domingo, 20 de abril de 2014

EL CASERÍO, MOLINO Y ERMITA DE SANTA BÁRBARA EN LA NAVA, MONTORO.

EL CASERÍO Y ERMITA DE SANTA BÁBARA  EN MONTORO, CÓRDOBA.



Fachada oeste del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara
en Montoro.

Interior de la ermita y molino de Santa Bárbara
en La Nava, Montoro.

Este artículo trata del estudio de  un antiguo molino de aceite, ermita y caserío existente actualmente en un lugar llamado Santa Bárbara, cerca de Montoro, Córdoba, España. Este edificio está constatado desde hace muchos siglos en diversos documentos escritos. En su interior existe una pequeña iglesia de muy difícil datación. El edificio está construido sobre sobre una zona habitada por el hombre desde el paleolítico inferior, hace cientos de miles de años. Visita el álbum de fotos del molino, caserío y ermita de Santa Bárbara  haciendo clic en este enlace: Álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara en Montoro.

This article concerns the study an ancient oil mill, chapel and village found existing for centuries in various documents. Inside there is a small church dating difficult. The building is built on on an area inhabited by man since the Lower Paleolithic, hundreds of thousands of years ago.  Caserío y ermita de Santa Bárbara en Montoro.



       Es SANTA BÁRBARA una pequeña depresión geográfica existente en el centro de La Nava,  distante algo más de una legua de  Montoro.  Su territorio se circunscribe a las tierras  comprendidas dentro de  los siguientes límites: al norte las Hazas de Garrido,  al sur el molino de San Juan de Puertas Nuevas y el camino Puertas Nuevas-La Fuensanta, al este el molino de  Contreras y la Calera y al  oeste la Huerta de Santa Bárbara y el curso medio del arroyo del Membrillo o de La Nava. Los suelos están compuestos por arcillas y zonas de terra rosa muy aptas para todo tipo de cultivo, no obstante hoy día se encuentran todas en monocultivo de olivar, ignorándose absolutamente su verdadero potencial agrícola. 
Patio distribuidor  o cerca
del molino de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.

