes del Imperio Romano por el mismo rasero, nos trata a todos como infractores en potencia,  podría ser aplicado a cualquiera; el contenido del citado texto punitivo ha sido difundido mediante impresión en papel y a través de la página web del Imperio, llevado a Asamblea General Extraordinaria aunque ésta no llegó a votarlo. El contenido de dicho código punitivo vulnera el artículo 23 de la Ley 4/2006 de Asociaciones de Andalucía que dice en su apartado 1:" Las infracciones y sanciones disciplinarias por incumplimiento de los deberes de las personas asociadas, estarán determinadas en los Estatutos y en el apartado 3 dice: " Los estatutos contemplarán los plazos de prescripción de las infracciones y sanciones, que no podrán exceder de tres años" En suma, no se puede imponer una sanción a un asociado si no está especificada en los Estatutos y el plazo de prescripción no puede durar más de tres años. Incluso el citado texto llega a decir que si es necesario se llegará a la vía judicial, en contra de la Disposición Adicional Tercera de la Ley orgánica 1/20002 que trata de la Resolución extrajudicial de conflictos y dice que las Administraciones públicas fomentarán la creación y utilización de mecanismos extrajudiciales de resolución de conflictos que se planteen en el ámbito de actuación de las asociaciones, de acuerdo con el principio de intervención mínima de los organismos públicos en el funcionamiento de las asociaciones.  Este embrión de régimen punitivo no tiene precedentes en el Imperio Romano,  es contrario al concepto mismo de Imperio Romano que hemos heredado de nuestros antepasados. El acta de dos de marzo de 1941 define el Imperio Romano como "un grupo de entusiastas montoreños amantes de su pueblo y la tradición".  En ninguno de los libros de actas del Imperio se constata nunca una sanción a ningún miembro del Imperio desde 1941 hasta nuestros días, los miembros de todas las Juntas constituidas han tenido la suficiente clarividencia y discreción para solucionar los conflictos sin que lleguen trascender la luz pública, los trapos sucios se han lavado siempre en casa. Los incidentes en este Imperio Romano se han resuelto siempre en el seno de la Compañía por la vía de nombrar una persona que actúa de  árbitro amigable, de buena fe, que con su intervención ha puesto fin al conflicto, acorde con el párrafo anteriormente citado que consta en el acta de 2 de marzo de 1941. El acta de veintiuno de febrero de 1974 es un ejemplo del buen hacer en ese sentido, en ella, consta que ocurrieron ciertos incidentes en las filas de granaderos y Francisco Amor López se brindó a mediar con los protagonistas del incidente y fue resuelto el problema sin más trascendencia. La tarea de transmitir a los miembros del Imperio romano la enseñanza de lo fundamentos de nuestra tradición será con seguridad mucho más eficaz que la aprobación de un severo régimen disciplinario con el fin de evitar comportamientos inapropiados en las filas del Imperio el Jueves y Viernes Santo.
Con estas líneas deseo haber contribuido a aclarar algunas cuestiones que interesan a muchos miembros del Imperio hoy en día, e insto al Órgano de Gobierno a tomar las medidas oportunas para que  el conocimiento de la tradición sea difundido entre los miembros del Imperio. Dejo para otra ocasión otros temas no menos importantes. ¡Viva el Imperio Romano!.
















domingo, 20 de abril de 2014

EL CASERÍO, MOLINO Y ERMITA DE SANTA BÁRBARA EN LA NAVA, MONTORO.

EL CASERÍO Y ERMITA DE SANTA BÁBARA  EN MONTORO, CÓRDOBA.



Fachada oeste del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara
en Montoro.

Interior de la ermita y molino de Santa Bárbara
en La Nava, Montoro.

Este artículo trata del estudio de  un antiguo molino de aceite, ermita y caserío existente actualmente en un lugar llamado Santa Bárbara, cerca de Montoro, Córdoba, España. Este edificio está constatado desde hace muchos siglos en diversos documentos escritos. En su interior existe una pequeña iglesia de muy difícil datación. El edificio está construido sobre sobre una zona habitada por el hombre desde el paleolítico inferior, hace cientos de miles de años. Visita el álbum de fotos del molino, caserío y ermita de Santa Bárbara  haciendo clic en este enlace: Álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara en Montoro.

This article concerns the study an ancient oil mill, chapel and village found existing for centuries in various documents. Inside there is a small church dating difficult. The building is built on on an area inhabited by man since the Lower Paleolithic, hundreds of thousands of years ago.  Caserío y ermita de Santa Bárbara en Montoro.



