domingo, 24 de agosto de 2014

EL CLUB DE ATLETISMO MONTORO.

                    EL CLUB DE ATLETISMO MONTORO.
                                                                                                         Por Juan Córdoba García



                             

Miembros del Club de Atletismo Montoro en la Carrera Popular Nocturna
Trotacalles de Córdoba a finales de junio de 2014



                             EL CLUB DE ATLETISMO MONTORO.
Montoro es una ciudad especialmente privilegiada para la práctica y ejercicio de muchos deportes, tanto terrestres como de agua dada la proximidad del Río Guadalquivir y las presas que existen repartidas por todo el término, algunas de ellas muy cercanas como la presa del Arenoso recientemente construida y que dista unos seis kilómetros del casco urbano de Montoro.
La construcción,  puesta en uso y disfrute al servicio de todos los montoreños y visitantes tanto del Puente Nuevo como del paseo de la Redonda están cambiando radicalmente los hábitos deportivos de los habitantes de Montoro pasando a ser estos hábitos  muy saludables. A todas horas del día hay personas andando, corriendo,  paseando, en suma haciendo ejercicio por este paseo que casi circunda todo el casco urbano de Montoro.
Este paseo es un lugar ideal para la práctica del atletismo y cada día son más las personas que por su cuenta deciden ponerse a correr.  Pero no es solo este un lugar magnífico para practicar el atletismo o el correr simplemente sino que en nuestra sierra existen  multitud de rutas para la práctica del atletismo sin correr riesgo de ser atropellado por un automóvil. En nuestro término existen muchos caminos rurales asfaltados o carriles de tierra que ofrecen al corredor una amplia gama de dificultades según el tipo de entrenamiento que busque y su condición física, menciono como ejemplos el circuito Alcaparra-Camino de Santa Brígida que atraviesa la Carretera de los Baños de Arenosillo, llega al Risquillo, baja hasta el Algarrobo, Carretera de los Baños y El Brillante que suman en total unos 17 kilómetros de mediana dificultad. El camino de Puertas Nuevas-La Fuensanta, sube por la carretera de la Fuensanta a Rosines bordeando el Cerro de la Nava, valgan estos como ejemplo.

Miembros del  Club de Atletismo Montoro en una carrera popular este
verano.

  Debido al auge,  difusión que en los últimos años están teniendo las carreras populares, que se celebran semanalmente prácticamente en  casi todas las localidades de la mayor parte de Andalucía y de nuestra provincia, un pequeño grupo de entusiastas del atletismo de Montoro, entre los que se encuentran los hermanos Ángel y Francisco Molina Laguna y Diego Luque Fernández, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte,  asiduos asistentes a las carreras organizadas por el Circuito de Carreras Populares de Córdoba y otras provincias de Andalucía, decidieron  en marzo del pasado año 2013 crear un club de atletismo en nuestra ciudad, para que la ciudad de Montoro  figurara con representación en el Circuito de Carreras Populares,  ya que  para la inscripción en una Carrera  Popular solo existen dos posibilidades: inscribirse como atleta independiente sin que  conste el lugar de origen del corredor o la inscripción a  través de un club en la que sí cabe la posibilidad de que los atletas representen a su localidad de origen. Es así que este grupo de atletas populares decidió en marzo del año 2013 crear la Asociación Deportiva  CLUB DE ATLETISMO MONTORO para el fomento del deporte y en especial del atletismo en Montoro,  y para que Montoro tenga representación con nombre propio en los Circuitos de Carreras Populares de Córdoba y de otras provincias tanto de Andalucía como de toda España que organizan las diputaciones provinciales,  ayuntamientos, clubes, etcétera, y a fe que los objetivos del Club se están logrando a marchas forzadas.
Miembros del Club Atletismo Montoro en la carrera popular de Alcolea 2014
  
   A día de hoy el Órgano directivo del club lo forman: como Presidente Ángel Molina Laguna,  Secretario: Antonio Madueño Mazuelas y Tesorero o Administrador Diego Luque Fernández principalmente. El número de miembros del Club Atletismo Montoro supera ya los cincuenta y sigue creciendo constantemente cada mes.  Una de sus  prioridades más importantes  actualmente es dar a conocer el Club de Atletismo Montoro a todos los montoreños  pues fuera de la localidad ya es ampliamente conocido, y fomentar el correr entre todos los habitantes de nuestra localidad como uno de los deportes y formas de vida más saludables. No hace falta ningún requisito para inscribirse en el club, solo tener ganas de correr. Los miembros de club pertenecen a todas las edades, actualmente hay socios desde quince años en adelante, el socio de más edad  es quien escribe estas líneas, con cincuenta y ocho años; asimismo entre los miembros del club existe una gran diversidad en cuanto a la preparación física, existen en el Club personas que se están iniciando en el atletismo y existen miembros del Club con una excelente preparación física y que acumulan en su haber un palmarés de participación y trofeos en carreras de considerable importancia, entre ambos grupos, toda una gran diversidad de asociados con muy diferente forma física y edad. Todo aquel montoreño que decida pertenecer al Club de Atletismo Montoro es bienvenido y nuestro deseo es que el club sea cada día más numeroso. 
La cuota fijada este año 2014 para inscribirse en el club son 35 euros con derecho a camiseta con el logotipo del Club y pantalón de deporte, y por solo 16 euros más el nuevo socio tiene derecho a un chándal con el logotipo del Club también grabado. Además,  al pertenecer al club el socio se beneficia de una serie de ventajas muy importantes como es la asistencia gratuita a cursos de entrenamiento con profesor especialista en la disciplina como el que se imparte desde mayo de este año en el campo de fútbol de Montoro, un  precio especial o en algunos casos incluso gratuito  en la inscripción en Carreras Populares son ejemplos de las ventajas de pertenecer al Club. Cualquier persona interesada en pertenecer al Club de Atletismo Montoro puede ponerse en contacto con los teléfonos 650445238 (Ángel)  y 665479774(Diego),  o inscribiéndose en el café bar EMBORA en la calle Cervantes.

                                     
Toni Noguero, del Club de Atletismo Montoro, en el podium como ganador de la
Carrera Popular Dos Leguas de Baena en septiembre de 2014.

                               
Ramona Ionela Jianu, del Club Atletismo Montoro en el podium
como ganadora en la Carrera Popular Ciudad de Villa del Río
en agosto de 2014.

El Club Atletismo Montoro es una organización dinámica y muy activa,  por tanto constantemente está organizando toda clase de actividades, casi a diario, como diario debe ser nuestro entrenamiento físico. Las actividades del Club se pueden dividir en dos clases: ordinarias y extraordinarias. 

                          Miembros del Club Atletismo Montoro en un encuentro con 
                          otros clubs de localidades cercanas.

Actividades ordinarias. Son aquellas que se organizan en el Club o algunos de sus miembros de manera más o menos regular y continua. Una de ellas es  la salida oficial del club, que suele hacerse una vez al mes en la que los miembros del club hacen conjuntamente un recorrido previamente acordado procurando reunir al máximo número de miembros posible y que tiene como objetivo, además de realizar un entrenamiento colectivo de todos los socios del Club, propiciar que los miembros del club se conozcan personalmente entre sí y entablen relación entre ellos sin distinción de edad ni sexo ni ninguna otra clase de diferencia.
 Otra actividad ordinaria son las convocatorias que los diversos miembros del Club hacen entre ellos para entrenar diariamente; ésta convocatoria se  lleva a cabo a través del grupo de Whats App que existe en el Club,  y que consiste sencillamente  en que un miembro del Club comunica  a los demás compañeros su voluntad de salir a entrenar en un momento determinado del día para hacer un recorrido,  los interesados en entrenar con el compañero lo acompañan para dar más dinamismo al recorrido,  y si entre ellos lo acuerdan, competir entre ellos durante el transcurso del entrenamiento. De esta manera personas que tienen una forma física similar aprovechan para hacer su entrenamiento con otros que están en su mismo nivel de rendimiento físico o personas que quieren mejorar su rendimiento en carrera acompañan a compañeros que se encuentran en nivel superior. Esta y la anterior son las dos actividades ordinarias más importantes que realiza el Club de Atletismo Montoro a nivel local porque además de cumplir su cometido como entrenamiento físico propician fuertes vínculos de amistad entre sus miembros. 

                          
Algunos de los participantes en la Carrera Popular Villa
de Pedro Abad en febrero de 2014
Por último la inscripción y participación de los miembros del Club en las Carreras Populares suponen la puesta en práctica, la exposición en público de nuestro Club que representa a Montoro en la carrera y el resultado del entrenamiento de cada uno de sus miembros en particular según la posición obtenida en cada carrera, que refleja el nivel de entrenamiento de cada uno de los participantes a nivel individual. Las Carreras Populares se celebran casi semanalmente organizadas por Diputaciones, Ayuntamientos, clubs y patrocinadas  por muy diversas empresas y particulares; tienen lugar  en  casi todas localidades de  nuestra provincia, de provincias  limítrofes y en algunos casos en lugares más alejados, en dichas carreras los miembros del club que lo desean se inscriben y participan representando a nuestra localidad. La inscripción en una Carrera Popular, da derecho a participar en ella, la publicación de los  resultados, la camiseta conmemorativa del acontecimiento, diversos obsequios a todos los participantes y trofeos a los mejor clasificados por  categorías. Algunos  miembros del Club acuden a las Carreras Populares acompañados con su familia, con lo cual una carrera popular se convierte en una entrañable excursión y reunión familiar. Las carreras Populares nos permiten conocer a muchas personas afines en aficiones, gustos y entablar nuevas amistades y relaciones personales. Las Carreras Populares son todo un espectáculo digno de gozar en vivo y uno de los mayores atractivos que tiene pertenecer al Club de Atletismo Montoro.
 Cito entre otras actividades del Club  el ranking por puntos, que es un listado que el órgano directivo del Club expone mensualmente en el que se puntúa individualmente la participación cada uno de los miembros del Club en las salidas oficiales, en las Carreras Populares y otros actos que el club considera objeto de puntuación.

                              Miembros del Club de Atletismo Montoro en un encuentro con
                               el Club de Ciclismo Montoreño.