Consta en documentación de mediados del siglo XVIII que existían varias huertas en el lugar, viñedos y olivares provistos de edificios para molienda y almacenamiento de aceites y vinos,  almazaras y lagares, y una parte dedicada a dehesa, una dehesa compuesta por una muy variada vegetación, así queda constatado en el interrogatorio del Catastro de Ensenada, donde se dice que parte de la dehesa de Navallana, a la cual pertenecía esta zona era alquilada por el Concejo de la villa de Montoro a los propietarios de ganados  de pueblos limítrofes y de la ciudad de Córdoba.  A pesar del esquilme que ha supuesto la conversión de la zona en monocultivo de olivar aún hoy día existe una muy rica variedad de plantas y arbustos, la más diversa de toda esta sierra sin duda y que está en franco peligro de desaparecer a causa del uso indiscriminado por  parte de los agricultores de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos,  así como su riqueza ornitológica.
Haz clic en este enlace para ver el álbum de fotos de plantas y flores de La Nava y observa su riqueza y diversidad: Plantas y flores de La Nava.
      El uso sin control de todo tipo de pesticidas, herbicidas, fertilizantes químicos,  movimientos masivos de tierra con maquinaria pesada tienen como consecuencia que parte de sus suelos sean arrastrados anualmente a causa de las aguas de escorrentía, transportando miles de toneladas de tierra cultivable hacia la vertiente del valle del Guadalquivir.
Trojes en la cerca del molino de Santa Bárbara en Montoro.
 El arroyo del Membrillo o de La Nava atraviesa el sitio de Santa Bárbara de nordeste a sureste hacia la vertiente del Guadalquivir. Este corto curso de agua procede de una antigua laguna existente en Santa Bárbara, ubicada en su centro, en la zona donde hoy se hallan los antiguos molinos de Santa Bárbara y el de la Huerta de Santa Bárbara o Huerta de la Nava como se la denomina en los documentos del siglo XVIII; en este lugar existe una dolina producida por el hundimiento de una cavidad cárstica que dejó  al descubierto varios manantiales de agua, uno de ellos, la llamada fuente de Santa Bárbara, que  es un manantial en superficie con un caudal constante de agua de  25 a 30  metros cúbicos diarios. La laguna a que me refiero debe su desaparición a dos posibles causas: pudo ser drenada por el hombre, puesto que esas tierras  han sido  cultivadas desde el Neolítico,  y desde esa lejana época,  la actividad antrópica  que conlleva la transformación del paisaje es en el lugar incesante hasta nuestros días. La otra posible causa de desaparición de esa laguna o lámina de agua pudo ser la colmatación de la cubeta que la contenía,  que pudo abrir una brecha y comenzar  a evacuar agua hacia la vertiente sur, hacia el valle del Guadalquivir. Lee mi artículo en esta misma página sobre La Nava y los orígenes de la ocupación humana en Montoro donde se explica con más detalle la dinámica hidraúlica de  La Nava.  Haz clic aquí para leer el artículo: La Nava y los orígenes del hombre en Montoro.
En el centro del sitio de Santa Bárbara existen actualmente tres edificios, caseríos, antigos molinos aceiteros y lagares, los más antiguos del término de Montoro.  Las tres edificaciones fueron inventariadas en la publicación Cortijos Haciendas y Lagares de la Provincia de Córdoba llevada a cabo por la Dirección General de Arquitectura y Ministerio de la Vivienda, y si bien es correcta la planimetría, alzado... de los edificios, las fechas de construcción de dichos edificios que aparecen en el citado libro son erróneas en su totalidad. La publicación intenta fechar dichos edificios hacia la segunda mitad del siglo XVIII, pero existen documentos que demuestran que siglos antes al XVIII ya existían estos tres edificios. La zona que ocupan estos tres principales edificios de Santa Bárbara es un espacio limitado que ocupa el centro del sitio de Santa Bárbara; son terrenos arcillosos procedentes del fondo de la antigua laguna sobre un sustrato calizo muy carstificado. Al edificio de cota más baja, la llamada Huerta de Santa Bárbara o de La Nava pertenece un documento del interrogatorio del Catastro de Ensenada de 1748 correspondiente a la villa de Montoro, en su página 43 dice que contiguo al molino existente en la Huerta de la Nava existe una cueva, ésta tuvo que ser de considerables dimensiones porque el Catastro de Ensenada no repara en esos detalles, es un informe con fines exclusivamente económicos.  De esta cueva no queda constancia hoy en día porque probablemente fue cegada su entrada, como era costumbre bastante habitual en el término,  ya que los naturales del lugar consideraban que las cuevas eran refugios de ratas y alimañas, así que tapaban las bocas de las cuevas y ahora averigüe usted donde se encuentran. Las cuevas nos darían  mucha información documental exacta sobre los niveles de hábitat humano de la zona, sobre paleofauna,  paleoflora y las épocas en que el hombre las habitó en el lugar de La Nava.
Interior de la bodega del molino de Santa Bárbara.

    Los tres edificios mencionados que se encuentran en el centro del sitio de Santa Bárbara están enclavados sobre un yacimiento arqueológico tardorromano sin catalogar hasta 1999 en que yo mismo solicité su inclusión en la base de datos de lugares de importancia arqueológica de la Provincia de Córdoba ante la Delegación de Cultura de dicha ciudad, además se encuentran en una zona muy rica en industrias líticas que abarcan desde el Paleolítico Inferior hasta el Calcolítico, por tanto una es zona poblada por el hombre desde el Paleolítico Inferior y me atrevería a decir que sin interrupción hasta el día de hoy.
Molino neolítico insertado en una pared del molino de Santa
Bárbara.

El hecho de no estar catalogado el lugar como sitio de interés arqueológico no significa que haya sido  desconocido  por personas aficionadas a la recolección de objetos arqueológicos para beneficio propio, en suma, el sitio es conocido por expoliadores de pueblos limítrofes que se dedican a prospectar con detectores de metales y recoger para su mercadeos todo cuanto encuentran que consideran de valor para luego vender dichos objetos o mercachiflear con ellos. De hecho,  me he encontrado al llegar al lugar en múltiples ocasiones a personas con sofisticados detectores de metales, incluso los he visto repartirse los objetos hallados sin poder por mi parte intervenir al no estar esta zona considerada zona  arqueológica protegida.
   