       Es SANTA BÁRBARA una pequeña depresión geográfica existente en el centro de La Nava,  distante algo más de una legua de  Montoro.  Su territorio se circunscribe a las tierras  comprendidas dentro de  los siguientes límites: al norte las Hazas de Garrido,  al sur el molino de San Juan de Puertas Nuevas y el camino Puertas Nuevas-La Fuensanta, al este el molino de  Contreras y la Calera y al  oeste la Huerta de Santa Bárbara y el curso medio del arroyo del Membrillo o de La Nava. Los suelos están compuestos por arcillas y zonas de terra rosa muy aptas para todo tipo de cultivo, no obstante hoy día se encuentran todas en monocultivo de olivar, ignorándose absolutamente su verdadero potencial agrícola. 
Patio distribuidor  o cerca
del molino de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.

Consta en documentación de mediados del siglo XVIII que existían varias huertas en el lugar, viñedos y olivares provistos de edificios para molienda y almacenamiento de aceites y vinos,  almazaras y lagares, y una parte dedicada a dehesa, una dehesa compuesta por una muy variada vegetación, así queda constatado en el interrogatorio del Catastro de Ensenada, donde se dice que parte de la dehesa de Navallana, a la cual pertenecía esta zona era alquilada por el Concejo de la villa de Montoro a los propietarios de ganados  de pueblos limítrofes y de la ciudad de Córdoba.  A pesar del esquilme que ha supuesto la conversión de la zona en monocultivo de olivar aún hoy día existe una muy rica variedad de plantas y arbustos, la más diversa de toda esta sierra sin duda y que está en franco peligro de desaparecer a causa del uso indiscriminado por  parte de los agricultores de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos,  así como su riqueza ornitológica.
Haz clic en este enlace para ver el álbum de fotos de plantas y flores de La Nava y observa su riqueza y diversidad: Plantas y flores de La Nava.
      El uso sin control de todo tipo de pesticidas, herbicidas, fertilizantes químicos,  movimientos masivos de tierra con maquinaria pesada tienen como consecuencia que parte de sus suelos sean arrastrados anualmente a causa de las aguas de escorrentía, transportando miles de toneladas de tierra cultivable hacia la vertiente del valle del Guadalquivir.
Trojes en la cerca del molino de Santa Bárbara en Montoro.
 El arroyo del Membrillo o de La Nava atraviesa el sitio de Santa Bárbara de nordeste a sureste hacia la vertiente del Guadalquivir. Este corto curso de agua procede de una antigua laguna existente en Santa Bárbara, ubicada en su centro, en la zona donde hoy se hallan los antiguos molinos de Santa Bárbara y el de la Huerta de Santa Bárbara o Huerta de la Nava como se la denomina en los documentos del siglo XVIII; en este lugar existe una dolina producida por el hundimiento de una cavidad cárstica que dejó  al descubierto varios manantiales de agua, uno de ellos, la llamada fuente de Santa Bárbara, que  es un manantial en superficie con un caudal constante de agua de  25 a 30  metros cúbicos diarios. La laguna a que me refiero debe su desaparición a dos posibles causas: pudo ser drenada por el hombre, puesto que esas tierras  han sido  cultivadas desde el Neolítico,  y desde esa lejana época,  la actividad antrópica  que conlleva la transformación del paisaje es en el lugar incesante hasta nuestros días. La otra posible causa de desaparición de esa laguna o lámina de agua pudo ser la colmatación de la cubeta que la contenía,  que pudo abrir una brecha y comenzar  a evacuar agua hacia la vertiente sur, hacia el valle del Guadalquivir. Lee mi artículo en esta misma página sobre La Nava y los orígenes de la ocupación humana en Montoro donde se explica con más detalle la dinámica hidraúlica de  La Nava.  Haz clic aquí para leer el artículo: La Nava y los orígenes del hombre en Montoro.
En el centro del sitio de Santa Bárbara existen actualmente tres edificios, caseríos, antigos molinos aceiteros y lagares, los más antiguos del término de Montoro.  Las tres edificaciones fueron inventariadas en la publicación Cortijos Haciendas y Lagares de la Provincia de Córdoba llevada a cabo por la Dirección General de Arquitectura y Ministerio de la Vivienda, y si bien es correcta la planimetría, alzado... de los edificios, las fechas de construcción de dichos edificios que aparecen en el citado libro son erróneas en su totalidad. La publicación intenta fechar dichos edificios hacia la segunda mitad del siglo XVIII, pero existen documentos que demuestran que siglos antes al XVIII ya existían estos tres edificios. La zona que ocupan estos tres principales edificios de Santa Bárbara es un espacio limitado que ocupa el centro del sitio de Santa Bárbara; son terrenos arcillosos procedentes del fondo de la antigua laguna sobre un sustrato calizo muy carstificado. Al edificio de cota más baja, la llamada Huerta de Santa Bárbara o de La Nava pertenece un documento del interrogatorio del Catastro de Ensenada de 1748 correspondiente a la villa de Montoro, en su página 43 dice que contiguo al molino existente en la Huerta de la Nava existe una cueva, ésta tuvo que ser de considerables dimensiones porque el Catastro de Ensenada no repara en esos detalles, es un informe con fines exclusivamente económicos.  De esta cueva no queda constancia hoy en día porque probablemente fue cegada su entrada, como era costumbre bastante habitual en el término,  ya que los naturales del lugar consideraban que las cuevas eran refugios de ratas y alimañas, así que tapaban las bocas de las cuevas y ahora averigüe usted donde se encuentran. Las cuevas nos darían  mucha información documental exacta sobre los niveles de hábitat humano de la zona, sobre paleofauna,  paleoflora y las épocas en que el hombre las habitó en el lugar de La Nava.
Interior de la bodega del molino de Santa Bárbara.