Actividades extraordinarias. Estas son  aquellas que no forman parte de las actividades habituales del Club. Entre ellas caben destacar los encuentros con otros Clubes de localidades cercanas;  en los últimos meses el Club ha participado y organizado varios,  en unos casos son los miembros del Club quienes se desplazan para hacer un entrenamiento conjunto con los clubes de otras localidades y en otros casos son los miembros de clubes foráneos los que visitan nuestra ciudad para disfrutar de un entrenamiento conjunto seguido normalmente de un refrigerio para propiciar entre los miembros de los diversos clubes relaciones amistosas, en esta temporada hemos asistido a varios pueblos para esta clase de encuentros, como han sido Villafranca y Pedro Abad y el 30 de marzo acogimos la visita los miembros de clubes como Villa del Río, Villafranca y Pedro Abad. En este mismo orden de actividades, el Club ha participado el cinco de julio  en el relevo solidario en beneficio de los niños saharauis  organizado por la Asociación Sáhara Libre y que partió de Linares y acabó en Sevilla, correspondiendo a los miembros de este Club llevar la llama del relevo y la bandera saharaui  desde Montoro hasta Pedro Abad por la vía de servicio, en el cual participaron muchos miembros de nuestro Club además de la policía local y protección civil.
Miembros del Club Atletismo Montoro al finalizar el relevo
de la carrera en solidaridad con el pueblo saharaui en Pedro
Abad en junio de 2014.

  Con periodicidad aproximadamente  anual el Club celebra un día de convivencia en el que están invitados todos los socios del Club y sus familias, un acto más que fomenta las relaciones de amistad entre los miembros del club y sus familias.
Desde el mes de mayo último el Club lleva a cabo con un gran éxito y provecho por parte de los asistentes, un curso de entrenamiento para corredores impartido por Diego Luque Fernández, Licenciado en Ciencias de la actividad Física y el Deporte, que se imparte en el campo de fútbol municipal de Montoro cedido éste  por  gentileza del Excelentísmo Ayuntamiento de Montoro que permite el disfrute de dicha instalación durante una hora semanal al Club para la impartición de dicho curso;  en él que se enseñan a los participantes diversas técnicas de calentamiento, estiramientos, flexibilidad, series, técnicas de carrera, etcétera, con el objeto de que  los componentes del Club aprendan  a obtener el máximo rendimiento en los entrenamientos y competiciones y evitar en todo lo posible las temidas lesiones que son tan frecuentes cuando se corre sin una técnica de carrera bien aprendida y ejercitada.

                              
Salida de la  II Carrera Popular Nocturna ciudad de
Montoro el 15 de agosto de 2014

 He de hacer especial mención entre las actividades que lleva a la práctica el Club de Atletismo Montoro la Carrera Popular Nocturna Ciudad de Montoro que se celebra desde 2013 a mediados de agosto. Este año, el 15 de agosto se ha celebrado la Segunda Edición de esta Carrera Popular Nocturna organizada por el Club de Atletismo Montoro, el Excelentísimo Ayuntamiento de Montoro y con la colaboración de la Diputación Provincial de Córdoba, de la Policía local, Protección Civil, el Club Ciclista Montoreño, diversos patrocinadores, y muchos voluntarios  cuya colaboración es imprescindible para llevar a cabo este acontecimiento.  Este año se han inscrito más de de doscientos corredores de todas las categorías: benjamín, alevín, infantil, cadete, juvenil, junior-promesa, senior A y B, veterano A, B, C y D con dotación a todos los participantes de bolsa de corredor, camiseta técnica, puesto de avituallamiento durante la carrera, agua y refrescos al finalizar ésta y medalla para los tres primeros clasificados de cada categoría antes mencionada. El éxito de público asistente ha sido rotundo, esperemos que haya servido para animar a muchos montoreños a unirse a nuestro Club con el fin de que nuestro Club gane en número de socios y en calidad.

                             
Toni Noguero en la XXIX Maratón de Almodóvar
el 28 de septiembre de 2014

                                 
Ambiente festivo entre representantes del Club de Atletismo
Montoro tras disputar  la XXIX Media Maratón de Almodóvar
de 2014.

En cuanto a los proyectos a medio y largo plazo que tienen muchos miembros del Club de Atletismo Montoro en ciernes son crear una escuela infantil de atletismo en la que se enseñe a los pequeños los principios básicos de este deporte y la confederación con otros clubes para formar en años venideros un grupo de triatletas como existe en otras localidades con la finalidad de competir en pruebas de triatlón que se celebran muy habitualmente en toda Andalucía.
                                                      Firmado Juan Córdoba Gar



sábado, 28 de junio de 2014

NUESTRO IMPERIO ROMANO, AYER Y HOY

                               
                     
                            AYER Y HOY DE NUESTRO IMPERIO ROMANO  
   
                                                                                                            Por Juan Córdoba García.

Banda de la Compañía de Romanos de Montoro en 1985
               
Este texto trata de la historia y actualidad de una antigua tradición conservada en una pequeña ciudad de España llamada Montoro, en la provincia de Córdoba. En esta ciudad llamada Montoro, algunos de sus habitantes acompañan a las procesiones de Semana Santa vestidos con uniformes singulares  y ejecutan ritos y ceremonias de una antigüedad de más de trescientos años.

This article deals with the history and present of an old tradition preserved in a small town in Spain called Montoro, in Córdoba province. In this town called Montoro, some of its inhabitants accompany the processions of Semana Santa dressed in uniforms and running singular  rites and ceremonies of a length of more than three hundred years

          LA COMPAÑÍA DE ROMANOS DE MONTORO
    La Asociación Compañía de Romanos  de Montoro o más popularmente conocida como Imperio Romano de Montoro es una muy antigua institución montoreña de carácter laico, seglar, cuyos miembros,  vestidos con  singulares trajes desfilan por sus calles el Jueves y Viernes Santo acompañando a las procesiones de Semana Santa, entonando marchas con su banda de cornetas, tambores y bombos, ejecutando sus ritos y ceremonias ancestrales, escoltando a las Autoridades, Clero, Hermandades y Cofradías;  contribuyendo notablemente al engrandecimiento y esplendor de la Semana Santa de esta localidad. Es además una Asociación legal inscrita en la Delegación Provincial de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía de Córdoba con el nombre de Compañía de Romanos de Montoro, sometida en su totalidad a la legislación vigente reguladora del Derecho de Asociación.
 Hay que distinguir en esta institución dos conceptos diferentes: por una parte la Compañía de Romanos que es el conjunto formado por La Junta Directiva, los socios, que se dividen en socios protectores y socios numerarios, siendo  los primeros quienes colaboran y participan en algunos actos, y los socios numerarios que además de sus derechos y deberes como socios protectores, son los que se visten de Romano el Jueves y Viernes Santo. La Compañía de Romanos es por lo tanto  el conjunto de los componentes de la Asociación,  e  Imperio Romano que es el conjunto de todos los socios numerarios vestidos que romano el Jueves y Viernes Santo sin distinción realizando los ritos y ceremonias ancestrales que componen esta institución y acompañando a las procesiones por las calles de Montoro.
  Los reorganizadores de la Compañía de Romanos tras la Guerra Civil, en la primera página del  primer libro de actas, fechada el dos de marzo de 1941 definieron a la Compañía de Romanos de Montoro como un grupo de entusiastas montoreños amantes de la tradición que se visten de romano el Jueves y Viernes Santo para acompañar a las Procesiones por las calles de Montoro, este concepto ha de permanecer siempre presente entre los componentes del Imperio por muchos que hoy sean sus integrantes.
  Como he indicado anteriormente,  existen dos clases de socios en dicha Asociación, los socios numerarios y los socios protectores. Los socios numerarios son aquellos que se visten de romano  el Jueves y Viernes Santo, que a día de hoy sobrepasan con mucho los cuatrocientos,  y los socios protectores que son aquellos que colaboran con la Compañía; a día de hoy el número total de asociados de la Compañía sobrepasa los setecientos.
Cuerpo de Gastadores de la Compañía de Romanos de Montoro.

 ORÍGENES.- Las primeras referencias escritas a esta institución se remontan a mediados del siglo XVII,
vinculada  entonces a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Montoro.
Existe constancia escrita en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno a mediados del siglo XVII de la existencia de un estandarte con las siglas SPQR (senatus populusque romanus)  y  de un pequeño grupo de soldados vestidos con pieles de gineta que acompañaban a la imagen de Nuestro Padre Jesús en la procesión de la mañana del Viernes Santo,  pertenecientes estas personas a un estrato social inferior, que en un documento se les denomina pates de mingala,  eran personas que se dedicaban a realizar tareas en pro de la comunidad  que los demás no querían realizar por ser considerados esos trabajos de gente de baja extracción social, recibiendo como pago del servicio prestado a la comunidad solo una comida, que se llamaba minga (mingala). Probablemente muchos de ellos provenientes de pueblos más o menos cercanos más deprimidos económicamente que la villa de Montoro, uno de estos pueblos era Obejo, algunos de cuyos habitantes se dedicaban a portar imágenes y a amenizar con danzas y representaciones del Antiguo y Nuevo Testamento las procesiones de Semana Santa, uno de ellos debió ser Juan de Obejo, al que se considera el fundador de la Compañía tal como la conocemos hoy en día.
  
ACTA DE COMPROMISO FUNDACIONAL 
            Gracias nuestro investigador y Cronista Oficial de Montoro José Ortiz García y a José León Solís sabemos por los documentos hallados en el archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús que la Compañía de Romanos la fundó Juan de Obejo, un devoto de Nuestro Padre Jesús quien en 1694 se comprometió ante notario con  la Cofradía de Nuestro Padre Jesús a sacar una compañía de 40 soldados para que acompañaran a la procesión del Viernes Santo por la mañana para darle más lucimiento, dado que los que sacaba la Cofradía eran muy escasos, compromentiéndose también como compensación por el servicio a dar a estos soldados lo que fuera de su voluntad.
    De esta manera Juan de Obejo fundaba lo que con el tiempo se llamaría Compañía de Romanos de Montoro, con carácter laico, seglar, independiente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, también de carácter popular por ser éste un seglar de origen popular, que no firmó de su puño y letra porque no sabía según dice el acta de compromiso fundacional de la Compañía de Romanos de Montoro. En este acto el grupo de soldados romanos se independiza de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús y sin sometimiento a sus reglas. Juan de Obejo se compromete a buscar otros hombres que quieran salir acompañando a la procesión vestidos de soldados y además con pocos medios. De esta misma manera nosotros hemos heredado esta institución de nuestros antiguos fundadores de tal forma que en la actualidad sigue siendo una institución laica, popular y con pocos medios, tal y como la fundó Juan de Obejo  hace 320 años.  