La habitación de los muleros en el caserío y molino de Santa
Bárbara en Montoro.
He comprobado en la base de datos de la Junta de Andalucía, a fecha 1012 que ni el lugar de Santa Bárbara en Montoro  ni La Nava existen como zona arqueológica protegida, o sea, que las visitas realizadas por los funcionarios de la Delegación de Cultura de Córdoba en varias ocasiones al lugar a requerimiento mío no han servido para incluir la zona en su base de datos a pesar de haber sido inspeccionado dicho sitio de Santa Bárbara al menos en tres ocasiones y haberme asegurado que el lugar iba a ser incluido en la base de datos de lugares de interés arqueológico. En las inmediaciones del edificio que ocupa la cota más alta de los tres, he encontrado en  ocasiones a varias de estas personas provistas de detectores de metales y azuelas repartiendo los objetos hallados: cerámicas sigillatas romanas con estampilla, fíbulas, decenas de monedas de cobre, bronce y plata romanas y árabes, un ídolo fálico de bronce, dos capiteles hispano-visigodos, y en muchas ocasiones el olivar llamado Cerquilla que rodea el molino, múltiples agujeros de hasta medio metro de profundidad, signo inequívoco de haber encontrado objetos de interés arqueológico. Asimismo, testimonios de gentes que vivieron en tiempos pretéritos en este lugar o que lo visitaban a diario como panaderos, vinateros, recoveros, tiempos en los que no existía interés por los objetos arqueológicos cuentan que en los años setenta del siglo pasado, personas procedentes de Madrid, en connivencia con los propietarios y arrendadores del lugar enviaron camiones desde la capital de España para comprar a bajo costo piedras talladas con figuras, dovelas, sillares con buenas tallas y los artefactos y alpatanas antiguos de los molinos, de los cuales no ha quedado ni rastro puesto que estos molinos se mecanizaron antes de los años 20 del siglo XX y sus dueños vendieron todas las piezas, artefactos y alpatanas antiguas por falta de uso al haberse quedado obsoletas, que fueron sustituidas por prensas de vapor movidas por energía eléctrica y depósitos de chapa. Hay  que deducir a la vista de este panorama expuesto que el yacimiento romano y medieval está  bastante expoliado y los molinos no contienen artefactos  de molienda in situ,  salvo alguna excepción que se salvó del expolio, en este caso, de los propios propietarios.
Vivienda de la propiedad en el caserío, molino y
ermita de Santa Bárbara.


    En el lugar donde se hallan los tres edificios principales de Santa Bárbara existe  gran abundancia de agua, se encuentran  varios pozos poco profundos, probablemente sumideros que encauzan el agua hacia cavidades profundas. Los tres edificios se hallan en torno a una fuente llamada Fuente de Santa Bárbara que  es un manantial que se encuentra hoy en día en superficie, que debido al hundimiento de una cavidad cárstica quedó a la intemperie y que posee un caudal de agua ininterrumpido de unos 25 a 30 metros cúbicos diarios sin sufrir una merma estival estimable.
Habitación de los muleros en el caserío de Santa Bárbara. 

 Dista Santa Bárbara solo una legua de Montoro. Como ya he mencionado en otra ocasión, en el centro de Santa Bárbara se encuentran actualmente tres edificios diferenciados, hoy correspondientes a diferentes propietarios. Ubicados todos donde los antiguos romanos solían situar y asentar una villa, en un lugar apartado pero cercano a una urbe,  resguardado de malos vientos y oculto para no ser visualizado por las tropas a las que los habitantes de los pagi estaban obligados a dar comida,  alojamiento y otras cosas menos necesarias e indecorosas que no hace falta mencionar. 
    El edificio situado al sur fue durante mucho tiempo un molino aceitero y molino de grano, hoy  se encuentra transformado en vivienda, muy reconstruido y no contiene mas que restos de una torre de contrapeso y la fachada en piedra molinaza de una vivienda, hoy rehabilitada. En la cota más baja se encuentra la que se denomina en todos los documentos antiguos Huerta de la Nava o de Santa Bárbara. Consta con este nombre en el Catastro de Ensenada de 1752, en el cual se dice aparte de la bodega, poseía también contigua una cueva que como hemos dicho anteriormente, no sabemos donde está dicha cueva actualmente. El edificio está muy transformado, con una reedificación de los años 20 del siglo XX y otra reciente que ha eliminado en bastante medida todo vestigio de su verdadera antigüedad, pero contiene una construcción exenta al norte del patio, que sirvió de molino y está  orientado este-oeste, en el  cual solo se conservan las naves central y sur, la nave norte se hundió probablemente a causa de que el terreno en que está asentado está en movimiento aún, porque como ya he dicho se halla en el centro de una dolina que probablemente todavía no esté totalmente hundida, se encuentra en  línea recta al curso de agua de la Fuente de Santa Bárbara. 
Habitación para faneguería en el caserío de Santa Bárbara.