    Los tres edificios mencionados que se encuentran en el centro del sitio de Santa Bárbara están enclavados sobre un yacimiento arqueológico tardorromano sin catalogar hasta 1999 en que yo mismo solicité su inclusión en la base de datos de lugares de importancia arqueológica de la Provincia de Córdoba ante la Delegación de Cultura de dicha ciudad, además se encuentran en una zona muy rica en industrias líticas que abarcan desde el Paleolítico Inferior hasta el Calcolítico, por tanto una es zona poblada por el hombre desde el Paleolítico Inferior y me atrevería a decir que sin interrupción hasta el día de hoy.
Molino neolítico insertado en una pared del molino de Santa
Bárbara.

El hecho de no estar catalogado el lugar como sitio de interés arqueológico no significa que haya sido  desconocido  por personas aficionadas a la recolección de objetos arqueológicos para beneficio propio, en suma, el sitio es conocido por expoliadores de pueblos limítrofes que se dedican a prospectar con detectores de metales y recoger para su mercadeos todo cuanto encuentran que consideran de valor para luego vender dichos objetos o mercachiflear con ellos. De hecho,  me he encontrado al llegar al lugar en múltiples ocasiones a personas con sofisticados detectores de metales, incluso los he visto repartirse los objetos hallados sin poder por mi parte intervenir al no estar esta zona considerada zona  arqueológica protegida.
   
La habitación de los muleros en el caserío y molino de Santa
Bárbara en Montoro.
He comprobado en la base de datos de la Junta de Andalucía, a fecha 1012 que ni el lugar de Santa Bárbara en Montoro  ni La Nava existen como zona arqueológica protegida, o sea, que las visitas realizadas por los funcionarios de la Delegación de Cultura de Córdoba en varias ocasiones al lugar a requerimiento mío no han servido para incluir la zona en su base de datos a pesar de haber sido inspeccionado dicho sitio de Santa Bárbara al menos en tres ocasiones y haberme asegurado que el lugar iba a ser incluido en la base de datos de lugares de interés arqueológico. En las inmediaciones del edificio que ocupa la cota más alta de los tres, he encontrado en  ocasiones a varias de estas personas provistas de detectores de metales y azuelas repartiendo los objetos hallados: cerámicas sigillatas romanas con estampilla, fíbulas, decenas de monedas de cobre, bronce y plata romanas y árabes, un ídolo fálico de bronce, dos capiteles hispano-visigodos, y en muchas ocasiones el olivar llamado Cerquilla que rodea el molino, múltiples agujeros de hasta medio metro de profundidad, signo inequívoco de haber encontrado objetos de interés arqueológico. Asimismo, testimonios de gentes que vivieron en tiempos pretéritos en este lugar o que lo visitaban a diario como panaderos, vinateros, recoveros, tiempos en los que no existía interés por los objetos arqueológicos cuentan que en los años setenta del siglo pasado, personas procedentes de Madrid, en connivencia con los propietarios y arrendadores del lugar enviaron camiones desde la capital de España para comprar a bajo costo piedras talladas con figuras, dovelas, sillares con buenas tallas y los artefactos y alpatanas antiguos de los molinos, de los cuales no ha quedado ni rastro puesto que estos molinos se mecanizaron antes de los años 20 del siglo XX y sus dueños vendieron todas las piezas, artefactos y alpatanas antiguas por falta de uso al haberse quedado obsoletas, que fueron sustituidas por prensas de vapor movidas por energía eléctrica y depósitos de chapa. Hay  que deducir a la vista de este panorama expuesto que el yacimiento romano y medieval está  bastante expoliado y los molinos no contienen artefactos  de molienda in situ,  salvo alguna excepción que se salvó del expolio, en este caso, de los propios propietarios.
Vivienda de la propiedad en el caserío, molino y
ermita de Santa Bárbara.