  LA PRIMERA REGLA DE LA COMPAÑÍA.
     
            Gracias también a nuestro investigador José Ortiz nos ha llegado íntegro el texto del primer Reglamento de la Compañía que se conoce y por el que se regía ésta   desde época muy antigua, que es el Reglamento  del 8 de junio 1788 donde el Capitán Alonso Valverde, El Alférez Isidro Beltrán  y otros soldados  romanos, todos vecinos de Montoro aprobaron, escribieron y dieron a conocer las siete reglas por las que se regía la compañía desde tiempo inmemorial y que es el primer Reglamento de la Compañía del que se tiene conocimiento y cuyo contenido en resumen es :
- No haber un número fijo de soldados romanos.
-Que el cargo de Capitán, que era la figura más importante y recaía en el más antiguo, el Alférez el siguiente en antigüedad, el sargento el siguiente, luego el cabo y así sucesivamente.  - En caso de ausencia del Capitán, la responsabilidad recaía en el Alférez
-Dejan claras las reglas que el Capitán es la máxima autoridad y como símbolo de tal dignidad porta un bastón de mando.
-Que se  cesa en el puesto por muerte o abandono.
- Los puestos se adquieren por antigüedad y en caso de enfermedad o fallecimiento se va corriendo la escala ocupando los puestos vacantes.
- La obligación de asistir a todas las procesiones de Semana Santa sin poder abandonar su puesto los miembros sin consentimiento del Capitán o la figura de mayor autoridad que estuviera en ese momento presente en las filas.
- Si no se comunicaba y justificaba la ausencia en los desfiles se perdía el puesto y si el individuo quería ingresar otra vez en las filas, ocuparía el último puesto, volviendo a ascender en escala en la medida en que otros más nuevos se fueran incorporando.
- Otra regla era la del cuidado de las prendas, el responsable de su deterioro tendría que pagar de su bolsillo la reparación.
- La séptima trataba sobre la admisión de un nuevo miembro, que debía ser aprobada por la mayoría de  los integrantes de la compañía reunidos en casa del Capitán en los  tres días de carnaval antes del miércoles de ceniza, con lo cual tenemos ya aquí un precedente antiquísimo de lo que en nuestra época sería la Asamblea pues son todos los miembros de la Compañía los que deciden sobre los asuntos importantes en el seno de la Compañía.
- Por último la Compañía era pobre y no tenía para pagar en muchos casos la reparación del tambor ni darle el morrión a un nuevo miembro por falta de medios. En este sentido, en el referente a la escasez de medios de la compañía de soldados romanos, en el Catastro de Ensenada de 1752, en el que se hizo inventario de todo real que se movía en Montoro, no se hace referencia en ningún momento a las procesiones de Semana Santa ni a esta Compañía, y sí se hace referencia curiosamente a gastos originados en el Concejo, hoy Ayuntamiento, en fiestas como la Asunción, el Corpus Cristi, la Purificación de María y la fiesta de la Natividad. El día de hoy el patrimonio de la Compañía lo componen los trajes propiedad del Imperio, sus insignias y el dinero suficiente para los gastos anuales, hasta en eso coincide hoy el Imperio Romano con lo que está constatado en el reglamento del 8 de Junio de  1788.

DOCUMENTOS DE PROHIBICIÓN Y DETRACTORES HALLADOS EN ARCHIVOS SOBRE LA COMPAÑÍA.

En el reinado de Carlos III, entre  las disposiciones más trascendentes emanadas desde la esfera gubernamental destacan dos: la prohibición de la disciplina pública, los rostros tapados y las procesiones nocturnas, por  Real cédula de Carlos III en 1777 y el decreto de extinción de las cofradías de 1783 que suprimía todas aquellas que no tuviesen la aprobación civil o eclesiástica,  y evidentemente la Compañía de Romanos estaba incluida entre las que fueron objeto de prohibición. 
 Entre las medidas de prohibición referentes a la Compañía cito por su importancia las siguientes, que cualquier  interesado en este tema puede consultar en el texto de Don Manuel Nieto Cumplido sobre Religiosidad popular y  Semana Santa en Montoro (1986):
1-  El auto del Fiscal de la Real Chancillería de Granada sobre las procesiones de Semana Santa en Montoro de siete de agosto de 1807 que dice: "es muy frecuente celebrarse estas procesiones por una cuadrilla de  hombres abanderizados sin hermandad conocida, sin constituciones ni aprobaciones competentes..."
2-  El informe del Obispo de Córdoba al Presidente de la Real Chancillería de Granada de fecha 12 de marzo de 1817 sobre la normativa que ha dictado en las celebraciones de Semana Santa que comenta de esta manera: "... a los que se agregaba una patrulla de hombres con armaduras antiguas, presididos por otros figurando Anás, Caifás, Pilatos, Herodes y otros semejantes con otras mil alegorías impertinentes..."
3-  El edicto del Alcalde de Montoro Don Francisco Nuño de Lara y Obrero del 27 de marzo de 1817 en el que se prohibían estas representaciones de la Pasión en Semana Santa, se fijó mediante carteles en los sitios públicos para su general conocimiento, y esa misma noche los carteles fueron acuchillados.
4-  El informe de la actuación del mismo alcalde Don Francisco Nuño de Lara pasada la Semana Santa por parte del capellán Ruiz de Valenzuela, de la parroquia de San Bartolomé dirigido al Obispo de Córdoba de fecha 10 de abril de 1817 que dice: " Se sacaba un paso en las procesiones que  Vuestra Ilustrísima  no había hecho mención en sus decretos, tal vez por no tener noticias de él. Este figuraba las tropas de Herodes y asistían al Señor en su Prendimiento con sus picas, alabardas y tambor batiente, y penetrado el Don Francisco Nuño de que esto no contribuía a otra cosa mas que a un pasatiempo tal vez ridículo, mandó que esta vil soldadesca no asistiese a las procesiones, dándoles licencia absoluta de retiro sin honores ni el sueldo de buenos frascos de rosoli que solían beber por el trabajo de la asistencia... Más abajo sigue: "Pero entiendo que para cuando llegue el año que viene no faltarán hermanos mayores, pues se reputa entre estas gentes como acto positivo de honor sacar las procesiones de Semana Santa y de aquí es que el Señor Conde de Robledo ha tomado a su cargo el sacar la de Jesús Nazareno y demás".
  Estos documentos tienen gran importancia, entre otras cosas nos revelan que existía una bandera ya a principios del siglo XIX, que existía también  el Prendimiento, que la institución estaba muy arraigada en el pueblo, capaz de desafiar al orden establecido en pro de la continuidad de la institución, y algo muy importante que ha llegado hasta nuestros días, que es la aristocracia local, en el caso que se menciona el señor Conde del Robledo de Cardeña, Don Antonio Camacho y Madueño, y  la burguesía local  la más férrea defensora de la institución, una característica que permanecerá hasta los años sesenta del siglo XX en que la institución fue adquiriendo el carácter más arraigado en la generalidad de los habitantes de Montoro. Tambien se puede comprobar que se  hace mención ya en un documento a los excesos en la bebida de los miembros del Imperio a principios del siglo XIX.
-5- Por último cito que en 1944, prohibido el derecho de reunión y asociación por parte del Régimen, los miembros de la Junta Directiva seguían reuniéndose en Junta Directiva sin hacer caso a dicha prohibición para preparar las procesiones de Semana Santa, ocurrió que careciendo el Imperio de banda propia porque todos los instrumentos se habían perdido durante la Guerra Civil, tenía la Junta  que pedir prestadas cornetas y tambores al Delegado del Frente de Juventudes y éste se negó a prestar cornetas y tambores con objeto de prohibir la manifestación pública del Imperio el Jueves y Viernes Santo. A punto estuvo de desaparecer la Compañía si no llega a ser por el esfuerzo económico de los miembros más pudientes, que decidieron comprar con su propio dinero los instrumentos mínimos necesarios para poder salir ese año y  que en adelante la Compañía y pudiera tener banda propia. Gracias al esfuerzo de Don Antonio Cano Serrano (Comandante y Presidente)  Don Pedro Rodríguez Sánchez (Primer Teniente Ayudante del Comandante, Don Manuel González Canales (abanderado del Imperio), Don Juan Calero Pérez (Portaestandarte), y de los representantes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Don Juan García Cano, de la Entrada de Jesús en Jerusalén don José de la Coba y Luque, de la Vera Cruz Don Francisco Solaz Malvo, del Santo Entierro Don Rafael Rivas Serrano; a la generosidad, desprendimiento y amor a su pueblo y al Imperio de todos estos señores se debe la continuidad del Imperio Romano hoy en día.

DOCUMENTOS QUE CONSERVA LA COMPAÑÍA.

 El Órgano de Gobierno conserva y custodia dos libros de actas de la Compañía desde 1941 hasta la actualidad, a excepción de un tercer libro que contenía las actas desde 1949 hasta l964, perdido, destruido  u oculto intencionadamente. El primer libro de actas abarca desde 1941 hasta 1993 a excepción de los años antedichos,  el segundo libro abarca desde 1993 a la actualidad sin interrupción. Dentro del primer libro de actas es de especial mención el periodo desde 1941 a 1983, año en que desaparece de las filas del Imperio casi en su totalidad (salvo excepción de contadas personas), la generación que reorganizó la Compañía tras el lapsus de la Guerra Civil, por ser sus reorganizadores portadores directos de la más fiel y antigua tradición romana montoreña, muchos de aquellos señores ya eran miembros del Imperio antes de 1936, como es el caso de Don Antonio Cano Serrano, Don Don Manuel González Canales, Don Pedro Rodríguez Sánchez o Don Juan Calero Pérez..
   El primer libro de actas de la Compañía es un documento fehaciente y fidedigno en el que se encuentran escritos asuntos relacionados con temas que interesan,  inquietan o provocan dudas a muchos miembros del Imperio en la actualidad y que dan origen en ocasiones a discusiones, a veces con una vehemencia desproporcionada e innecesaria, es por esta razón que me he sentido obligado a publicar recientemente un artículo en que trato de  algunos temas actuales que contiene en dicho primer libro de actas de la Compañía para conocimiento del mayor número de asociados posible.
 Haz clic en este enlace para acceder al contenido de los libros de actas de la Compañía de Romanos de Montoro:  Actas de la Compañía de Romanos de Montoro.