El edificio está construido en sillares de piedra arenisca (molinaza), contiene dentro de la nave central tres arcos de medio punto asentados sobre dos pilares de piedra arenisca de sección octogonal coronados por cimacios troncopiramidales invertidos, los asientos o base sobre la que se asientan los pilares son también troncopiramidales cuadrangulares. También contenía una edificación destinada a tinado y cuadra con un pilar ochavado, varias arcadas en planta baja y en planta alta, hoy muy transformado por una reedificación reciente aunque poseo foto de la edificación antigua. En mi opinión estos edificios con bastante probabilidad pueden estar relacionados con la población judaica o morisca de la villa de Montoro. Un tipo de construcción no usual en el lugar y en absoluto usada en los edificios cristianos. Esparcidos tras la casa, en pleno campo, en las inmediaciones de edificio se encuentran los pilares y plintos correspondientes a la nave hundida del edificio anteriormente descrito, que no dejan lugar a dudas de que son los soportes de la nave norte destruida. A manera de apunte,  este edificio me da la impresión de haber sido un complejo arquitectónico que comprendía molino y sinagoga que no fue demolido desoyendo  los decretos de destrucción de sinagogas que se ordenaron por parte de la iglesia católica, Inquisición y el Estado central durante los siglos posteriores a la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos por el motivo de estar el edificio  en lugar apartado y sus propietarios, desconociendo su origen, con el paso del tiempo lo destinaron a molino aceitero. Para quien resulte atrevida este probable origen que apunto, recuerdo que la población de Montoro durante la Edad Media y posteriormente estaba compuesta de un porcentaje bastante elevado de personas que profesaban la religión judaica, un hecho que no se ha investigado pero sí se sabe que los pogromos acaecidos en fechas inmediatamente anteriores a la expulsión de los judios de la Península en marzo de 1492, como el ocurrido el Jueves Santo de 1474 en la Cruz del Rastro, en Córdoba, que ocasionó la matanza indiscriminada  de muchos cientos de judíos a manos del populacho, alentado y azuzado  por los padres de la iglesia católica,  no tuvieron estos pogromos repercusiones tan graves en Montoro como en Córdoba y otros pueblos, siendo  algunos de estos pueblos como Lucena, con una población casi del cien por cien judía o Pozoblanco, refugio de estos perseguidos; de ahí el poema de nuestro más gran poeta, Antón de Montoro, judío montoreño,  que narra cómo huyó  de la judería de Córdoba a refugiarse probablemente a su pueblo de origen, Montoro "habriento pobre y aún medio cornudo y contrahecho". Coronando el dintel de una antigua entrada al recinto se encuentra la fecha en que dicha entrada fue construida, 1762 ,  y tallado en piedra arenisca se halla en perfecto estado un escudo heráldico perteneciente a un hidalgo, es el escudo de Don Pedro Madueño Palomares,  presbítero de la villa de Montoro quien en aquella fecha  era propietario de dicho edificio convertido en molino, adquirido probablemente por donación  o en pago de capitales de censo e intereses,  prestados a los señores condes de Robledo de Cardeña, sus antiguos propietarios. La existencia del escudo en el dintel de una antigua entrada al recinto probablemente esté relacionada con la reafirmación de su propietario en su condición de cristiano viejo, que fue muy usual en toda la Edad Moderna en España dado que desde el siglo XVI hasta el XIX estuvo vigente el Estatuto de limpieza de sangre y era muy común por parte de personas más o menos notables el recurso a la colocación  de escudos heráldicos en la entrada de las casa sin que estén relacionados con título nobiliario, como es el caso de este escudo en cuestión.