    En el lugar donde se hallan los tres edificios principales de Santa Bárbara existe  gran abundancia de agua, se encuentran  varios pozos poco profundos, probablemente sumideros que encauzan el agua hacia cavidades profundas. Los tres edificios se hallan en torno a una fuente llamada Fuente de Santa Bárbara que  es un manantial que se encuentra hoy en día en superficie, que debido al hundimiento de una cavidad cárstica quedó a la intemperie y que posee un caudal de agua ininterrumpido de unos 25 a 30 metros cúbicos diarios sin sufrir una merma estival estimable.
Habitación de los muleros en el caserío de Santa Bárbara. 

 Dista Santa Bárbara solo una legua de Montoro. Como ya he mencionado en otra ocasión, en el centro de Santa Bárbara se encuentran actualmente tres edificios diferenciados, hoy correspondientes a diferentes propietarios. Ubicados todos donde los antiguos romanos solían situar y asentar una villa, en un lugar apartado pero cercano a una urbe,  resguardado de malos vientos y oculto para no ser visualizado por las tropas a las que los habitantes de los pagi estaban obligados a dar comida,  alojamiento y otras cosas menos necesarias e indecorosas que no hace falta mencionar. 
    El edificio situado al sur fue durante mucho tiempo un molino aceitero y molino de grano, hoy  se encuentra transformado en vivienda, muy reconstruido y no contiene mas que restos de una torre de contrapeso y la fachada en piedra molinaza de una vivienda, hoy rehabilitada. En la cota más baja se encuentra la que se denomina en todos los documentos antiguos Huerta de la Nava o de Santa Bárbara. Consta con este nombre en el Catastro de Ensenada de 1752, en el cual se dice aparte de la bodega, poseía también contigua una cueva que como hemos dicho anteriormente, no sabemos donde está dicha cueva actualmente. El edificio está muy transformado, con una reedificación de los años 20 del siglo XX y otra reciente que ha eliminado en bastante medida todo vestigio de su verdadera antigüedad, pero contiene una construcción exenta al norte del patio, que sirvió de molino y está  orientado este-oeste, en el  cual solo se conservan las naves central y sur, la nave norte se hundió probablemente a causa de que el terreno en que está asentado está en movimiento aún, porque como ya he dicho se halla en el centro de una dolina que probablemente todavía no esté totalmente hundida, se encuentra en  línea recta al curso de agua de la Fuente de Santa Bárbara. 
Habitación para faneguería en el caserío de Santa Bárbara.