CONTINUIDAD EN EL TIEMPO.

A la vista de los documentos conservados y dado el arraigo popular  de esta institución, que tengamos  conocimiento actualmente desde su fundación en 1694, la Compañía de Romanos de Montoro solo ha tenido un paréntesis de ausencia en las procesiones de Semana Santa de Jueves y Viernes Santo en Montoro de 1936 a 1939 en toda su historia, no ha aparecido documento alguno que contradiga esta afirmación hasta la actualidad.

Banda de cornetas. La costumbre de seguir la tradición se transmite desde la
infancia.

   
Banda de tambores de la Compañía
FOTOS DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS

 REGLAMENTOS DEL IMPERIO ROMANO DE MONTORO.
Además de la Primera Regla antes referida que data de junio de 1788, que sin conocerse su contenido hasta hace pocos años, esta Regla ha estado en vigor casi en todos sus apartados por tradición oral hasta la actualidad. En fechas más recientes se han aprobado diversos reglamentos que han servido temporalmente para la buena marcha del Imperio. El primer Reglamento reciente data de 1984, posteriormente se redactó un segundo Reglamento en 1992 tras la inscripción de la Compañía en el Registro de Asociaciones de Andalucía y actualmente existe otro Reglamento mucho más completo en el que venimos trabajando desde hace cuatro años que está en vías de aprobación y cuyo contenido provisional puede el lector ver haciendo clic en este enlace: Proyecto de Reglamento de Régimen Interior del Imperio Romano de Montoro .No existe precedente en la historia de esta Compañía de Romanos de un Reglamento recopile la tradición romana montoreña en la totalidad de su riqueza material e inmaterial, que abarque todos los aspectos que componen esta institución intentando no olvidar ninguno. Esperamos su pronta aprobación por el máximo número de asociados.


PATRIMONIO.
El Imperio Romano de Montoro posee dos clases de patrimonio: un patrimonio material que lo conforman los trajes de romano que lucen sus miembros el Jueves y Viernes Santo, sean estos de propiedad particular o sean  propiedad de la Compañía de Romanos, el Jueves y Viernes Santo forman parte del todos del Imperio Romano de Montoro,  las insignias de la institución: bandera, estandarte y Senatus. Los trajes de romano ya sean propiedad particular o de la Compañía forman parte del Imperio Romano de Montoro y solo pueden ser usados en el contexto de Jueves y Viernes Santo participando en los actos de esta manifestación pública anual, estando prohibido su uso sin autorización de la Junta Directiva en otro contexto diferente a este sin distinción de que el traje sea propiedad privada o de la Compañía.
 Un patrimonio inmaterial que está constituido por los rituales, ceremonias, acompañamiento de procesiones, desfiles etc que forman el conjunto de la tradición romana montoreña. Este es su más importante patrimonio y el más frágil en el sentido de que necesita más protección dado que al ser intangible puede es más susceptible de ser alterado por diversos factores, para la conservación de la mayor pureza de esta tradición es indispensable que existan personas con conocimiento profundo de ésta y que actúen de garantes de su conservación en la mayor pureza y autenticidad.

 ORGANIZACIÓN DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS:
                           La Compañía está organizada de dos formas diferentes. Una como Asociación Cultural, con su Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero, Vocales, que obedece a la normativa legal vigente, con un Estatuto legal propio de cualquier asociación de carácter cultural.
   Existe además  otra organización paralela y compatible legalmente con la anterior que es su Regla actual, tal y como nos ha sido transmitida desde tiempos inmemoriales sin apenas haber sufrido cambios sustanciales hasta nuestros días desde hace siglos, esta organización  es la que contiene toda la tradición romana montoreña y otorga a esta institución de la singularidad del Imperio Romano de Montoro en su manifestación pública de Jueves y Viernes Santo por las calles de Montoro acompañando a las Procesiones, según la cual cada miembro ocupa un puesto o lugar en las filas y en otros casos algunos miembros tienen una función determinada y otras particularidades, dicha Regla escrita en vías de aprobación puede referido anteriormente, y que es de obligado cumplimiento para los socios numerarios pues solo atañe a la manifestación pública de la Compañía el Jueves y Viernes Santo. Atendiendo a este último Reglamento  está  formado el Imperio Romano de Montoro  por los siguientes cuerpos: gastadores, banda de cornetas y tambores, oficiales y granaderos.
Gastadores.- Abre la formación de las filas del Imperio Romano en primer lugar el cabo de gastadores, es el encargado de abrir paso entre la multitud para facilitar el paso de los demás miembros del Imperio Romano, le siguen  detrás  cuatro cuartas de gastadores por estricto orden de antigüedad.
Banda de Cornetas.- encabezada por el cabo de cornetas más antiguo, el segundo cabo  justo detrás, integrado en la primera fila de cornetas, después los  demás cornetas por orden de antigüedad.
Banda de tambores.- encabezada por el cabo titular, el segundo cabo detrás, integrado en la primera fila de tambores, tambores por orden de antigüedad,  y en último lugar, los bombos.
Oficiales.-   En primer lugar se sitúa el Comandante. El Comandante del Imperio Romano es una figura clave del Imperio el Jueves y Viernes Santo. Todos los miembros del Imperio Romano el Jueves Santo por la tarde están convocados en la puerta de la casa del Comandante. El Comandante tiene unas funciones específicas con una tradición de varios siglos, entre ellas destacan ordenar marcha ordinaria en los desfiles, el inicio y fin de las carrerillas, ordenar marcha lenta en el acompañamiento de las procesiones, el toque del himno en la salida y entrada de las insignias e imágenes que acompaña el Imperio en su templo, ordenar el Prendimiento ,romper filas,  el fin de los desfiles y la retirada del Imperio hasta el año próximo en la puerta de su casa el Viernes Santo por la noche. El puesto de Comandante es electivo por todos los asociados de entre los Oficiales que se presenten a candidatos aunque no siempre ha sido esta la forma de su elección. El Comandante va   acompañado por dos tenientes ayudantes, que son los Oficiales de mayor antigüedad y según el primer libro de actas de la Compañía los dos tenientes ayudantes del Comandante son sus sustitutos en caso de ausencia del Comandante.
 El Cornetín va situado justo detrás del Comandante en una fila solo y éste obedece todas las órdenes del Comandante en los desfiles con sus toques específicos para cada acto.
  El Capitán es el responsable del cuerpo de Granaderos y su puesto es electivo al igual que el de Comandante, éste va acompañado de dos ayudantes, posteriormente dos filas de tres oficiales de mayor antigüedad;
  El Abanderado es otra figura destacada en el Imperio Romano. Se tiene constancia documentada de la existencia de la bandera en las filas del Imperio desde 1807 en el auto del fiscal de la Real Chancillería de Granada se cita ya la existencia de la bandera del Imperio. Desde el tercer tercio del siglo XIX la bandera del Imperio Romano de Montoro ha sido portada por miembros de la misma familia en línea directa descendente hasta el día de hoy sin interrupción. El Abanderado va  acompañado de dos tenientes escoltas, detrás de éste van colocadas dos filas de tres oficiales.
  El Portaestandarte del Imperio actualmente es otra figura importante en las filas del Imperio. El Estandarte del Imperio es la insignia más antigua de la que se tiene documentación en la Compañía de Romanos, aparece en documentos de mediados del siglo XVII en el archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, era hasta hace muy pocos años popularmente conocido como  la pajarita, esta denominación no hace alusión al águila bicéfala que hoy corona dicha insignia sino a un pájaro, especie de paloma o similar que coronaba el susodicho estandarte del que existe al menos un documento gráfico en una foto de la fototeca del blog  pasionpormontoro de fines del siglo XIX o prinicipios del siglo XX. El actual portaestandarte pertenece también a una familia de muy antigua tradición romana de Montoro. El Portaestandarte va  acompañado de dos escoltas.  A continuación dos filas de Oficiales en fila de cuatro;
 Los  Porta-Senatus, el Imperio posee actualmente tres insignias llamadas Senatus, cuya incorporación a las filas data solo de 1999. Les siguen en orden  el resto de oficiales y cadetes.
  Es el cuerpo de Oficiales de la Compañía es el que aún conserva  algunos valiosos elementos antiguos en su indumentaria como corazas, cascos, sables, espadines, terciopelos de seda, bordados de canutillo en botas en oro y plata, de considerable valor histórico y testimonial. El cuerpo de Oficiales del Imperio estuvo integrado durante siglos por muchos miembros de la burguesía local, siendo los miembros de este cuerpo los que han conservado con más arraigo las tradiciones del Imperio Romano de Montoro.
A la izquierda empuñadura de un sable isabelino de la época perteneciente a
un oficial sublevado, con el escudo y corona real borrados intencionalmente,  perteneciente
hoy a un oficial de la Compañía de Romanos. A la derecha una réplica de un espadín masónico. 

Ricos bordados en botas de oficial. Las botas a la derecha de la imagen con
bordados antiguos de canutillo recuperados de una casulla del siglo XIX.
 La Sentencia y el Sentenciero. Este puesto es singular en el Imperio Romano de Montoro, es un reducto de cuando el Imperio Romano formó parte integrante de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Este es el único puesto y traje que no pertenece al Imperio Romano de Montoro, sigue siendo propiedad de la antedicha Cofradía de Nuestro Padre Jesús.