Bóveda de entrada al molino y ermita de Santa Bárbara.

Ermita y molino de Santa Bárbara vista desde la cabecera.

El tercer edificio es el mejor conservado en  la actualidad, se encuentra en la cota más alta, al este del segundo y a pocos metros al norte del primero. Construido en la piedra local  arenisca (molinaza). En el exterior se encuentra a la piedra vista y presenta sillares tallados de diverso volumen, de gran solidez y austeridad, montados  a soga, a soga y tizón diatónico y flamenco, el estilo no está definido dado el primitivismo y rusticidad de la construcción, y asentados a hueso, que quiere decir que entre sillar y sillar no hay argamasa o si existe es solo para homogeneizar la superficie entre bloques, para tapar la grietas entre sillares; algunos de estos sillares están calzados con cuñas de madera para evitar el movimiento que se pudiera dar al asentar los bloques tallados unos sobre otros por las imperfecciones en la superficie de talla de la piedra y por tanto evitar su derrumbe. Cuando se desmontó San Pedro de la Nave, del siglo VIII para reubicarla en el lugar que hoy ocupa en Zamora, en 1927, se descubrió que entre los sillares existían cuñas de madera para calzarlos y evitar movimientos entre ellos y por consiguiente evitar su derrumbamiento.
Comumna del molino y ermita de Santa Bárbara.

Capitel del molino y ermita de Santa Bárbara.

Es de señalar  el acueducto que llevaba el agua desde la Fuente de Santa Bárbara dentro del molino, en cuyo interior existe una cisterna rectangular excavada en el suelo recubierta de piedra, hoy tapada y por donde a través de las canales abovedadas de la acequia o acueducto entraba el agua desde el exterior al interior de dicho aljibe, que se encuentra excavado en el suelo en el interior del edificio y revestido de sillares de piedra molinaza, algo insólito en un molino aceitero de esta zona, donde lo aljibes se construyen en el exterior, contiguos a los molinos.  
En la fachada principal se distinguen dos partes claras, la derecha con dos plantas, donde se ubican las viviendas del señorío o de los propietarios, de datación incierta porque en su interior se encuentra muy reformada al haberse ido adaptando las estancias a las necesidades de cada época para su uso y disfrute por parte de la propiedad; y la parte izquierda de la fachada, claramente  más antigua que la anterior, manifestada su antigüedad a primera vista ostensiblemente por encontrarse muy invadida  por el liquen de los muros y en cuanto a su construcción es mucho más primitiva, con sillares tallados a cincel  montados a soga y tizón sin distinción entre diatónico o flamenco a causa de la tosquedad de su talla que nos da idea del desconocimiento de estos órdenes por sus constructores. Esta edificación es de una sola planta, transcurre de oeste a este, mide casi cuarenta metros de larga y unos nueve metros de ancha, en esta construcción contiene los más antiguos elementos conservados de todo el edificio. 
Detalle de los arcos existentes en la fachada de la ermita de
Santa Bárbara.

En la fachada se aprecian dos pequeños arcos a ras del suelo  de piedra molinaza, hoy cegados pero que en otro tiempo fueron aberturas con rejas a través de las cuales los viandantes podían ver en el interior, bien las reliquias de la mártir a la que estuvo consagrada la ermita o bien el sepulcro del potentior que ordenó construirla; como corroboración a esta afirmación he de decir que en los alrededores de Santa Bárbara descubrí hace algún tiempo dos sarcófagos anepigráficos medievales y  dos tapas de sarcófago, prueba inequívoca de la antigüedad del lugar. 
Huerto del caserío y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.