El edificio está construido en sillares de piedra arenisca (molinaza), contiene dentro de la nave central tres arcos de medio punto asentados sobre dos pilares de piedra arenisca de sección octogonal coronados por cimacios troncopiramidales invertidos, los asientos o base sobre la que se asientan los pilares son también troncopiramidales cuadrangulares. También contenía una edificación destinada a tinado y cuadra con un pilar ochavado, varias arcadas en planta baja y en planta alta, hoy muy transformado por una reedificación reciente aunque poseo foto de la edificación antigua. En mi opinión estos edificios con bastante probabilidad pueden estar relacionados con la población judaica o morisca de la villa de Montoro. Un tipo de construcción no usual en el lugar y en absoluto usada en los edificios cristianos. Esparcidos tras la casa, en pleno campo, en las inmediaciones de edificio se encuentran los pilares y plintos correspondientes a la nave hundida del edificio anteriormente descrito, que no dejan lugar a dudas de que son los soportes de la nave norte destruida. A manera de apunte,  este edificio me da la impresión de haber sido un complejo arquitectónico que comprendía molino y sinagoga que no fue demolido desoyendo  los decretos de destrucción de sinagogas que se ordenaron por parte de la iglesia católica, Inquisición y el Estado central durante los siglos posteriores a la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos por el motivo de estar el edificio  en lugar apartado y sus propietarios, desconociendo su origen, con el paso del tiempo lo destinaron a molino aceitero. Para quien resulte atrevida este probable origen que apunto, recuerdo que la población de Montoro durante la Edad Media y posteriormente estaba compuesta de un porcentaje bastante elevado de personas que profesaban la religión judaica, un hecho que no se ha investigado pero sí se sabe que los pogromos acaecidos en fechas inmediatamente anteriores a la expulsión de los judios de la Península en marzo de 1492, como el ocurrido el Jueves Santo de 1474 en la Cruz del Rastro, en Córdoba, que ocasionó la matanza indiscriminada  de muchos cientos de judíos a manos del populacho, alentado y azuzado  por los padres de la iglesia católica,  no tuvieron estos pogromos repercusiones tan graves en Montoro como en Córdoba y otros pueblos, siendo  algunos de estos pueblos como Lucena, con una población casi del cien por cien judía o Pozoblanco, refugio de estos perseguidos; de ahí el poema de nuestro más gran poeta, Antón de Montoro, judío montoreño,  que narra cómo huyó  de la judería de Córdoba a refugiarse probablemente a su pueblo de origen, Montoro "habriento pobre y aún medio cornudo y contrahecho". Coronando el dintel de una antigua entrada al recinto se encuentra la fecha en que dicha entrada fue construida, 1762 ,  y tallado en piedra arenisca se halla en perfecto estado un escudo heráldico perteneciente a un hidalgo, es el escudo de Don Pedro Madueño Palomares,  presbítero de la villa de Montoro quien en aquella fecha  era propietario de dicho edificio convertido en molino, adquirido probablemente por donación  o en pago de capitales de censo e intereses,  prestados a los señores condes de Robledo de Cardeña, sus antiguos propietarios. La existencia del escudo en el dintel de una antigua entrada al recinto probablemente esté relacionada con la reafirmación de su propietario en su condición de cristiano viejo, que fue muy usual en toda la Edad Moderna en España dado que desde el siglo XVI hasta el XIX estuvo vigente el Estatuto de limpieza de sangre y era muy común por parte de personas más o menos notables el recurso a la colocación  de escudos heráldicos en la entrada de las casa sin que estén relacionados con título nobiliario, como es el caso de este escudo en cuestión.

Bóveda de entrada al molino y ermita de Santa Bárbara.

Ermita y molino de Santa Bárbara vista desde la cabecera.

El tercer edificio es el mejor conservado en  la actualidad, se encuentra en la cota más alta, al este del segundo y a pocos metros al norte del primero. Construido en la piedra local  arenisca (molinaza). En el exterior se encuentra a la piedra vista y presenta sillares tallados de diverso volumen, de gran solidez y austeridad, montados  a soga, a soga y tizón diatónico y flamenco, el estilo no está definido dado el primitivismo y rusticidad de la construcción, y asentados a hueso, que quiere decir que entre sillar y sillar no hay argamasa o si existe es solo para homogeneizar la superficie entre bloques, para tapar la grietas entre sillares; algunos de estos sillares están calzados con cuñas de madera para evitar el movimiento que se pudiera dar al asentar los bloques tallados unos sobre otros por las imperfecciones en la superficie de talla de la piedra y por tanto evitar su derrumbe. Cuando se desmontó San Pedro de la Nave, del siglo VIII para reubicarla en el lugar que hoy ocupa en Zamora, en 1927, se descubrió que entre los sillares existían cuñas de madera para calzarlos y evitar movimientos entre ellos y por consiguiente evitar su derrumbamiento.
Comumna del molino y ermita de Santa Bárbara.

Capitel del molino y ermita de Santa Bárbara.

Es de señalar  el acueducto que llevaba el agua desde la Fuente de Santa Bárbara dentro del molino, en cuyo interior existe una cisterna rectangular excavada en el suelo recubierta de piedra, hoy tapada y por donde a través de las canales abovedadas de la acequia o acueducto entraba el agua desde el exterior al interior de dicho aljibe, que se encuentra excavado en el suelo en el interior del edificio y revestido de sillares de piedra molinaza, algo insólito en un molino aceitero de esta zona, donde lo aljibes se construyen en el exterior, contiguos a los molinos.  
En la fachada principal se distinguen dos partes claras, la derecha con dos plantas, donde se ubican las viviendas del señorío o de los propietarios, de datación incierta porque en su interior se encuentra muy reformada al haberse ido adaptando las estancias a las necesidades de cada época para su uso y disfrute por parte de la propiedad; y la parte izquierda de la fachada, claramente  más antigua que la anterior, manifestada su antigüedad a primera vista ostensiblemente por encontrarse muy invadida  por el liquen de los muros y en cuanto a su construcción es mucho más primitiva, con sillares tallados a cincel  montados a soga y tizón sin distinción entre diatónico o flamenco a causa de la tosquedad de su talla que nos da idea del desconocimiento de estos órdenes por sus constructores. Esta edificación es de una sola planta, transcurre de oeste a este, mide casi cuarenta metros de larga y unos nueve metros de ancha, en esta construcción contiene los más antiguos elementos conservados de todo el edificio. 
Detalle de los arcos existentes en la fachada de la ermita de
Santa Bárbara.