Cuerpo de granaderos.- . Este es el cuerpo del Imperio Romano más numeroso y merece una mención especial. Este a mi modo de ver es el primer cuerpo que se creó en el Imperio Romano de Montoro allá por el siglo XVII cuando Juan de Obejo se comprometíó a buscar una compañía de cuarenta soldados romanos para acompañar a la procesión del Viernes Santo por la mañana. Hoy forman este cuerpo personas de toda clase y condición humana y social, es el cuerpo más diverso del Imperio Romano de Montoro. Si bien fue siempre el cuerpo más numeroso, durante la Guerra Civil desaparecieron todos los trajes granaderos, de tal manera que en los tres primeros años tras la reorganización de la Compañía tras la Guerra Civil no tuvo representación en las filas por haber desaparecido todos los trajes de granadero en los años de la Guerra. Fue en 1944 cuando la Junta, tras muchas dificultades económicas y de otra índole ese año  acuerda llevar a cabo una rifa y con los fondos obtenidos confeccionar seis trajes de granadero fiel reflejo de los existentes antes de la Guerra Civil. Este es el origen de la rifa anual que realiza el Imperio hoy en día y cuyo sorteo se lleva a cabo en la Plaza de la Constitución el Domingo de Resurrección.
 Está formado el cuerpo de granaderos por los sargentos, cabo en las primeras filas, les sigue todo un nutrido grupo de soldados romanos por orden de antigüedad al igual que en los demás cuerpos del Imperio Romano.  Cerrando las filas del Imperio Romano se sitúa el cabo cola.
Primera fila del cuerpo de granaderos, sargentos, cabo y Sentenciero con capa azul.
Cuerpo de granaderos de la Compañía de Romanos de Montoro.

LOS PUESTOS EN EL IMPERIO ROMANO.
 Los puestos que ocupan los miembros de la Compañía y su función dentro de la formación en su manifestación pública de Jueves y Viernes Santo,  el rango de los miembros  en la Compañía, se adquieren por antigüedad e incluso hasta por herencia siempre que un descendiente reúna ciertas condiciones, en un complicado y controvertido procedimiento descrito en el Régimen Interior que consta en la página antes mencionada. Los miembros del  Imperio Romano ocupan su puesto por orden de antigüedad en escala ascendente de atrás hacia  delante de izquierda a derecha, de tal forma que el más antiguo en una fila es la persona que va a la derecha a excepción de algunos puestos relevantes como el de Comandante, Capitán, Abanderado, portaestandarte, etcétera que ocupan el centro de la fila. Esta es una de las tradiciones más arraigadas dentro del Imperio.  

 CEREMONIAL DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS EL JUEVES Y VIERNES SANTO, SU MANIFESTACIÓN PÚBLICA ANUAL.
    El ceremonial, el ritual, el itinerario que realiza el Imperio Romano el Jueves y Viernes Santo es inmemorial, es el mismo desde hace varios siglos y hasta la redacción de este Reglamento en vías de aprobación no se había recogido siendo una parte muy  importante del patrimonio inmaterial del Imperio Romano.
El Jueves Santo a las 18.15 de la tarde inexcusablemente todos los componentes de la Compañía sin excepción están citados en la puerta del domicilio del Comandante, éste ordena al Cabo de Gastadores el itinerario a seguir en el  primer desfile acompañado de toques de cornetas, tambores y bombos hasta el domicilio del Portaestandarte. Llegados a este lugar tiene lugar la ceremonia y rito de salida del Estandarte, siendo la forma básica de esta ceremonia el toque de Marcha Real y presentación de armas por parte de gastadores, oficiales y granaderos.
Portaestandarte de la Compañía vestido con rica capa de terciopelo
de seda antiguo.

Inmediatamente La Compañía se dirige al domicilio del Abanderado, donde se ejecuta la ceremonia de salida de la Bandera, siguiendo el mismo protocolo que en la salida del Estandarte. Una vez estén la insignias en las filas nunca podrán abandonar su sitio. Seguidamente el Comandante ordena el desfile hasta la plaza de
Abanderado de la Compañía, igualmente vestido con capa de terciopelo
de seda antiguo.

 Jesús, donde el Imperio ensaya al menos tres veces el Prendimiento de la imagen de Jesús el Jueves Santo por la noche en la conocida plaza del Charco y el Prendimiento de Nª Sª de los Dolores el Viernes Santo por la mañana en el auto sacramental del Sermón del Paso. La forma en que se lleva a cabo esta ceremonia es la siguiente: El Comandante, auxiliado por el cornetín ordena a este los cuatro toques que lo  constituyen a lo que los miembros del Imperio obedecerán según la  tradición: firmes, caretas abajo, presenten y prendan.  Tras un descanso, la Compañía vuelve a formar desde la plaza de San Juan de Letrán  a la plaza del Charco donde se lleva a cabo la ejecución del Prendimiento de la imagen de Jesús. Ejecutado el Prendimiento de la Imagen de Jesús  el Comandante ordena   marcha lenta, quedando desde este momento la imagen de Jesús a merced, escolta y custodia del cuerpo de gastadores, seguidos de la banda que entonará las marchas y toques propios para este paso,  y seguidamente los demás miembros de la Compañía que acompañarán a la imagen hasta su entrada en procesión en la Iglesia de Santiago. Posteriormente acompañará el Imperio a las autoridades y clero al Ayuntamiento en marcial desfile armonizado con marchas compuestas por autores locales específicamente para esta clase de desfiles en sincronía con la banda de la Asociación Músico-Cultural Juan Mohedo de Montoro  y una vez llegados a la Plaza de España se procede al reparto de las Guardias.
Grupo de oficiales romanos el Jueves Santo antes del Prendimiento.


 LAS GUARDIAS.
Las guardias son la custodia o vigilancia que hacen al Santísimo los miembros de la  Compañía de Romanos en distintas iglesias de Montoro tras finalizar la procesión del Jueves Santo  y el acompañamiento de las autoridades al Ayuntamiento, y su duración es de una hora, de once y media  a doce y media de la madrugada aproximadamente. El protocolo de su ejecución es muy complejo,  perfectamente descrito en el Reglamento que consta en la página 31 del Proyecto de Reglamento antes mencionado .  Tras la recogida de guardias hay un descanso antes de la salida de la Procesión de Nuestro Padre Jesús, que tiene lugar en la madrugada, desde las dos hora solar hasta el mediodía  del Viernes Santo.

LA MADRUGADA DEL VIERNES SANTO.-
 La descripción de la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Montoro no es objeto de este discurso pero  es una de las más singulares que existen en toda Andalucía. Es aún una procesión que contiene elementos religiosos de origen muy antiguo, fruto de la religiosidad popular que fueron prohibidos y perseguidos durante el siglo XIX. Fruto de la devoción popular, aún no se han estudiado con suficiente profundidad los elementos que la componen tanto a nivel de creencia religiosa como a nivel antropológico, social, etnológico, etcétera. Insto al lector de este discurso a que nunca se pierda esta inigualable manifestación de religiosidad popular que transcurre desde las dos hora solar del Viernes Santo  hasta  el mediodía por las calles más diversas de Montoro acompañada por la Compañía de Romanos, el Piadoso y Antiquísimo Coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y otras bandas.
Cuerpo de granaderos de la Compañía en la plaza de España de Montoro el
Jueves Santo.

Finalizada la procesión de Nuestro Padre Jesús, sobre el mediodía del Viernes Santo, la Compañía acompaña a las autoridades, clero, hermandades y cofradías al Ayuntamiento con los toques y marchas propios de su banda, en su mayoría compuestos para la misma.

VIERNES SANTO POR LA TARDE.- 
A las 18 horas  del Viernes Santo, los miembros de la Compañía se reúnen en la Plaza de España, junto al Ayuntamiento para el tradicional desfile del Viernes Santo acompañando a autoridades, clero, cofradías y hermandades  desde el Ayuntamiento hasta la iglesia de San Sebastián para la salida y acompañamiento de la procesión del Santo Entierro. Una vez salida la procesión, la Compañía de Romanos acompaña y escolta al Santo Sepulcro en toda su carrera procesional por las calles de Montoro.
  Finalizada la procesión se inicia el desfile con las autoridades, clero, hermandades y cofradías hasta el Ayuntamiento donde el Comandante y sus ayudantes entrarán junto con estas para su despedida hasta el próximo año mientras los demás miembros de la Compañía los  esperan  en formación en la plaza. Tras la salida de Comandante y ayudantes del Ayuntamiento sin solución de continuidad  con paso de marcha ordinaria se inicia el desfile  para la entrada de las insignias Bandera y Estandarte según domicilio de los titulares, con idénticos protocolos que para su salida el Jueves Santo. Seguidamente el Comandante ordena marcha ordinaria hasta su domicilio, una vez llegados a éste ordena el cese del toque de la banda de cornetas y  tambores, y romper filas hasta el próximo Jueves Santo finalizando con un ¡Viva el Imperio Romano!
Elementos que componen un traje de oficial  de la Compañía de Romanos de Montoro.
  
EL TRAJE DE ROMANO.-        
El traje de romano que hoy portan los miembros de la Compañía es fruto de una evolución a través de la historia de la institución. Algunos complementos del traje de romano actual tienen su probable origen en los rajes de coracero de las tropas napoleónicas pero esto no está estudiado con detenimiento.El traje de romano está compuesto de elementos comunes a todos los cuerpos que forman la Compañía  y otros complementos específicos para cada cuerpo  o incluso para un miembro concreto según el puesto que ocupa.
Bordado en oro y pedrería de unas botas de romano de oficial de la Compañía. Una
característica singular es que cada miembro del
 cuerpo luce motivos diferentes en el
bordado de sus botas. 



Senatus y Portasenatus. Insignias incorporadas recientemente a la Compañía
de Romanos.
LAS INSIGNIAS DEL IMPERIO ROMANO DE MONTORO. Son por tradición la bandera y el estandarte a las que todos los miembros de esta institución deben el mayor respeto. En 1999 se incorporaron tres nuevas insignias llamadas Senatus, que como elementos novedosos en una institución  tradicional como ésta, su aceptación y asimilación han sido y siguen siendo objeto de controversia. No obstante el Lábaro que es el verdadero nombre de estas insignias es un elemento típicamente romano pues acompañaba a los Emperadores allá donde iban. Tengo un artículo inédito en el que doy a conocer la importancia de esta insignia en tiempos de los emperadores romanos, espero que con su publicación contribuya a su aceptación por parte todos los miembros del Imperio Romano.