   La única puerta de acceso da paso a un primer patio o cerca distribuidor de las diversas crujías que forman las edificaciones. En un segundo  patio se encuentran ubicados los trojes del antiguo molino, en los que se almacenaba la aceituna aportada por los diversos propietarios que molturaban su cosecha en dicho molino. Este molino no estuvo nunca adscrito a una explotación concreta de olivar,  sus propietarios se dedicaban principalmente a maquilar, maquilas son las moliendas que en un molino realizan los  propietarios de predios cercanos mediante pago de un canon o cuota por la utilización de las piedras de moler, el trabajo de molineros y bestias y el almacenaje de aceite y vino principalmente; éste es otro signo de su antigüedad pues en el siglo XIX y XX los molinos se adscriben a explotaciones concretas de olivar donde casi exclusivamente muelen sus aceitunas los propietarios de dichos molinos. Este molino consta a mediados del siglo XVIII arrendado al presbítero de la ciudad de Córdoba, Don Diego García Canales, es el único molino que conserva actualmente el nombre que aparece en el interrogatorio del Catastro de Ensenada de 1752, con el mismo nombre ha llegado a nuestros días: Santa Bárbara, y es el único que con nombre propio cita dicho documento que a día de hoy se encuentra en pie. Asimismo era el molino que más renta aportaba en alquiler en esa época en todo este término de Montoro,  donde existían otros cuarenta y dos molinos, producía a su propietario una renta de cuatrocientos reales de vellón.
La cuadra que conserva los pesebres, en el caserío y ermita de Santa Bárbara.
 Visita el álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara haciendo clic en este enlace: Álbum de fotos del caserío y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.    
    A la derecha de la entrada al patio principal están ubicadas la cuadra para diez plazas, de las que quedan siete pesebres tallados en  madera de encina en perfecto estado de conservación; contigua a la cuadra se encuentra la habitación de los muleros, convivían cuidadores y animales en habitaciones contiguas sin mediar puerta ni parapeto alguno; en planta alta, encima de la cuadra se encuentra el pajar, hoy transformado en dormitorio al que se accede por una escalera a la derecha del patio. A la izquierda del patio, existe otra  escalera de piedra arenisca que comunica el patio distribuidor con  las habitaciones de la propiedad, son las llamadas viviendas del señorío, que forman una U alrededor del patio. El tramo segundo de patio, tras el distribuidor contiene en buen estado de conservación los trojes que servían para almacenar la aceituna de los diversos propietarios que molían su aceituna en dicho molino mientras esperaba ser molturada, tambien contiene naranjos y limoneros que le dan aspecto alegre y fresco en los días de verano encontrándose el recinto tapiado a base de sillarejos y opus rusticum, como se aprecia en el exterior, en su interior se encuentra enlucido y enjalbegado (encalado). A mano izquierda, tras el portal de entrada, en planta baja se encuentra una pequeña cocina que era usada por el personal de servicio para preparar las comidas a los propietarios pues la planta alta, donde se ubican la vivienda del señorío no tenía cocina;  al lado de esta cocina se encuentra la bodega, con cabida para treinta tinajas, hoy enterradas bajo escombros, la estancia de la bodega es hoy una sala ámplia y larga, comunicada con el molino y ermita a través de una puerta, probablemente se usó también en tiempos antiguos como diacónico, lugar donde se guardaban objetos de culto. Un segundo patio da acceso al huerto para cultivo  y corral para ganado pues el molino era concebido como una explotación  económica autosuficiente, de hecho así lo ha sido hasta los años sesenta del siglo XX. 
     
Arco fajón en el molino y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.  


   A la izquierda del segundo patio se accede a través de una puerta a la zona  más antigua y primitiva de este singular edificio. Se trata de un inmenso rectángulo de unos cuarenta metros de longitud y unos nueve metros de anchura. Fue molino y ermita a la vez, o fue molino una zona del edificio y ermita otra zona, no sabemos con certeza.  Existen varios documentos públicos y solemnes que atestiguan que fue molino y ermita: uno de ellos es la escritura de un capital de censo de noventa y un mil reales y diez y seis maravedíes otorgado por don Francisco Fernández de Córdoba en favor de Don Antonio Ciro Camacho Madueño, Conde del Robledo de Cardeña celebrada en Córdoba en diciembre de mil setecientos ochenta y cinco; otra escritura de adquisición de la misma deuda y sus intereses de demora en favor del Colegio Seminario Conciliar de San Pelagio Mártir de Córdoba de octubre de mil setecientos noventa; la primera inscripción registral del olivar contiguo al molino, que contiene la referencia a un documento anterior existente en el antiguo registro, de marzo de mil ochocientos cincuenta y uno, otorgada al fallecimiento de doña Francisca María Obrero y Camacho, Condesa del Robledo de Cardeña, la cual menciona  en dos ocasiones que dicho olivar se encuentra junto a la ermita de Santa Bárbara, y que linda al norte con el molino y la dicha ermita, coincidiendo el lindero con dicho molino de Santa Bárbara, asimismo las inscripciones sucesivas hasta la actualidad mencionan en el lindero norte de este olivar contiguo al molino, la existencia de la ermita.  
Fé pública que certifica que Santa Bárbara fue molino y ermita.