En la fachada se aprecian dos pequeños arcos a ras del suelo  de piedra molinaza, hoy cegados pero que en otro tiempo fueron aberturas con rejas a través de las cuales los viandantes podían ver en el interior, bien las reliquias de la mártir a la que estuvo consagrada la ermita o bien el sepulcro del potentior que ordenó construirla; como corroboración a esta afirmación he de decir que en los alrededores de Santa Bárbara descubrí hace algún tiempo dos sarcófagos anepigráficos medievales y  dos tapas de sarcófago, prueba inequívoca de la antigüedad del lugar. 
Huerto del caserío y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.

   La única puerta de acceso da paso a un primer patio o cerca distribuidor de las diversas crujías que forman las edificaciones. En un segundo  patio se encuentran ubicados los trojes del antiguo molino, en los que se almacenaba la aceituna aportada por los diversos propietarios que molturaban su cosecha en dicho molino. Este molino no estuvo nunca adscrito a una explotación concreta de olivar,  sus propietarios se dedicaban principalmente a maquilar, maquilas son las moliendas que en un molino realizan los  propietarios de predios cercanos mediante pago de un canon o cuota por la utilización de las piedras de moler, el trabajo de molineros y bestias y el almacenaje de aceite y vino principalmente; éste es otro signo de su antigüedad pues en el siglo XIX y XX los molinos se adscriben a explotaciones concretas de olivar donde casi exclusivamente muelen sus aceitunas los propietarios de dichos molinos. Este molino consta a mediados del siglo XVIII arrendado al presbítero de la ciudad de Córdoba, Don Diego García Canales, es el único molino que conserva actualmente el nombre que aparece en el interrogatorio del Catastro de Ensenada de 1752, con el mismo nombre ha llegado a nuestros días: Santa Bárbara, y es el único que con nombre propio cita dicho documento que a día de hoy se encuentra en pie. Asimismo era el molino que más renta aportaba en alquiler en esa época en todo este término de Montoro,  donde existían otros cuarenta y dos molinos, producía a su propietario una renta de cuatrocientos reales de vellón.
La cuadra que conserva los pesebres, en el caserío y ermita de Santa Bárbara.
 Visita el álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara haciendo clic en este enlace: Álbum de fotos del caserío y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.    
    A la derecha de la entrada al patio principal están ubicadas la cuadra para diez plazas, de las que quedan siete pesebres tallados en  madera de encina en perfecto estado de conservación; contigua a la cuadra se encuentra la habitación de los muleros, convivían cuidadores y animales en habitaciones contiguas sin mediar puerta ni parapeto alguno; en planta alta, encima de la cuadra se encuentra el pajar, hoy transformado en dormitorio al que se accede por una escalera a la derecha del patio. A la izquierda del patio, existe otra  escalera de piedra arenisca que comunica el patio distribuidor con  las habitaciones de la propiedad, son las llamadas viviendas del señorío, que forman una U alrededor del patio. El tramo segundo de patio, tras el distribuidor contiene en buen estado de conservación los trojes que servían para almacenar la aceituna de los diversos propietarios que molían su aceituna en dicho molino mientras esperaba ser molturada, tambien contiene naranjos y limoneros que le dan aspecto alegre y fresco en los días de verano encontrándose el recinto tapiado a base de sillarejos y opus rusticum, como se aprecia en el exterior, en su interior se encuentra enlucido y enjalbegado (encalado). A mano izquierda, tras el portal de entrada, en planta baja se encuentra una pequeña cocina que era usada por el personal de servicio para preparar las comidas a los propietarios pues la planta alta, donde se ubican la vivienda del señorío no tenía cocina;  al lado de esta cocina se encuentra la bodega, con cabida para treinta tinajas, hoy enterradas bajo escombros, la estancia de la bodega es hoy una sala ámplia y larga, comunicada con el molino y ermita a través de una puerta, probablemente se usó también en tiempos antiguos como diacónico, lugar donde se guardaban objetos de culto. Un segundo patio da acceso al huerto para cultivo  y corral para ganado pues el molino era concebido como una explotación  económica autosuficiente, de hecho así lo ha sido hasta los años sesenta del siglo XX. 
     
Arco fajón en el molino y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.  