 LOS SÍMBOLOS de la Compañía de Romanos de Montoro son el águila bicéfala coronada por una corona que en heráldica se conoce como corona ducal, enmarcada  o no en un óvalo,  las iniciales S.P.Q.R. abreviaturas del latín  Senatus Populusque Romanus (El Senado y el Pueblo Romano), las iniciales P. R. del latín Populus Romanus  grabadas o incrustadas según el caso principalmente en bandera, estandarte, corazas, y banderines que lucen nuestros trajes y complementos y la cruz romana montoreña grabada en el centro de algunos quitaquites,

  DE LAS RELACIONES ENTRE LOS MIEMBROS DE LA COMPAÑÍA DE ROMANOS.-
Los miembros de la Compañía de Romanos de Montoro están obligados entre sí a obedecer las normas de respeto, camaradería, cordialidad por el solo hecho de  pertenecer a la  misma Institución tanto en las filas de ésta el Jueves y Viernes Santo,  en las reuniones y Asambleas, así como en la vida cotidiana. Las relaciones entre los miembros de la Compañía trascienden en muchos casos el mero compartir Jueves y Viernes Santo una vivencia y sentimiento comunes, son más profundas y dignas de estudio aparte, cosa que aún no se ha realizado debido a su complejidad. Ser miembro de la Compañía es una forma importante de integración social en la cultura de la localidad y para muchos una seña de identidad muy importante en su vida. 
 Insto e invito  al lector a visitar Montoro el Jueves y Viernes Santo para disfrutar de una de las más bellas expresiones de religiosidad popular que es la Semana Santa de Montoro en Jueves y Viernes Santo.
¡Viva el Imperio Romano!. 
     Haz clic en este enlace para ver fotos de la Compañía de Romanos de Montoro. FOTOS ROMANOS DE MONTORO

viernes, 27 de junio de 2014

LA COMPAÑÍA DE ROMANOS DE MONTORO, FUNDAMENTOS DE LA TRADICIÓN, PRIMER LIBRO DE ACTAS.


   LA COMPAÑÍA DE ROMANOS, FUNDAMENTOS DE LA TRADICIÓN. EL PRIMER LIBRO DE ACTAS.



Romanos en la Redonda el Jueves Santo de 1984,
pirmer año en que los romanos desfilaron por la
Redonda.


Primer desfile del Imperio por la Redonda el Jueves Santo de 198çEst

Este artículo es una descripción del estado actual de una Asociación  de tradición centenaria llamada Compañía de Romanos de Montoro.

This article is a description of the current state of a centuries-old tradition called Association Company Montoro Romans.