El marqués de la Fuensanta del Valle, propietario del caserío y molino
 de Santa Bárbara lega la biblioteca existente en el caserío a su hijo.


Escritorio perteneciente al Marqués de la Fuensanta del Valle
en el caserío de Santa Bárbara.



El pajar del caserío de Santa Bárbara. 

En 1894 compró el edificio Don Feliciano Ramírez de Arellano y Gutiérrez de Salamanca, Marqués de la Fuensanta del Valle.  A su fallecimiento lo heredó su segunda esposa doña Cristeta Moyano y Aguilar, la cual lo vendió a mi bisabuelo, quien a su vez lo recuperó tras una generación, perdida la propiedad anteriormente por sus padres a causa de  la ruina  económica familiar. Como curiosidad, en el testamento del Marqués, éste menciona en la adjudicación de este edificio, su biblioteca, que la deja en usufructo a su hijo Feliciano. La biblioteca de libros raros y curiosos  del Marqués en Córdoba, era la más importante en su tiempo de toda Andalucía, en parte estuvo ubicada en Santa Bárbara según la inscripción 11ª del molino existente en Registro de la Propiedad de Montoro. Lee mi artículo sobre el palacio del Marqués de la Fuensanta del Valle haciendo clic en este enlace: El marqués de la Fuensanta del Valle.
     
El pajar del caserío de Santa Bárbara.
 También fue utilizado como zahúrda para cerdos a principios del siglo XX, y no es el único caso conocido en Andalucía y España que un edificio sagrado, ermita o sinagoga fueran usados como tinado o zahúrda, ni en Montoro es una rareza ese tipo de anomalías: recordemos que la iglesia de San Miguel en la plaza del mismo nombre, en cuyo interior jugaba yo de niño, fue usada como cochera y posteriormente vendida por el obispado a un particular gracias a la intervención del párroco de San Bartolomé y convertido el lugar que ocupaba en una casa moderna en la actualidad, menos mal que aún conservamos como testimonio de la existencia de la iglesia de San Miguel el arco de entrada, inserto en la fachada trasera de la residencia Jesús Nazareno tras haber sido rechazada su ubicación en otros lugares aledaños a la plaza y haber permanecido sus impostas, salmeres, dovelas, clave y demás piezas durante años abandonadas en plena calle.
Gracias a este menosprecio hacia éste y otros edificios, y que este molino en concreto haya estado en manos durante varios siglos de familias emparentadas, sean la causa de que no haya llegado a manos de especuladores y se ha salvado de una destrucción más que segura. 
Cerca o patio distribuidor del caserío de Santa Bárbara.

 Es un edificio de planta rectangular dividido en dos partes claras, a la derecha de la puerta de entrada se hallan dos arcos fajones que atraviesan la construcción a todo lo ancho y se asientan casi a ras del suelo, y cuyos contrafuertes se encuentran en el interior. En este lugar se ubicó durante el siglo XX el molino de prensa hidraúlica movido por energía eléctrica que en los años setenta del pasado siglo fue desmantelado y en el lugar se construyeron habitáculos para faneguería y para los caseros, es hoy es usada esta parte como vivienda. La construcción conserva dos arcos fajones que soportaban la bóveda primitiva, probablemente de materiales más ligeros que no ha llegado a nuestros días. Como curiosidad en esta parte se han encontrado formando parte del paramento varios fragmentos de molinos romanos y anteriores a esa época uno de los cuales se encuentra incrustado in situ en la actualidad en la pared, descubierto al eliminar el enlucido.  A la izquierda de la puerta de entrada se encuentra el acceso a la ermita a través de una triple entrada, la del centro forma una bóveda de cañón tallada en sillares piedra molinaza, esta entrada se refleja en el exterior en una ancha torre coronada por cuatro almenas mozárabes cordobesas de gran antigüedad. 
Vivienda de la propiedad en el caserío y ermita de Santa
Bárbara en La Nava, Montoro.