   A la izquierda del segundo patio se accede a través de una puerta a la zona  más antigua y primitiva de este singular edificio. Se trata de un inmenso rectángulo de unos cuarenta metros de longitud y unos nueve metros de anchura. Fue molino y ermita a la vez, o fue molino una zona del edificio y ermita otra zona, no sabemos con certeza.  Existen varios documentos públicos y solemnes que atestiguan que fue molino y ermita: uno de ellos es la escritura de un capital de censo de noventa y un mil reales y diez y seis maravedíes otorgado por don Francisco Fernández de Córdoba en favor de Don Antonio Ciro Camacho Madueño, Conde del Robledo de Cardeña celebrada en Córdoba en diciembre de mil setecientos ochenta y cinco; otra escritura de adquisición de la misma deuda y sus intereses de demora en favor del Colegio Seminario Conciliar de San Pelagio Mártir de Córdoba de octubre de mil setecientos noventa; la primera inscripción registral del olivar contiguo al molino, que contiene la referencia a un documento anterior existente en el antiguo registro, de marzo de mil ochocientos cincuenta y uno, otorgada al fallecimiento de doña Francisca María Obrero y Camacho, Condesa del Robledo de Cardeña, la cual menciona  en dos ocasiones que dicho olivar se encuentra junto a la ermita de Santa Bárbara, y que linda al norte con el molino y la dicha ermita, coincidiendo el lindero con dicho molino de Santa Bárbara, asimismo las inscripciones sucesivas hasta la actualidad mencionan en el lindero norte de este olivar contiguo al molino, la existencia de la ermita.  
Fé pública que certifica que Santa Bárbara fue molino y ermita.


El marqués de la Fuensanta del Valle, propietario del caserío y molino
 de Santa Bárbara lega la biblioteca existente en el caserío a su hijo.


Escritorio perteneciente al Marqués de la Fuensanta del Valle
en el caserío de Santa Bárbara.



El pajar del caserío de Santa Bárbara. 

En 1894 compró el edificio Don Feliciano Ramírez de Arellano y Gutiérrez de Salamanca, Marqués de la Fuensanta del Valle.  A su fallecimiento lo heredó su segunda esposa doña Cristeta Moyano y Aguilar, la cual lo vendió a mi bisabuelo, quien a su vez lo recuperó tras una generación, perdida la propiedad anteriormente por sus padres a causa de  la ruina  económica familiar. Como curiosidad, en el testamento del Marqués, éste menciona en la adjudicación de este edificio, su biblioteca, que la deja en usufructo a su hijo Feliciano. La biblioteca de libros raros y curiosos  del Marqués en Córdoba, era la más importante en su tiempo de toda Andalucía, en parte estuvo ubicada en Santa Bárbara según la inscripción 11ª del molino existente en Registro de la Propiedad de Montoro. Lee mi artículo sobre el palacio del Marqués de la Fuensanta del Valle haciendo clic en este enlace: El marqués de la Fuensanta del Valle.
     
El pajar del caserío de Santa Bárbara.
 También fue utilizado como zahúrda para cerdos a principios del siglo XX, y no es el único caso conocido en Andalucía y España que un edificio sagrado, ermita o sinagoga fueran usados como tinado o zahúrda, ni en Montoro es una rareza ese tipo de anomalías: recordemos que la iglesia de San Miguel en la plaza del mismo nombre, en cuyo interior jugaba yo de niño, fue usada como cochera y posteriormente vendida por el obispado a un particular gracias a la intervención del párroco de San Bartolomé y convertido el lugar que ocupaba en una casa moderna en la actualidad, menos mal que aún conservamos como testimonio de la existencia de la iglesia de San Miguel el arco de entrada, inserto en la fachada trasera de la residencia Jesús Nazareno tras haber sido rechazada su ubicación en otros lugares aledaños a la plaza y haber permanecido sus impostas, salmeres, dovelas, clave y demás piezas durante años abandonadas en plena calle.
Gracias a este menosprecio hacia éste y otros edificios, y que este molino en concreto haya estado en manos durante varios siglos de familias emparentadas, sean la causa de que no haya llegado a manos de especuladores y se ha salvado de una destrucción más que segura. 
Cerca o patio distribuidor del caserío de Santa Bárbara.