  Habida cuenta del bastante generalizado desconocimiento entre una mayoría amplia de los miembros de la Compañía de Romanos de Montoro de los  textos legales y documentos en que se fundamenta la Asociación Compañía de Romano siendo mucho mayor es el  desconocimiento de los las fuentes documentales fehacientes y fidedignas que son los pilares y el fundamento de la tradición del Imperio,  intentaré aclarar algunas cuestiones que son primordiales  para la mejor comprensión del funcionamiento del Imperio como institución legitimada y como  tradición.
  La Compañía de Romanos de Montoro, como Institución se rige por una normativa legal de obligado cumplimiento  y está sometida en todas sus decisiones a la la legislación vigente en materia de asociaciones. Esta normativa la conforman las diferentes leyes que regulan una Asociación.: La ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo reguladora del Derecho de Asociación; La ley 4/2006, de 23 de junio, de Asociaciones de Andalucía; el Estatuto de la Asociación Compañía de Romanos de junio de 2007 Registrado  el cinco de noviembre de 2008 con el número 2402 Sección 1 en  la Delegación de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía de Córdoba que le otorga legitimidad pública. El sometimiento a esta normativa da carta de naturaleza legal a la Compañía de Romanos de Montoro y por tanto nos permite constituir nuestras asambleas, el derecho de manifestarnos públicamente para acompañar nuestras procesiones de Jueves y Viernes Santo y otros actos considerados menores,  por todos conocidos.
La Compañía de Romanos de Montoro se compone de un patrimonio material que lo integran los peculiares trajes de romano y sus insignias, y un patrimonio inmaterial que lo componen  la formación de sus filas en diversos cuerpos, el  puesto que cada uno de sus miembros ocupa en cada cuerpo,  sus ritos, ceremonias y todos aquellos actos en que participa  el Jueves y Viernes Santo, elementos complicados y desconocidos para el observador externo y aún menos para el visitante.
  El Imperio Romano de Montoro es ante todo, sobre todo y por encima de  todo una tradición  y como tal tiene unas fuentes documentales que son fundamentales para la conservación de ésta.  Los pilares que sustentan esta tradición son en primer lugar los libros de Actas de del Imperio Romano, sus libros sagrados, cuyo contenido no puede nunca contradecir la normativa vigente citada en el párrafo anterior, que es de obligado cumplimiento, y si en cualquiera de estas actas hubiera alguna disposición contraria a la normativa legal vigente, se entenderá que es contraria a la ley y por tanto, no escrita.
   Otro pilar fundamental de la tradición romana es  la tradición oral, transmitida directamente por nuestros antecesores, principalmente a través de nuestra  relación directa con los reorganizadores de la Compañía  tras la Guerra Civil,  que fueron los verdaderos transmisores de la tradición romana tal y como ha llegado a nosotros. Pocos somos ya quienes tuvimos el privilegio de conocer a algunos de ellos y aprender de primera mano sus enseñanzas sobre la tradición romana montoreña  que aún permanecemos en las filas del Imperio.
   El Régimen Interno del Imperio Romano debe ser fiel a la tradición contenida en los libros de actas y al legado que oralmente nos transmitieron sus reorganizadores.
   Es especialmente importante para el mantenimiento de la tradición, el contenido del primer libro de actas de la Compañía, que contiene los fundamentos ésta, transmitida por sus reorganizadores, fieles portadores de dicha tradición; siempre que el contenido se ajuste a la normativa legal vigente, este sigue estando en vigor. Otros documentos fehacientes son el Acta de Constitución de la Compañía, conservada en el archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de 1694 y la primera Regla que se conserva, de fecha ocho de junio de 1788, devueltos a la luz  estos dos últimos documentos por nuestro investigador y Cronista Oficial de Montoro José Ortiz García en varios de sus trabajos publicados.   Los documentos gráficos suponen en ciertos casos un testimonio material importante.  En la última década, a causa del magnífico acuerdo de la Junta Directiva de instituir  como costumbre el Pregón Romano anual,  este  acto  se ha  convertido en una fuente  de primordial importancia, principalmente para dar a  conocer públicamente y con plena libertad por parte de los pregoneros del Imperio, sean o no miembros de la Compañía,  sus vivencias y su forma de sentir esta tradición en lo más profundo de su ser, un acuerdo insólito en  toda la historia del Imperio Romano de Montoro y enormemente positivo para la continuidad de la afición y la tradición.
     Entre las confusiones dignas de destacar  que se aprecian en las asambleas y conversaciones entre muchos miembros del Imperio Romano, es muy común  no saber discernir  entre  Estatuto y  Régimen Interior, un error que debemos subsanar corrigiendo y enseñando en las reuniones a los socios del Imperio la diferencia entre ambos textos, la competencia, contenido y trascendencia de cada uno de los textos. 
    Contadas con los dedos de una sola mano son las personas que tienen en la actualidad un conocimiento global de todos cuantos documentos he mencionado anteriormente, y que son fundamentales para el mantenimiento y conservación de la tradición en toda su pureza. Si bien el número de socios del Imperio  que se visten de romano ha aumentado considerablemente  en las últimas décadas, este aumento no ha ido acompañado de un mejor conocimiento de la tradición romana montoreña a causa del desconocimiento de las fuentes en que se sustenta la tradición, en buena parte debido a que pocos o casi ninguno de los conocedores de ésta tradición en profundidad se han ocupado de transmitirla a las nuevas generaciones que forman hoy en día las filas del Imperio ni a los demás  asociados, y que estoy seguro de que estarían ávidos de conocer si se fomentara su enseñanza a tantos jóvenes que hoy forman en las filas del Imperio.  
    Esta falta de transmisión del conocimiento de la tradición romana montoreña está provocando graves  confusiones y ocasionando muchos perjuicios a la institución que como no busquemos las soluciones apropiadas serán irreparables en cuanto a la conservación de este legado patrimonial tan  rico y antiguo. Como consecuencia del desconocimiento del origen, esencia y sentido de las tradiciones, éstas  se tergiversan, se mixtifican, se contaminan de elementos externos ajenos a su originalidad, se pierde el verdadero sentido de su existencia, se contagian y contaminan  de elementos conocidos por los sociólogos y antropólogos como alienantes, que significa ajenos a su esencia,fuera de contexto  de su sentido primitivo; es  muy común actualmente recurrir a elementos mal copiados de tradiciones de lugares ajenos que se consideran de más categoría o enjundia; de esta manera las tradiciones pierden las peculiaridades que las hacen únicas, pierden su autenticidad convirtiéndose en meras exhibiciones folclóricas para un  turismo de baja calidad e inculto. No es este el caso del Imperio Romano de Montoro hasta la actualidad por fortuna, pero debemos poner entre todos los miembros del Imperio los medios para que esto no ocurra y la tradición permanezca lo más íntegra posible porque la autenticidad, pureza e integridad es lo que hace valioso al Imperio Romano, y cualquier visitante, por muy poco sensible que sea es capaz de percibir tal autenticidad de nuestra tradición el Jueves y Viernes Santo.
    El Órgano de Gobierno de la Asociación es el encargado principalmente de contribuir con  todos los  medios a su alcance para que las nuevas generaciones tengan acceso al conocimiento de la tradición romana genuina y auténtica utilizando y poniendo en valor el conocimiento de personas y fuentes fidedignas, y todos los miembros del Imperio que tienen el privilegio de tener estos conocimientos están obligados a transmitirlos a la gran cantidad de jóvenes que hoy forman las filas del Imperio Romano de Montoro, en suma, que no nos llevemos a la tumba lo que hemos aprendido de nuestros predecesores conocedores de la tradición. De lo contrario el Imperio Romano de Montoro corre el riesgo de perder sus peculiaridades y convertirse en una asociación más de tantas como se han creado en los últimos tiempos, sin ninguna característica distintiva y con gran merma de su auténtico valor.
   No obstante no hay que hacer oídos sordos ni echar la vista a para otro lado cayendo en el autoengaño de que todo funciona correctamente en el seno de la Institución y del Imperio pues existen evidentes deficiencias actualmente tanto en la Compañía como Institución, así como en la tradición del Imperio.
    La falta de calidad en el contenido del discurso del Órgano de Gobierno en las Asambleas, la inexistencia en éste de  varias personas con suficiente capacidad  oratoria, dialéctica, con conocimiento profundo de la institución y la tradición  romana montoreña contribuyen notablemente a  que acudan a las mismas un número muy reducido de asociados,  de  los ochocientos asociados con que cuenta actualmente la institución, no llegan  en muchos casos  a cuarenta el número de asistentes a una Asamblea;  incluso muchos de los asistentes abandonan la sala por falta de interés y calidad del contenido de la convocatoria. Este hecho trae graves consecuencias, basta  con que poco más de una o dos decenas de miembros se conjure organizando un grupo con intención de obstruir un proyecto del Órgano de Gobierno  cuando el orden del día contiene algún punto que consideran perjudicial para sus intereses, organizándose en reuniones tabernarias, y en los últimos tiempos hasta son utilizadas las redes sociales, creando grupos de contacto que usan como medio para detractar los proyectos e incluso ridiculizar y mofarse a nivel personal de los miembros del Órgano de Gobierno, difundiendo bulos sobre la intencionalidad oculta de  un proyecto que esté ejecutando dicho Órgano. En muchos casos se trata de oponerse por el mero alarde de echar un pulso para neutralizar  toda iniciativa que venga del Órgano de Gobierno. Es fácil hoy en día, se trata de convocarse por cualquier medio de comunicación y quedar de acuerdo para votar en contra de una propuesta de la Junta Directiva, así que tan solo menos de una veintena de miembros pueden hacer ineficaz  la labor de muchos meses de una Junta Directiva , de esta manera, la Junta llega a encontrarse maniatada, minada por críticas destructivas y sin estímulos para realizar cualquier labor porque  ya de antemano sabe que cualquier iniciativa que considere positiva para el bien de una mayoría, va a ser abortada. Impiden asimismo que miembros del Imperio con capacidad, conocimientos de la tradición provenientes de varias  generaciones de romanos ocupen cargos, por la tan conocida respuesta del no me presento a las elecciones de Junta Directiva o no acepto un cargo porque: "no quiero trato con esa gente" o porque "no quiero follones".  Esta expresión se ha hecho desdichadamente conocida, tanto que ha dado lugar la expresión popular "los follones de los romanos". Una asamblea con  tan baja participación de socios es legal desde el punto de vista de la normativa vigente pero realmente no es representativa. Es bastante probable que la dejación por parte de personas capacitadas para asumir cargos en la Junta Directiva  de lugar a la presentación de una candidatura a la elección del Órgano de Gobierno única que nace ya viciada, de un grupo cuyo único fin ha sido minar y tirar por la borda los proyectos de una Junta.  No sería digno de mención llamar la atención sobre todo este asunto  por mi parte si no estuviera ya impregnando la única manifestación pública del Imperio en acompañamiento de las procesiones de el Jueves y Viernes Santo:  en dos ocasiones al menos se ha puesto en evidencia y menoscabado la reputación y el buen nombre del Imperio Romano con dos incidentes en Viernes y Jueves Santo, de claro alarde y reafirmación machista y oportunista sin el menor respeto hacia Montoro y con total menosprecio hacia los miembros del Imperio que consideran el Jueves y Viernes Santo el día más importante del año ni la consideración y mayor respeto que se merecen  quienes al vestirse de romano renuevan la tradición más preciada de su familia desde hace siglos.   Esos miembros, más obstruccionistas que disidentes,  ignoran que existen personas que también tienen puntos de vista diferentes respecto al Órgano de Gobierno y colaboran con éste por el bien del Imperio Romano,  asimismo ignoran que en la normativa legal vigente existen varios artículos que ordenan los deberes y obligaciones de los asociados: el artículo 22 de la Ley Orgánica 1/2002 de Asociaciones, el 33 del Estatuto: Deberes de los socios "participar en las actividades de la Asociación y trabajar para el logro de sus fines" y todos los demás  apartados de dichos artículos que no cito por falta de espacio, que obligan a los asociados a  colaborar  con propuestas y proyectos  positivos  para lograr los fines y el progreso de la Asociación y del Imperio. El fomento de la asistencia del máximo número de socios a las Asambleas es primordial para que la Compañía funcione correctamente y los acuerdos tomados en ellas  sean consensuados, conocidos y respetados por el máximo número de miembros del Imperio y asociados.
 La inexistencia de una persona con suficiente capacidad de expresión verbal,  conocimientos sobre la tradición, que sepa desenvolverse  en  las intervenciones públicas en nombre de la institución, ante los medios de comunicación, con la importancia que hoy día tiene una buena publicidad, hace que el Imperio Romano de Montoro no sea suficientemente conocido en los medios y no ocupe el lugar que se merece en el conjunto de la Semana Santa Andaluza. Estos son algunos ejemplos recientes que hacen que la Institución no funcione con la diligencia que debiera ni sea reconocido su gran valor como institución antiquísima por más empeño y trabajo que los componentes de la Junta y colaboradores realicen.
En cuanto a la manifestación pública anual de Jueves y Viernes Santo también se ve afectada por varias anomalías, cito como la principal por la  gravedad que supone en cuanto  al detrimento de la tradición que conlleva,   la gran cantidad de personas que acuden vestidos de romano al primer  desfile de Jueves  y Viernes Santo por la tarde, que contrasta enormemente con la escasos miembros del Imperio que asisten vestidos de romano a la Procesión de Nuestro Padre Jesús la madrugada del Viernes Santo, en que las filas del Imperio quedan reducidas a menos de una quinta parte de los asistentes  a los desfiles, ignorando que el Imperio Romano tal como hoy lo conocemos nació con  el único fin  de acompañar a la Procesión de Nuestro Padre Jesús a fines del siglo XVII. Que acompañar a las procesiones de Semana Santa es la única razón de su existencia, y que en ningún documento fehaciente consta que el Imperio Romano  de Montoro  tiene como fin desfilar en el sentido de  alarde de exhibición pública. La expresión desfilar vestido de romano, hoy tan extendida es totalmente ajena a la razón de existir del Imperio Romano de Montoro y no aparece en ningún documento fidedigno. La misma expresión Compañía con que se conoce a esta institución tiene un sentido de acompañamiento desde la primera vez que se usó a fines del siglo XVII, y no nació para ser usada en  el sentido castrense.