  La  bóveda  da paso al edificio principal que está compuesto por tres naves o galerías perpendiculares a los arcos fajones existentes en la parte derecha del edificio. Cuatro pares de arcos de medio punto de distinta luz o tamaño forman las naves del molino y ermita. Los arcos se asientan sobre cimacios prismáticos y estos a su vez sobre capiteles de oden jónico simplificados, en los que las volutas han quedado reducidas a meras almohadillas, que se conocen por el nombre de  capiteles en forma de rodete. Fueron capiteles y cimacios tallados en una sola pieza y reflejan el desconocimiento de los órdenes clásicos de los constructores del edificio; estos capiteles han sido estudiados por Richardson en su  obra "Arquitectura paleocristiana y bizantina" en los edificios paleocristianos del norte de África (Marruecos, Argelia y Túnez) pero no se han hallado en la Península mas que en este edificio y en la sinagoga, hoy  ermita de la Virgen  de Gracia de Torrecampo, fechada en el siglo XIII y XIV. Los capiteles se asientan sobre fustes de piedra molinaza, achaparrados, toscos, que a su vez están apoyados sobre plintos troncocónicos de base cuadrada parecidos a los restos de un edificio paleocristiano aparecido en la restauración de la iglesia de Santa María de las Flores en Hornachuelos. En la sala primera del Museo Arqueológico Nacional, se encuentra expuesta la que se considera la columna más antigua de España, muy semejante a las columnas existentes en este edificio de Santa Bárbara, que fue  hallada en el Cortijo del Ahorcado, provincia de Jaén, distante solo cincuenta kilómetros de este lugar.
La cabecera de la ermita de Santa Bárbara.

     La cabecera, probablemente donde existió un ábside, hoy no conservado, está orientada al oeste y tenía dos cámaras, una superior y otra inferior. En la nave de la derecha existe excavado en el suelo un aljibe, revestido de sillares de piedra arenisca,  de unos dos metros de profundidad, que probablemente fuera una piscina bautismal, alimentada de agua a través de las canaletas de la acequia que entran dentro del edificio a través de canal y cubierta, talladas en piedra molinaza y que alimentaban de agua este pilón subterráneo. El edificio que hoy se conserva en  toda su desnudez recuerda en su ambiente interior a San Pedro de la Nave y otras muy antiguas ermitas del norte de España y otros eremitorios rupestres más o menos conservados. Las fuentes documentales antiguas citan varios de estos eremitorios en nuestra provincia pero se pensó que habían sido destruidos, al igual que las sinagogas, pero a partir de los años sesenta y setenta del siglo XX gracias a los trabajos de Palol, Yarza, Corzo... están saliendo a la luz restos de estas edificaciones. 
Antigua cocina en el caserío de Santa Bárbara en La Nava,
Montoro.

De todas maneras son pocos los estudiosos interesados en estas construcciones.  rústicas, toscas a pesar de ser las únicas que se pueden considerar arte español por excelencia, que no tuvo continuidad. A pesar de las citas de grandes autores españoles como don Julio Caro Baroja que afirma que la arquitectura del término de  Montoro es la más importante de Andalucía se siguen destruyendo o transformando en edificaciones modernas inidentificables edificios muy antiguos sin que apenas nadie abogue por su  protección y conservación. Edificaciones como esta, el molino de Juana Molina en el Risquillo, los Verdizales Bajos y  otros desconocidos, ocultos o abandonados que aún conservan algunas partes de datación antiquísima y sin parangón  en España deberían ser conservados y protegidos por los organismos públicos como testimonio de la gran riqueza de nuestra arquitectura antigua autóctona de la Peninsula por ser construcciones únicas e incomparable.
Visita el álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro, haciendo clic en este enlace: Álbum de fotos del caserío, molino y ermita de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.


Entrada a la ermita y molino de Santa Bárbara en La Nava, Montoro.