 Es un edificio de planta rectangular dividido en dos partes claras, a la derecha de la puerta de entrada se hallan dos arcos fajones que atraviesan la construcción a todo lo ancho y se asientan casi a ras del suelo, y cuyos contrafuertes se encuentran en el interior. En este lugar se ubicó durante el siglo XX el molino de prensa hidraúlica movido por energía eléctrica que en los años setenta del pasado siglo fue desmantelado y en el lugar se construyeron habitáculos para faneguería y para los caseros, es hoy es usada esta parte como vivienda. La construcción conserva dos arcos fajones que soportaban la bóveda primitiva, probablemente de materiales más ligeros que no ha llegado a nuestros días. Como curiosidad en esta parte se han encontrado formando parte del paramento varios fragmentos de molinos romanos y anteriores a esa época uno de los cuales se encuentra incrustado in situ en la actualidad en la pared, descubierto al eliminar el enlucido.  A la izquierda de la puerta de entrada se encuentra el acceso a la ermita a través de una triple entrada, la del centro forma una bóveda de cañón tallada en sillares piedra molinaza, esta entrada se refleja en el exterior en una ancha torre coronada por cuatro almenas mozárabes cordobesas de gran antigüedad. 
Vivienda de la propiedad en el caserío y ermita de Santa
Bárbara en La Nava, Montoro.

  La  bóveda  da paso al edificio principal que está compuesto por tres naves o galerías perpendiculares a los arcos fajones existentes en la parte derecha del edificio. Cuatro pares de arcos de medio punto de distinta luz o tamaño forman las naves del molino y ermita. Los arcos se asientan sobre cimacios prismáticos y estos a su vez sobre capiteles de oden jónico simplificados, en los que las volutas han quedado reducidas a meras almohadillas, que se conocen por el nombre de  capiteles en forma de rodete. Fueron capiteles y cimacios tallados en una sola pieza y reflejan el desconocimiento de los órdenes clásicos de los constructores del edificio; estos capiteles han sido estudiados por Richardson en su  obra "Arquitectura paleocristiana y bizantina" en los edificios paleocristianos del norte de África (Marruecos, Argelia y Túnez) pero no se han hallado en la Península mas que en este edificio y en la sinagoga, hoy  ermita de la Virgen  de Gracia de Torrecampo, fechada en el siglo XIII y XIV. Los capiteles se asientan sobre fustes de piedra molinaza, achaparrados, toscos, que a su vez están apoyados sobre plintos troncocónicos de base cuadrada parecidos a los restos de un edificio paleocristiano aparecido en la restauración de la iglesia de Santa María de las Flores en Hornachuelos. En la sala primera del Museo Arqueológico Nacional, se encuentra expuesta la que se considera la columna más antigua de España, muy semejante a las columnas existentes en este edificio de Santa Bárbara, que fue  hallada en el Cortijo del Ahorcado, provincia de Jaén, distante solo cincuenta kilómetros de este lugar.
La cabecera de la ermita de Santa Bárbara.

     La cabecera, probablemente donde existió un ábside, hoy no conservado, está orientada al oeste y tenía dos cámaras, una superior y otra inferior. En la nave de la derecha existe excavado en el suelo un aljibe, revestido de sillares de piedra arenisca,  de unos dos metros de profundidad, que probablemente fuera una piscina bautismal, alimentada de agua a través de las canaletas de la acequia que entran dentro del edificio a través de canal y cubierta, talladas en piedra molinaza y que alimentaban de agua este pilón subterráneo. El edificio que hoy se conserva en  toda su desnudez recuerda en su ambiente interior a San Pedro de la Nave y otras muy antiguas ermitas del norte de España y otros eremitorios rupestres más o menos conservados. Las fuentes documentales antiguas citan varios de estos eremitorios en nuestra provincia pero se pensó que habían sido destruidos, al igual que las sinagogas, pero a partir de los años sesenta y setenta del siglo XX gracias a los trabajos de Palol, Yarza, Corzo... están saliendo a la luz restos de estas edificaciones. 
Antigua cocina en el caserío de Santa Bárbara en La Nava,
Montoro.

De todas maneras son pocos los estudiosos interesados en estas construcciones.  rústicas, toscas a pesar de ser las únicas que se pueden considerar arte español por excelencia, que no tuvo continuidad. A pesar de las citas de grandes autores españoles como don Julio Caro Baroja que afirma que la arquitectura del término de  Montoro es la más importante de Andalucía se siguen destruyendo o transformando en edificaciones modernas inidentificables edificios muy antiguos sin que apenas nadie abogue por su  protección y conservación. Edificaciones como esta, el molino de Juana Molina en el Risquillo, los Verdizales Bajos y  otros desconocidos, ocultos o abandonados que aún conservan algunas partes de datación antiquísima y sin parangón  en España deberían ser conservados y protegidos por los organismos públicos como testimonio de la gran riqueza de nuestra arquitectura antigua autóctona de la Peninsula por ser construcciones únicas e incomparable.
Visita el álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro, haciendo clic en este enlace: Álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.


Entrada a la ermita y molino de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.