  Es bastante usual que algunos miembros de la Institución se enfrasquen en discusiones sobre aspectos de la Compañía que ya fueron resueltos hace muchos años. Muchas de estas discusiones o incluso enfrentamientos ya se habían producido muchas décadas atrás y se habían solucionado pero, como ya he dicho en varias ocasiones el desconocimiento de las fuentes primarias de la tradición por parte de una mayoría hace que vuelva a salir  a la luz  un asunto que estuvo en  cuestión hace muchas decenas de años,  que en muchos casos la solución a la cuestión planteada se encuentra en los libros de actas de la Compañía y quedó zanjada en su día. No voy a omitir que existen problemas que se plantearon hace muchas décadas y que han llegado a nuestros días sin una solución definitiva ni eficaz y en el espacio que me permite un artículo es imposible abordar temas polémicos irresolutos hasta el día de hoy, solo trataré de algunos conceptos mal entendidos por muchos miembros del Imperio Romano.
  Los libros de Actas que conserva el Imperio Romano de Montoro son dos, el primero abarca desde 1941 a 1993 con una interrupción desde 1949 a 1965. El segundo libro abarca desde 1993 a la actualidad. Dentro del primer libro me referiré sólo al periodo desde 1941 a 1983, año en que desaparece de las filas casi en su totalidad (salvo excepción de contadas personas), la generación que reorganizó la Compañía tras el lapsus de la Guerra Civil, por ser sus reorganizadores portadores directos de la más fiel y antigua tradición romana montoreña, muchos de aquellos señores ya eran miembros del Imperio antes de 1936, como es el caso de Don Antonio Cano Serrano, Don Don Manuel González Canales, Don Pedro Rodríguez Sánchez o Don Juan Calero Pérez..
   El primer libro de actas de la Compañía es un documento fehaciente y fidedigno en el que se encuentran escritos asuntos relacionados con temas que interesan,  inquietan o provocan dudas a muchos miembros del Imperio en de actualidad y que dan origen en ocasiones a discusiones, a veces con una vehemencia desproporcionada e innecesaria.
  -El primer equívoco, muy extendido, se encuentra  en  el propio concepto del Imperio Romano de Montoro. El acta de dos de marzo de 1941 en sus primeras líneas lo define con claridad meridiana: " Un grupo de entusiastas montoreños amantes de la tradición..." Está claro que la reorganización de la Compañía no es una respuesta popular espontánea ni pretende asemejarse a una organización militar, sino una asociación, como lo  había sido antes de la Guerra Civil. Inmediatamente, en el mismo párrafo los reunidos se disponen al nombramiento de miembros y constitución de una Junta Directiva nombrando los cargos correspondientes de la Junta  en misma forma y manera que hoy en día:  Presidente, Vicepresidente, Tesorero, Secretario y Vocales, pues esos señores eran conocedores de la constitución de una asociación por el motivo de que el asociacionismo en España tiene varios siglos de antigüedad. Nombrados los cargos de los componentes de la Junta Directiva, convocan otra reunión para el cuatro de marzo, dos días después.
  -El acta del cuatro de marzo de 1941 tiene como motivo de la  reunión  proceder al nombramiento de puestos, en el sentido del lugar que cada uno de los miembros iba a ocupar en lo sucesivo en las filas de la Compañía para el acompañamiento de las procesiones de la Semana Santa, recayendo los puestos en propiedad, conservando el propio los miembros que poseían un puesto en las  filas del Imperio antes de la Guerra Civil, y conservando los derechos que sobre el puesto tenían sus antecesores, los sucesores. El primer puesto que se nombra es el de Comandante, que recae en Don Antonio Cano Serrano, el más antiguo,  el segundo puesto más antiguo y que le sigue en importancia es el de Primer Teniente Ayudante del Comandante Don Pedro Rodríguez Sánchez, el tercero en importancia y antigüedad es el de segundo Teniente Ayudante del Comandante, el cuarto puesto designado es el que ocupará el centro de la segunda fila, el puesto de Capitán, Don Juan Martín Madueño Torres-Pardo, que mantiene el puesto de su padre, así sucesivamente de mayor a menor antigüedad.
    De ambas actas se deduce que los  reorganizadores de la Compañía tenían muy clara la diferencia entre el concepto de cargo  como miembro de una Junta Directiva y el concepto de puesto exclusivamente como el lugar que  cada miembro ocupa en las filas del Imperio,  logrado dicho puesto por antigüedad. Y algo mucho más importante, que el rango en el Imperio se adquiere por antigüedad, que el cuarto puesto es el de Capitán, para ocupar el centro de la segunda fila de oficiales, sin vínculo alguno con la jerarquía castrense, es esta una peculiaridad del Imperio Romano por pocos conocida. Los puestos no se volverán a designar hasta que no exista una vacante por fallecimiento o por dimisión de un miembro, momento en que corre la escala de izquierda a derecha. En este mismo sentido,  habiendo sido  designado por La Junta Comandante Accidental,  Don Juan Martín Madueño Torres-Pardo  en el acta de 10 de marzo de 1965, y siendo este mismo señor Presidente del Imperio Romano,  el 25 de Febrero de 1969  La Junta designa para ocupar el sitio del Comandante a Don Diego Rodrígez Madueño, Primer Teniente Ayudante del anterior  Comandante Don Francisco García Serrano (fallecido en febrero de 1965),  mientras se resuelve la sucesión en el puesto de Comandante definitivo. Es esta la única ocasión en los libros de Actas del Imperio en que el cargo de Presidente no recae en la misma persona que el  puesto de Comandante. Así consta en el libro de actas. Don Juan Martín Madueño Torres-Pardo no utilizará la palabras Presidente y Comandante hasta su nombramiento definitivo como Comandante del Imperio en el acta del 28 de septiembre de 1973.
    -Que el puesto de Comandante no se elegía por sufragio de todos los asociados, ciertamente era electivo pero se elegía como Comandante a un oficial  por  sufragio de  todos los oficiales convocados y,  así consta en el acta de veinticuatro de marzo de 1949.
        -El puesto lo ostenta la persona, no el traje. El acta de 15 de marzo de 1966 en su párrafo 4º dice que los puestos, en este caso de oficiales, "serán exclusivamente para los que tengan nombramiento, el uniforme no tendrá derecho a puesto cuando lo saque otra persona ajena... y se reunirán los oficiales para aceptar o no el puesto que tiene que ocupar (dicho traje)". El acta de 16 de febrero de 1967 se ratifica en ese sentido dejando zanjada la cuestión en lo sucesivo: "cuando un miembro de la Compañía no saliese por enfermedad u otras fuerzas mayores, el traje no tendrá derecho a salir en su puesto de  (en caso de ) no salir su propietario... caso de salir el traje con otra persona que no sea su propietario será por común acuerdo del cuadro (miembros del cuerpo) a que pertenezca el traje, bien de oficiales, gastadores, banda o granaderos".
     -De los puestos hereditarios. El acta de 4 de marzo de 1941, que hace referencia al primer nombramiento de puestos en el Imperio tras la Guerra Civil menciona que los puestos recaen "en propiedad y con todos los derechos que tuviesen en ellos sus antecesores" pero no especifica si esos antecesores son ascendientes, por lo tanto no aclara del todo la cuestión de a qué miembros del Imperio se extiende el derecho de ocupar un puesto. El acta de 16 de febrero de 1967 deja clara esta cuestión provisionalmente:  Don Pedro Rodríguez Sánchez hace la petición a la Junta Directiva de que salga su hijo Don Pedro Rodríguez Madueño para que se le respete el puesto de Primer Teniente Ayudante del Comandante y la Junta aprueba  dicha  petición. Es la Junta Directiva la que tiene la potestad de decidir si un descendiente directo es apto para ocupar el puesto de su ascendiente.
    Pasados siete años, en 1974, muchos miembros del Imperio Romano demandan que los puestos hereditarios se hagan extensivos a todos los cuerpos de la Compañía. La Junta se vio obligada a convocar una reunión en la que estuvieran presentes representantes de todos los cuerpos del Imperio Romano, esta reunión es la más representativa que existe en todo este periodo del que me ocupo en este artículo. Es la primera reunión donde acuden representantes de todos y cada uno de los cuerpos de la Compañía de Romanos de Montoro, anteriormente todas las cuestiones eran resueltas por la Junta Directiva. De esta reunión surgió el acta de uno de Junio de 1974 que instituye en el Imperio Romano los puestos hereditarios de padres a hijos sin distinción del cuerpo al que se pertenezca. No hubo acuerdo verbal en esta reunión y tuvo que recurrirse al voto secreto por papeleta con el resultado de tres votos en contra, tres votos en blanco y seis votos a favor de la extensión de los puestos hereditarios a todos los miembros del Imperio Romano. El texto dice: "Todos los puestos de toda la Compañía de Romanos sin especificar clase serán hereditarios de padres a sus hijos siempre que reúnan las condiciones de estatura, gustarle y apoyar todas las contras y reveses que se presenten y ocupar el puesto con la honradez que se merece nuestro Imperio Romano". Como se puede comprobar  no existió unanimidad en la votación y se tendrá derecho al puesto hereditario con unas condiciones. Aún quedamos en el Imperio dos miembros del Imperio que firmamos dicho acta, Don Juan Ayllón Canales, convocado como representante del Cuerpo de Granaderos y yo, Juan Córdoba García que entonces contaba con diecisiete años de edad  y el Cuerpo de Oficiales me otorgó la confianza de representarlo en esa importante reunión, plasmando por vez primera mi firma en el libro de actas del Imperio Romano, junto con la firma de mi padre José Córdoba, representante de la banda de cornetas, paradógicamente la única vez que un padre y un  hijo firman un acta en representación de dos cuerpos distintos en el Imperio; pero si me preguntan el día de hoy qué voté o si estaba a favor o en contra de la extensión de los puestos hereditarios a todos los miembros del Imperio diré que no recuerdo si mi voto fue favorable o contrario. Como curiosidad destaco que desde aquella fecha al día de hoy nunca se ha dado el caso en todo el Cuerpo de Oficiales del Imperio desde la reorganización del Imperio en 1941 que un hijo herede el puesto de su padre salvo el  abanderado y portaestandarte que son por naturaleza hereditarios. Por último señalo que el artículo 20 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo reguladora del Derecho de Asociación dice: "Sucesión en la condición de asociado. La condición de asociado es intransmisible, salvo que los Estatutos dispongan otra cosa, por causa de muerte o a título gratuito". Pero los Estatutos de la Compañía actualmente en vigor no hacen mención ninguna  respecto a la sucesión de derechos de asociado por causa de muerte ni por ningún otro motivo.
     -A raíz de un incidente en la banda de tambores ocurrido en el primer desfile del Jueves Santo de 2011, en el que al llegar a la plaza del Charco los tambores sonaron a cajas destempladas existe una tendencia entre algunos miembros del Imperio, incluidos miembros de la Junta Directiva a elaborar un régimen punitivo e incluirlo en el Régimen Interior, sus consecuencias  nos atañen a todos los  miembros del Imperio, es decir, que nos corta a todos los componentes del Imperio Romano por el mismo rasero, nos trata a todos como infractores en potencia,  podría ser aplicado a cualquiera; el contenido del citado texto punitivo ha sido difundido mediante impresión en papel y a través de la página web del Imperio, llevado a Asamblea General Extraordinaria aunque ésta no llegó a votarlo. El contenido de dicho código punitivo vulnera el artículo 23 de la Ley 4/2006 de Asociaciones de Andalucía que dice en su apartado 1:" Las infracciones y sanciones disciplinarias por incumplimiento de los deberes de las personas asociadas, estarán determinadas en los Estatutos y en el apartado 3 dice: " Los estatutos contemplarán los plazos de prescripción de las infracciones y sanciones, que no podrán exceder de tres años" En suma, no se puede imponer una sanción a un asociado si no está especificada en los Estatutos y el plazo de prescripción no puede durar más de tres años. Incluso el citado texto llega a decir que si es necesario se llegará a la vía judicial, en contra de la Disposición Adicional Tercera de la Ley orgánica 1/20002 que trata de la Resolución extrajudicial de conflictos y dice que las Administraciones públicas fomentarán la creación y utilización de mecanismos extrajudiciales de resolución de conflictos que se planteen en el ámbito de actuación de las asociaciones, de acuerdo con el principio de intervención mínima de los organismos públicos en el funcionamiento de las asociaciones.  Este embrión de régimen punitivo no tiene precedentes en el Imperio Romano,  es contrario al concepto mismo de Imperio Romano que hemos heredado de nuestros antepasados. El acta de dos de marzo de 1941 define el Imperio Romano como "un grupo de entusiastas montoreños amantes de su pueblo y la tradición".  En ninguno de los libros de actas del Imperio se constata nunca una sanción a ningún miembro del Imperio desde 1941 hasta nuestros días, los miembros de todas las Juntas constituidas han tenido la suficiente clarividencia y discreción para solucionar los conflictos sin que lleguen trascender la luz pública, los trapos sucios se han lavado siempre en casa. Los incidentes en este Imperio Romano se han resuelto siempre en el seno de la Compañía por la vía de nombrar una persona que actúa de  árbitro amigable, de buena fe, que con su intervención ha puesto fin al conflicto, acorde con el párrafo anteriormente citado que consta en el acta de 2 de marzo de 1941. El acta de veintiuno de febrero de 1974 es un ejemplo del buen hacer en ese sentido, en ella, consta que ocurrieron ciertos incidentes en las filas de granaderos y Francisco Amor López se brindó a mediar con los protagonistas del incidente y fue resuelto el problema sin más trascendencia. La tarea de transmitir a los miembros del Imperio romano la enseñanza de lo fundamentos de nuestra tradición será con seguridad mucho más eficaz que la aprobación de un severo régimen disciplinario con el fin de evitar comportamientos inapropiados en las filas del Imperio el Jueves y Viernes Santo.
Con estas líneas deseo haber contribuido a aclarar algunas cuestiones que interesan a muchos miembros del Imperio hoy en día, e insto al Órgano de Gobierno a tomar las medidas oportunas para que  el conocimiento de la tradición sea difundido entre los miembros del Imperio. Dejo para otra ocasión otros temas no menos importantes. ¡Viva el Imperio Romano!.